La Conferencia Episcopal Española condena el asesinato del Brigada D. Luis Conde de la Cruz

La Conferencia Episcopal Española condena el asesinato del Brigada D. Luis Conde de la Cruz

ETA ha atentado esta madrugada contra el Patronato Militar Virgen del Puerto, una academia de formación de miembros del Ejército, situada en la localidad cántabra de Santoña. En el brutal acto terrorista, ETA ha  asesinado al brigada del Ejército D. Luis Conde de la Cruz, ha herido de  gravedad a un suboficial y varios civiles han tenido que ser atendidos por los servicios sanitarios. Otras 10 personas han resultado heridas durante el fin de semana en dos atentados más de la banda terrorista, que han tenido lugar en el País Vasco.

La Conferencia Episcopal Española (CEE) reitera su firme condena del terrorismo. “La calificación moral del terrorismo, absolutamente negativa, se extiende, en la debida proporción, a las acciones u omisiones de todos aquellos que, sin intervenir directamente en la comisión de atentados, los hacen posibles, como a quienes forman parte de los comandos informativos o de su organización, encubren a los terroristas o colaboran con ellos; a quienes justifican teóricamente sus acciones o verbalmente las aprueban”. La Doctrina de la Iglesia “nos permite calificar netamente al terrorismo como una realidad perversa en sí misma, que no admite justificación alguna apelando a otros males sociales, reales o supuestos. Es más, hace posible que apreciemos hasta qué punto el terrorismo es una estructura de pecado generadora ella misma de nuevos y graves males”. (Instrucción pastoral “Valoración moral del terrorismo en España,  de sus causas y de sus consecuencias”, 2002). 

Además de la condena enérgica, los miembros de la CEE quieren hacer llegar a la familia del militar fallecido y a los familiares de los heridos su cercanía y su más sincera condolencia.  Encomendamos al Señor de la Vida el eterno descanso de D. Luis Conde de la Cruz, el consuelo de sus seres queridos, y la pronta recuperación de los heridos. En esta circunstancia dolorosa, la comunidad católica se une al sufrimiento de las víctimas con la oración.



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