El modelo de justicia restaurativa y la mediación entre víctima e infractor, retos de la Pastoral Penitenciaria

El modelo de justicia restaurativa y la mediación entre víctima e infractor, retos de la Pastoral Penitenciaria

El VII Congreso Nacional de Pastoral Penitenciaria, bajo el lema “Mediación y Reconciliación” comenzó en la Fundación Pablo VI de Madrid a las 9.30 horas del viernes 16 de septiembre, bajo la presidencia del obispo de Osma-Soria y Encargado de Pastoral Penitenciaria, Mons. D.  Vicente Jiménez Zamora, quien en la presentación del Congreso indicó que el tema de este año constituye un “reto precioso para la Iglesia que acompaña a las vicisitudes de las personas presas”.

Mons. Jiménez Zamora señaló la importancia de la justicia restaurativa, que es mucho más evangélica. Indicó que “la justicia que permite restaurar el delito es la justicia humanizada y dignificante que busca sin descanso al que equivocó el camino, que le ayuda a hacerse cargo de su error, que procura reparar el daño que causó, que considera innegociable la dignidad de toda persona al margen del delito cometido, que intenta ser más dialogante, más pacífica que vindicativa”.

Alternativas a los centros penitenciarios

La primera ponencia, “La realidad penitenciaria en el siglo XXI y perspectivas de futuro” fue ofrecida por el profesor de Sociología de la Universidad Pontificia Comillas de Madrid, Pedro José Cabrera Cabrera, quien dio a conocer algunos datos sobre las tendencias sociales en el contexto mundial actual, para qué sirve la prisión hoy en día o la reforma de las cárceles y sus posibilidades, como son la búsqueda de las alternativas a los centros penitenciarios o el papel de la sociedad civil.

En este sentido, Pedro José Cabrera profundizó en “el peligro de pensar que la cárcel es la solución a problemas sociales como la desigualdad, la exclusión, la precariedad… Si se va por ese camino, cada vez habrá más cárceles y más presos, lo que supone un gasto mayor que repercutirá en una menor inversión en sanidad y educación”.

El modelo que propuso el profesor Cabrera se basa en “medidas alternativas a la prisión y en un trabajo sobre las causas del delito: desempleo, precariedad, adicción a las drogas, etc., para lo que será necesario un cambio en la opinión pública”.

Experiencias en mediación

Por la tarde, alrededor de las 16.30 horas, dio comienzo la exposición de experiencias a partir de las tres áreas en las que se ha dividido el Congreso: área social, jurídica y religiosa. Los participantes en el panel del ámbito social debatieron acerca del apoyo y acompañamiento a las personas presas dentro y fuera de la prisión, la reinserción socio-laboral y el trabajo de prevención en el ámbito comunitario.

En el área jurídica mostraron experiencias concretas de mediación en el ámbito penitenciario. José Segovia Bernabé, encargado de la Sección Jurídica del Departamento de Pastoral Penitenciaria, explicó que la mediación “trata de poner en contacto al infractor con la víctima. Ayuda a que el infractor se responsabilice del delito cometido, repare el daño a la víctima y se restablezca el diálogo social que ha roto el delito. Además, si el infractor necesita algún tratamiento lo llevará a cabo, se evita su ingreso en prisión y la víctima es satisfecha en sus necesidades”.

Comentó que “en Madrid hay una experiencia de trabajo en mediación entre agresor y víctima que es la Asociación “Apoyo” en coordinación con la Fiscalía de Madrid. La mediación significa que frente a la justicia como castigo existe la justicia como restauración. En la actualidad todo está pensado para el culpable. La víctima no es escuchada. El objetivo es castigar sin analizar el porqué. El modelo de la justicia restaurativa busca responsabilizar al infractor y que se le considere por encima de todo persona. Cuando aplicamos este modelo la reiteración delictiva es mucho más baja”.

Otra experiencia concreta –añadió José Luis Segovia-, es la que lleva el profesor de la Universidad Pontificia Comillas, Julián Ríos, que también participó en uno de los paneles del Congreso. Subrayó que “la mediación penitenciaria trata también de disminuir la violencia que de modo inevitable se produce en la prisión: tanto en las relaciones entre las personas presas, especialmente entre los llamados presos incompatibles, como en las relaciones entre los funcionarios y el reglamento. Se trata de introducir el diálogo en vez del castigo. El castigo deshumaniza y muchas veces por este camino no se consigue el objetivo”. Realidad de la Pastoral Penitenciaria en el mundo

Con la exposición de las comunicaciones sobre “La realidad y esperanzas de la pastoral penitenciaria” en el mundo, Europa y España concluyó la jornada del viernes 16 de septiembre.

