Jerusalén, del 8 al 12 de enero de 2012.- Los Obispos de la Coordinadora de las Conferencias Episcopales en apoyo a los Cristianos de Tierra Santa, nos venimos reuniendo en Tierra Santa desde 1998 con el fin de solidarizarnos con la comunidad cristiana y compartir la vida pastoral de la Iglesia local. La fe que manifiestan los cristianos de Tierra Santa es un estímulo para todos, pero al mismo tiempo hemos escuchado con insistencia, y nosotros mismos hemos percibido, cómo la ocupación y la inseguridad, el miedo y la frustración dominan la vida de las personas en toda esta tierra. Culpar a los demás es una abdicación de la responsabilidad y una falta de liderazgo, un liderazgo que el pueblo necesita desesperadamente. Hemos podido escuchar y hacer nuestra esta convicción: ser pro-israelí debe significar también ser pro-palestino. Esto comporta estar a favor de la justicia para todos, cuyo verdadero fruto es una paz duradera.

Reconocemos la importancia de la reanudación del diálogo entre la Autoridad Palestina e Israel. Nos hacemos eco de las palabras del Papa Benedicto XVI al Cuerpo Diplomático el pasado día 9 de enero, cuando expresó su esperanza de que este diálogo “se mantendrá, y que conducirá a una paz duradera que garantice el derecho de los dos pueblos a vivir con seguridad en estados soberanos y dentro de fronteras seguras e internacionalmente reconocidas”. Es urgente obtener un acuerdo negociado.

Que el diálogo se vea amenazado y socavado por el extremismo y la intolerancia de los otros, realidad más que evidente en las actitudes, juicios y acciones de demasiadas personas hoy en día, debe ser una preocupación para ambas partes. Por eso, hacemos un llamamiento a la tolerancia y al liderazgo valiente, capaz de mostrar el perdón y la humildad, para promover una coexistencia pacífica.

A pesar de los graves problemas que hemos escuchado y descubierto este año, nuestra fe nos da esperanza y valoramos los indicios esperanzadores como son: el encuentro de las Iglesias con ocasión del Sínodo de Oriente Medio, el creciente número de peregrinos, la cooperación interreligiosa y la cordialidad que hemos experimentado en Galilea y que son un ejemplo para todos, los proyectos de construcción de viviendas por parte del Patriarcado Latino y la Custodia de Tierra Santa, los esfuerzos humanitarios de las organizaciones católicas, junto con otra serie de iniciativas prácticas, educativas y culturales para ayudar a la comunidad local, todo lo cual alentamos y apoyamos. Sobre todo, nuestra esperanza se nutre con el testimonio permanente de las comunidades cristianas con las que hemos compartido, y con quienes hemos celebrado nuestra fe en Gaza, Nablus, Jerusalén y Galilea.

También reconocemos los avances logrados en las negociaciones entre Israel y la Santa Sede, con la esperanza de una pronta resolución.

Los líderes políticos de ambas partes y de nuestros propios países necesitan demostrar coraje, determinación y creatividad para que se hagan realidad las expectativas de la mayoría en orden a una auténtica coexistencia pacífica. La fidelidad a su propia forma de vida por parte de judíos, cristianos y musulmanes no debe impedir una profunda apertura a los demás.

Que Dios bendiga a todos los habitantes de la Tierra Santa.

Jerusalén, 12 de enero de 2012


 

Traducción no oficial

Oficina de Información CEE