La Diócesis de Tenerife y la Canonización de Pedro de Betancourt

obispotenr

La Diócesis de Tenerife y la Canonización de Pedro de Betancourt

El pasado 30 de julio el Papa Juan Pablo II canonizaba, en Guatemala, al Beato hermano Pedro de San José de Betancourt. Canario de nacimiento y gutemalteco de adopción, Pedro de Betancourt es el primer santo canario y también el primero de Guatemala. Ambas tierras celebran su ascenso a los altares.

Cerca de 500 fieles canarios en Ciudad de Guatemala

Encabezados por el Obispo de la diócesis de Tenerife, Mons. D. Felipe Fernández, cerca de 500 fieles canarios se desplazaron a Guatemala para asistir a la ceremonia de canonización del beato Pedro de San José de Betancourt.En palabras del Obispo de Tenerife, la canonización del hermano Pedro ha sido «un acontecimiento histórico para Guatemala, para América Central y para las Islas Canarias». Los canarios que no pudieron desplazarse hasta el país centroamericano celebraron este acontecimiento con un repique general de campanas, con una popular procesión espontánea y con misas de acción de gracias en toda la diócesis tinerfeña.

Numerosas celebraciones

obispotenrEl próximo domingo, 11 de agosto, en toda la diócesis tinerfeña se celebrarán misas de Acción de Gracias por la canonización del Hermano Pedro. Asimismo, se realizará una colecta generalizada en todas las parroquias de la diócesis con el fin de recaudar fondos para un proyecto socio-religioso de los Hermanos de Belén -orden fundada por el hermano Pedro-, en Guatemala.Asimismo, el mismo 11 de agosto, en la Catedral de Tenerife, a las 19.30 horas, tendrá lugar una solemne misa de Acción de Gracias, presidida por el Obispo diocesano, Mons. D.  Felipe Fernández.

Las celebraciones continuarán a lo largo de la semana. El miércoles, 14 de agosto, el Obispo presidirá una eucaristía de Acción de Gracias, en la cueva del Hermano Pedro, al sur de la Isla de Tenerife. El jueves, 15 de agosto, en Vilaflor, localidad donde nació el nuevo Santo, el Obispo presidirá otra Misa de Acción de Gracias por el Hermano Pedro.

Al sur de Tenerife

El Hermano Pedro, como se le conoce popularmente, nació en la localidad tinerfeña de Vilaflor, al sur de la Isla. Sobre la que fuera su casa, la orden fundada por él, los Bethlemitas, comenzó a construir, en el siglo XVIII, un santuario dedicado a él y que en la actualidad se ha convertido en destino de numerosas peregrinaciones.En el sur de la Isla, cerca de la costa y a diez kilómetros de su localidad natal, se conserva la cueva del hermano Pedro, muy venerada por los tinerfeños, por ser el lugar donde el nuevo santo oraba en sus años de juventud.

El Hermano Pedro llega a Guatemala

pedrob1En 1637 Fray Luis de San José de Betancourt, misionero en América y pariente del hermano Pedro, llegó a Tenerife desde la península. Fray Luis de San Jose, a su regreso de América se encontró con Pedro, al que no conocía, y percibió en él un carácter servicial, una gran disponibilidad y le propuso la entrega completa a Dios diciéndole «…te espero en las Indias donde la mies es mucha y los obreros somos escasos».En 1651 Pedro de San José de Betancourt llega a Guatemala, dos años después de haber salido de Tenerife. Tras el largo y difícil viaje, Pedro llega débil y debe ingresar en el Hospital Real. No lo pasó muy bien. Tuvo una convalecencia dolorosa y sintió la soledad. Su historia le llevó a pensar en el dolor de los enfermos que estaban en su misma situación. A raíz de esta difícil experiencia comenzaría a fraguarse el futuro Hospital de los convalecientes.Tras su recuperación, pretende cursar estudios eclesiásticos con los jesuitas, con el fin de convertirse en sacerdote, pero desiste a tenor de las dificultades. Ingresa en la Tercera Orden Franciscana y se entrega a la vida de oración. Esta vivencia le conduce al camino de la caridad.El hermano Pedro fundó la primera escuela de alfabetización, de la que fueron beneficiosos, principalmente, los indígenas. Fundaría también el Hospital de Belén, para acoger a los enfermos. El Hermano Pedro es reconocido como el primer alfabetizador de Guatemala y bajo su nombre se condecora a los que destacan en su dedicación por la salud.

Funda la Orden Bethlemita

Poco a poco se fue generando lo que sería la Comunidad de Belén. El carisma de esta nueva orden se inspiraba en el estilo de vida y en la experiencia del Hermano Pedro, quien creía que toda obra debía fundamentarse en la oración y la entrega. Con estos preceptos el hermano Pedro redactó un reglamento con un estilo de vida propio y con los diferentes actos que componen la vida comunitaria y el trabajo en el Hospital.La orden Bethlemita fue aprobada por la Iglesia en 1673 y se extendió por América rápidamente. A principios del siglo XIX la comunidad contaba con cinco noviciados, atendía treinta hospitales y numerosas escuelas. Motivos políticos suspendieron la orden masculina en 1820 y fue en Tenerife donde se restableció en 1980.

pedro3Una herencia que no se debe perder

En la ceremonia de canonización, en la ciudad de Guatemala, el Papa Juan Pablo II, ante 800.000 fieles, elogió intensamente la figura del nuevo santo. En su homilía Juan Pablo II dijo de él: «Pedro de Betancourt se distinguió precisamente por practicar la misericordia con espíritu humilde y vida austera». Asimismo, Juan Pablo II recordó que «el nuevo Santo es también hoy un apremiante llamado a practicar la misericordia en la sociedad actual, sobre todo cuando son tantos los que esperan una mano tendida que los socorra». «El hermano Pedro- recordó el Papa- es una herencia que no se ha de perder y que se ha de transmitir para el perennne deber de gratiutd y un renovado propósito de imitación. Esta herencia ha de suscitar en los cristianos y en todos los ciudadanos el deseo de transformar la comunidad humana en una gran familia, donde las relaciones sociales, políticas y económicas sean dignas del hombre, y se promueva la dignidad de la persona con el reconocimiento efectivo de sus derechos inalienables».

304 años después

El Hermano Pedro falleció el 25 de abril de 1667. Su proceso de canonización comenzó en 1698, 31 años después de su fallecimiento. En 1980 fue beatificado por Juan Pablo II. El proceso concluyó el pasado 30 de julio de 2002, fecha en la que ha sido canonizado, también por Juan Pablo II. Los católicos de Guatemala podrán venerar a un santo que vivió y trabajó en su país tras la culminación de un proceso que ha durado 304 años. Los canarios también celebran la elevación a los altares del beato que nació en las Islas.