Christian Kuhn, como presidente de la Comisión Internacional de Pastoral Penitenciaria Católica, ofreció la realidad y el trabajo de esta Pastoral en el mundo. “En el mundo hay más de nueve millones de detenidos, una cifra que aumenta cada año. Nuestra Comisión quiere promover la Pastoral Penitenciaria en otros países que ahora no son miembros de la misma. España tiene una pastoral penitenciaria muy desarrollada, con unos voluntarios y capellanes muy bien organizados, mientras que existen países con desafíos enormes”.

La Comisión Internacional de Pastoral Penitenciaria Católica, con más de cien países miembros, “quiere ser la voz de los capellanes, voluntarios y detenidos, en la Iglesia y en la sociedad. Se encarga también de velar por los derechos humanos de los detenidos. En muchos países ni siquiera hay juicios que delimiten la entrada en prisión. Muchos detenidos son llevados directamente a las cárceles donde pasan años, en condiciones infrahumanas, a la espera de un juicio”.

Por su parte, Peter Echtermeyer, responsable de la citada Comisión a nivel europeo, habló de la situación de la Pastoral Penitenciaria en Europa. Explicó que “el camino ecuménico es fundamental en este campo. En cada país deberían colaborar todas las instituciones, tanto culturales como políticas. Es fundamental, como se hace en estos momentos, tener relaciones con las Conferencias Episcopales de Europa, que se mantienen a través del Consejo de Conferencias Episcopales de Europa (CCEE) y de la COMECE. Hay muchos grupos de Iglesia y congregaciones religiosas implicadas en la Pastoral Penitenciaria, que realizan una labor admirable con los presos, dentro y fuera de la prisión”.

Datos de la problemática penitenciaria en España

En cuanto a la realidad de la Pastoral Penitenciaria en España, el mercedario P. José Sesma destacó que este VII Congreso Nacional la Pastoral Penitenciaria “se quiere preocupar también por las víctimas de los delitos, para que no sea una pastoral centrada exclusivamente en los delincuentes o presos. La problemática penitenciaria que se constata en España es de una población reclusa en acelerado crecimiento y alto porcentaje de reincidencia”.

El P. Sesma dio los últimos datos ( con fecha de 31 de mayo de 2005) del número de internos en los centros penitenciarios españoles. El total es de 60.702, desglosado en 13.631 preventivos y 47.071 penados. El total de hombres en las cárceles suma 55.972 y el total de mujeres es de 4.730. El número de centros penitenciarios en España es de 77. España cuenta con 52 delegaciones diocesanas de Pastoral Penitenciaria, 148 capellanes de prisiones, 2.793 voluntarios, 665 instituciones colaboradoras, y 166 centros de acogida.

El Director de Departamento de Pastoral Penitenciaria explicó en qué consiste el trabajo en el conjunto de las diócesis: “comprende también una acción pastoral que realiza la iglesia fuera de las cárceles, en los ámb
itos de la prevención y de la inserción social”.

Medalla de Plata al mérito social

En el transcurso del Congreso de Pastoral Penitenciaria, el Obispo Emérito de Málaga, y capellán en la cárcel de Melilla, Monseñor Ramón Buxarrais, y el P. José Sesma recibieron la comunicación de la concesión de la Medalla de Plata al mérito social concedida por la Dirección General de Instituciones Penitenciarias del Ministerio del Interior.

Estos galardones reconocen “su contribución a la concienciación social y la ayuda prestada hacia el colectivo de personas privadas de libertad y su lucha por la humanización en este campo”. Los galardones serán entregados el próximo día 23 de septiembre, en la festividad de Nuestra Señora de la Merced, patrona de Instituciones Penitenciarias, en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.

Segunda jornada

El segundo día de Congreso, sábado 17 de septiembre, se inició con una ponencia titulada “Retos de la justicia penal del tercer milenio” a cargo del Magistrado-Presidente de la Sección 5ª de la Audiencia Provincial de Madrid, Arturo Beltrán Núñez. El Magistrado afirmó que “el derecho penal tiene el peligro de convertirse en un derecho enemigo, de caer en concepciones totalitarias al ser utilizado como instrumento de poder”. El reto que planteó fue el de “disminuir el área del derecho penal, rechazando lo que es incompatible con la ética humanística. En el futuro habrá una lucha entre la humanización y la deshumanización del derecho”.

Tras un descanso, el Congreso continuó con trabajo en grupos sobre la ponencia y elaboración de propuestas operativas en las tres áreas que vertebran el Congreso. En el área social se trató el tema de la reinserción social y las alternativas a la prisión. El grupo que se dedicó al área jurídica habló sobre el reglamento de menores, el régimen de aislamiento, y la problemática de la reinserción, mientras que el área jurídica se centró en la prevención en parroquias y asociaciones, los talleres bíblicos y formativos en prisión, los pisos de acogida y los equipos de búsqueda de empleo.

