"La Ley Orgánica de Educación (LOE), los reales decretos que la desarrollan y los derechos fundamentales de padres y escuelas"

"La Ley Orgánica de Educación (LOE), los reales decretos que la desarrollan y los derechos fundamentales de padres y escuelas"

1. En la LOE y en los Reales Decretos que la desarrollan, la regulación de la enseñanza de la Religión católica carece de la seriedad académica que reclama el derecho de quienes la solicitan libremente, es decir, cerca del ochenta por ciento de los padres. Contrariamente a lo que se estipula en los Acuerdos Iglesia-Estado, en la Ley esta enseñanza no tiene el carácter propio de una asignatura fundamental.

2. La LOE introduce una nueva regulación del profesorado de Religión que no responde satisfactoriamente ni a los compromisos adquiridos por el Estado con la Iglesia Católica, ni a la jurisprudencia sobre la materia. La Ley asimila la situación legal de los profesores de Religión en las escuelas estatales a las formas contractuales generales reguladas por el Estatuto de los Trabajadores, ignorando el carácter específico de su trabajo, derivado de la misión canónica que les encomienda la enseñanza de la religión y moral católica.

3. La nueva asignatura de “Educación para la Ciudadanía” pretende una formación estatal obligatoria de las conciencias. La autoridad pública no puede imponer ninguna moral a todos: ni la supuestamente mayoritaria, ni la católica, ni ninguna otra. Son los padres y es la escuela, como colaboradora de aquéllos, quienes tienen el derecho y el deber de la educación de las conciencias. Todos deseamos que la escuela forme ciudadanos libres, conscientes de sus deberes y de sus derechos, verdaderamente críticos y tolerantes. Pero eso no se consigue introyectando en las conciencias de los jóvenes el relativismo moral y una ideología desestructuradora de la identidad personal.

Esta nueva asignatura reclama una actuación incisiva. Los padres harán muy bien en defender con todos los medios legítimos a su alcance el derecho que les asiste de ser ellos quienes determinen la educación moral que desean para sus hijos, incluso recurriendo a la objeción de conciencia. Los centros católicos de enseñanza, si admiten en su programación los contenidos previstos en los Reales Decretos, entrarán en contradicción con su carácter propio, informado por la moral católica. El Estado no puede obligarles a hacerlo, si no es vulnerando el derecho a la libertad de enseñanza y a la libertad religiosa. Los centros estatales, por su parte, al tener que impartir esta asignatura perderán su obligada neutralidad ideológica e impondrán a los alumnos una formación moral no libremente elegida por sus padres o incluso expresamente contradictoria con su voluntad cuando éstos hayan elegido para sus hijos la enseñanza de la Religión y Moral católica.

4. Las libertades de enseñanza y de elección de centro educativo se encuentran, en la LOE, muy condicionadas, al quedar definida la educación, con un claro tinte estatalista, como un “servicio público” con el que la sociedad debe colaborar.

5. La Nota concluye afirmando que es necesario llegar a un gran consenso o pacto de Estado en las cuestiones básicas que afectan a los derechos fundamentales de las personas y agradeciendo la labor de los profesores de religión, directores de centros educativos, educadores y padres, a los que se invita explícitamente a seguir inscribiendo a sus hijos en la clase de Religión católica.