IX Encuentro Misionero de Jóvenes

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IX Encuentro Misionero de Jóvenes

Es la undécima edición de esta cita anual con jóvenes que han mostrado una cierta inquietud misionera. En muchos casos colaborando de manera generosa con actividades misionera dentro o fuera del territorio nacional. Experiencia que cada año se incrementa en cantidad y calidad. La participación este año ha desbordado las previsiones del Consejo de jóvenes de las OMP, responsable de su organización. Han asistido más de 150 jóvenes procedentes de unas 25 diócesis.

Todo comenzó con la puntualidad en la llegada. La mayoría de los participantes llegaron el viernes por la noche con la disposición de aprovechar la máximo la experiencia. Surgió una dificultad añadida, que el alojamiento se tuvo que hacer en tres sedas distintas. Para algunos esta era una pequeña contrariedad que se superó con buen espíritu. A modo de menú describimos algunos de los hitos más importantes:

IXEncuentroMisioneroJovenes11. Entrantes

Tres jóvenes, procedentes de China, Nigeria y Sudán del Sur, mostraron la situación de estos países en recepción del Evangelio. En ellos los cristianos están en minoría y necesitan que les ayudemos. Sus testimonios fueron calando en el interior de los participantes. Aunque el guión pedía entablar un diálogo con los comunicantes, los organizadores propusieron que lo mejor era remansar lo oído en la capilla. Así se destinó un prolongado tiempo a la escucha de la voz de Dios que llama al corazón. La capilla llena de jóvenes orando en silencio era preludio de que algo importante iba a suceder La mañana se cerró con una breve reflexión sobre “los jóvenes y la misión”. Es decir, los jóvenes por una parte son destinatarios de la acción misionera pero también son agentes enviados por Dios para anunciar el Evangelio. Ellos en su juventud, pero con una fe madura, son llamados a la misión.

2. Primer plato

Bajo la modalidad de una yincana original y en pequeños grupos de reflexión, arropados por un silencio ambiental, los jóvenes iban pasando por los seis ámbitos especiales donde se sorprendían ante un texto, una fotografía, un corto de película, la imagen de un santo o simplemente una cartulina en blanco en la que se podría escribir el testamento. Desde el principio se creó un ambiente de escucha que facilitaba los confidenciales comentarios entre ellos o con los moderadores de grupo. Las percepciones personales pudieron ser compartidas, en un segundo momento, en pequeños grupos que no tenían otra finalidad que favorecer la interiorización de lo percibido y contarlo son sencillez.

Así las cosas, el trabajo de la tarde facilitó la participación en la celebración de la Eucaristía, preparada y animada por los jóvenes de JMV. Algunos de ellos tuvieron la oportunidad de hablar con los sacerdotes, siempre disponibles para la escucha y para la celebración del sacramento de la Penitencia. Por esta razón el encuentro personal con el Señor en la Eucaristía fue el mejor broche de oro de la jornada.

3. Segundo plato

Antes de degustar el segundo planto dos detalles sorprendentes de la organización. Varios misioneros de presentaron el carisma propio de 15 Institutos o Congregaciones misioneras para conocimiento de los asistentes. Información que era refrenda por amplios paneles que desde la mañana estaba a la vista de los participantes. Por otra parte el P. Mikel Larburu presentó la novedad del libro, en versión de comic, que relata el martirio de los monjes trapenses en Argelia magníficamente secuenciados en la película “De dioses y hombres”.

Todo a punto para que tres misioneros ofrecieran el testimonio de su vocación misionera. No se trataba de conocer su actividad, sino de acercarnos de puntillas  a su intimidad para descubrir el origen y “el misterio” de su vocación como misionero que lo deja todo para partir a la otra orilla a anunciar el Evangelio. Es decir, contemplar cómo estas personas después de escuchar el “ayúdanos” de la mañana parten para tierras lejanas. Un hermano misionero comboniano en Sudán que desde su primer encuentro con otro misionero en el Instituto, donde estudiaba bachillerato, marcó su vida orientada totalmente a la donación. Una madre de familia que con su marido marchan a Burundi con su hija pequeña y allí Dios les visita con otros dos hijos, uno de ellos por adopción. Un sacerdote diocesano que, cuando está trabajando en su parroquia de aquí, el obispo le recuerda que ha llegado el momento para hacer lo mismo en el allá de la R. Dominicana. Los jóvenes veían cómo esto de la vocación misionera tiene carne y sangre. Es real y está en gente joven como ellos.

4. Postre

Al final otro misionero advierte desde la experiencia que para partir  a la misión hay que llevar en la mochila no tanto cosas, cuanto formación. A tal efecto informa del Curso intensivo de formación donde religiosos y religiosas, sacerdotes y laicos dedican un tiempo a su formación inmediata antes de partir.

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El Encuentro estuvo animado por el intercambio de de experiencias, informaciones precisas y los debates
correspondientes. Entre las cuestiones más debatidas destacaba la duda sobre si en un ambiente secularizado como el occidental compensa partir a otros ámbitos dejando estos reclamos; o el sentido de la vocación misionera ad vitam difícil de entender –no por el latín- sino por la radicalidad cuando somos más proclives a la provisionalidad.

Hubo un regalo final para todos. El secretario general de la Conferencia Episcopal, D. José María Gil Tamayo, celebró la Eucaristía de clausura. De nuevo los jóvenes de JMV lo prepararon con primor, pero la homilía de D. José María y su significativa presencia era para todos un espaldarazo a todo lo que se había vivido. Así se reflejó en la evaluación final que por escrito y de forma anónima los más de 150 jóvenes entregaron a los organizadoras para que vayan pensando en la duodécima edición.



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