Por la tarde, la coordinadora del Programa de mediación comunitaria de la Asociación “Apoyo” de Madrid, María Pilar Sánchez, explicó en su conferencia qué consiste este proyecto. Esta asociación pretende ofertar un espacio de encuentro entre víctima e infractor en el que interviene, como tercera persona, el mediador . “Se quiere con ello resolver y dar protagonismo a las dos partes en la resolución del conflicto. El mediador no impone la decisión. Las partes llegan a un acuerdo de reparación del daño, para que la víctima no este en esa situación de por vida, porque, en muchas ocasiones no es solo víctima del delito sino del abandono institucional”. “Es un proceso confidencial –continuó- en el que tienen que participar ambas partes de forma libre y voluntaria. En él la víctima se va a sentir acompañada y reparada en el daño sufrido, lo que le ayudará a superar el drama del delito”.

María Pilar Sánchez indicó que con este proceso cambia la perspectiva humana. “El hecho de ponernos en la otra parte es lo que va a ayudar a la superación del problema. El infractor se compromete a llevar a cabo el castigo para reparar el daño causado a la víctima”.

Actuación del grupo de teatro penitenciario

Alrededor de las 19.00 horas comenzó la representación teatral de la obra “Pero qué me estás contando”, a cargo de un grupo de reclusas que se desplazaron desde el Centro Penitenciario de mujeres Madrid I en Alcalá de Henares para actuar ante los 500 congresistas. Bajo la dirección de Elena Cánovas, ocho actrices, con la colaboración de varios actores profesionales, pusieron en escena varios sketches sobre las relaciones de pareja.

Este grupo de teatro “Yeses” nació en 1985 en la antigua prisión de mujeres de Madrid: Yeserías, de donde viene su nombre. Desde entonces han venido realizando una labor ininterrumpida que se ha visto recompensada con varios premios. Esta experiencia ha supuesto una novedad para los participantes en el Congreso, que han podido ver el trabajo de las internas. El teatro forma parte de las actividades programadas en las cárceles de España para ayudar a la reinserción de los presos.

Papel de las delegaciones diocesanas

La última ponencia del Congreso, hoy domingo 18 de septiembre, ha estado a cargo del profesor de Teología Pastoral y Director del Instituto de Ciencias Religiosas de Lleida, Ramón Prat Pons. Bajo el título “Incidencia de la justicia restaurativa en la Pastoral Penitenciaria del Tercer Milenio” destacó el papel de la delegación diocesana de Pastoral Penitenciaria “como instrumento pedagógico y pastoral de concienciación de toda la diócesis para incidir en el cambio de mentalidad de la sociedad”.

Ramón Prat quiso enlazar con las ponencias anteriores ofreciendo, por su parte, los retos y los signos de esperanza en el momento actual desde la fe. Subrayó que la Pastoral Penitenciaria tiene las claves específicas para actuar con los presos, que son las claves evangélicas “. El pensamiento cristiano nos dice que hay que luchar por ellos porque, desde el evangelio, se pueden hacer muchas cosas”.

Como análisis de la situación actual afirmó que la Iglesia debe ocuparse de todo lo humano. “Es necesario romper el circuito de la delincuencia, provocada por las carencias afectivas, que llevan a la agresividad. La sociedad castiga en vez de curar las heridas. La iglesia debe incidir ahí, en la raíz de las situaciones que provocan el delito. Debe buscar las raíces de los problemas para encontrar soluciones”. Son fundamentales –resumió- tres cambios: cambio psicológico y cultural de la sociedad, cambio jurídico y político (establecer una justicia reparadora) y el cambio pastoral.

En la segunda parte de la ponencia se refirió a la importancia del acompañamiento de la personas. “Debemos pensar que todas las personas pueden llegar a rehabilitarse. Hay que trabajar con esa idea. La Iglesia debe trabajar en un acompañamiento comprometido de las personas. Es el máximo principio evangélico: , concluyó Ramón Prat.

Sesión de clausura

Posteriormente han trabajado sobre la elaboración de las propuestas operativas de la ponencia. En el área social y jurídica reflexionaron sobre los nuevos perstories de la población penitenciaria y de la incidencia del colectivo extranjero. En el área religiosa profundizaron en los retos que plantea la justicia restaurativa en las parroquias y diócesis, así como también los desafíos pastorales ante la diversidad religiosa generada en las prisiones por la inmigración.

La sesión de clausura de este VII Congreso de Pastoral Penitenciaria se ha celebrado a las 12.30 horas, presida por el obispo de Osma–Soria, Mons. D. Vicente Jiménez Zamora. El P. Sesma, como Director del Departamento de Pastoral Penitenciaria en la CEE, leyó la declaración final del Congreso. Con la presentación de estas conclusiones y la eucaristía finalizó el 18 de septiembre este encuentro. En la página web de la CEE (www.conferenciaepiscopal.es) ofrecemos íntegro el Mensaje final.



facilisis dictum ut commodo fringilla Praesent ipsum ut leo mattis