La primacía de la persona "Tú también cuentas"

La primacía de la persona "Tú también cuentas"

Mensaje para la fiesta de la Virgen del Carmen 2001.
Los católicos de la gran familia del mar tenemos cada año una cita especial en torno a la festividad de la Virgen del Carmen, Estrella de los Mares, nuestra Patrona y Madre. Es una ocasión propicia para demostrarle nuestro amor y agradecimiento. Lo es también para reflexionar sobre nuestra situación humana y religiosa.
La Obra del Apostolado del Mar, encargada por la Iglesia para promover la acción pastoral específica entre las gentes del mar, no puede faltar a esta cita. Con los actos que en diversos ambientes se suelen organizar en torno a esta fiesta mariana, y por medio también de este sencillo mensaje del obispo promotor, quiera Dios que toda la sociedad y, de manera especial, las comunidades cristianas, se preocupen cada vez más de la compleja problemática de tantos millones de hermanos que viven en o de la mar. Preocupación que ha de traducirse en apoyo decidido a la solución de sus graves y urgentes problemas de diversa índole.
Porque estos problemas, no solamente no han desaparecido, sino que se van agravando de día en día. Así los resumían las delegaciones asistentes a la reciente Asamblea Nacional del Apostolado del Mar, celebrada en Santa Cruz de Tenerife (abril de 2001): la falta de éxito en el restablecimiento del acuerdo pesquero con Marruecos, con sus lamentables consecuencias para nuestra flota pesquera; el incumplimiento de los acuerdos internacionales sobre inspección de buques; las graves deficiencias en el régimen de pensiones; la fatiga de los trabajadores del mar, entre otras causas por la progresiva reducción de las tripulaciones, el exceso de horas de trabajo, las condiciones inapropiadas para el descanso y las estancias demasiado prolongadas en la mar, particularmente en la pesca de altura; el problema global de los buques con bandera de conveniencia, con sus secuelas de una mayor seguridad y siniestralidad en la mar, el cada vez más frecuente abandono inhumano de buques y tripulaciones en puerto… La singular dureza del trabajo y de la vida a bordo se manifiesta en un dato significativo: entre nosotros son cada vez menos, incluso en ambientes tradicionalmente vinculados a la mar, los jóvenes que buscan un puesto de trabajo en barcos mercantes o de pesca; ello obliga a que, a pesar del número elevado de parados en nuestra sociedad, se tenga que buscar trabajadores extranjeros.
Pero el Apostolado del Mar, muy sensible siempre a estos y a otros problemas humanos de las gentes del mar, detectaba también en la Asamblea de Tenerife, tal y como es su misión específica, diversos obstáculos relacionados con la evangelización de estos hermanos: escasa sensibilidad o incluso indiferencia ante el mensaje evangelizador, dificultades crecientes para un acercamiento misionero por el recorte progresivo del tiempo de estancia de los buques en los puertos, por defectos en el lenguaje y en los métodos de los evangelizadores, por el carácter plural de los tripulaciones en cuento a nacionalidades, lenguas y creencias. Señalaba asimismo la Asamblea la insuficiente sensibilidad de algunas parroquias y diócesis para integrar la pastoral marina en la pastoral general, y la falta de marinos que actúen como agentes pastorales entre sus propios compañeros…
La Asamblea de Tenerife no se limitó, naturalmente, al análisis de los problemas, sino que trató de buscar también algunas pistas de solución. Insistió, en primer lugar, en la necesidad de tener un concepto integral de la evangelización, de modo que el anuncio explícito del mensaje de Cristo acompañe al valiente testimonio de amor a favor de los hermanos necesitados, colaborando con renovada entrega en la solución de sus graves problemas. Por ello, como acuerdo para el futuro inmediato, recogía los siguientes: intensificar la captación, formación y reciclaje de los agentes de pastoral marítima; aprovechar las fiestas y las vacaciones para conectar con los marinos y prestar mayor atención a sus familias; coordinar en lo posible las acciones evangelizadoras del Apostolado del Mar con los planes y programas pastorales de diócesis y parroquias, propagar los fines y la misión del Apostolado del Mar en los ámbitos universitarios y escolares, así como también en asociaciones apostólicas y grupos humanos, invitándolos a que se incorporen a la pastoral marítima; petición a la Dirección Nacional del Apostolado del Mar para que organice cursos de mentalización y formación de los agentes pastorales encargados de visitar a los marinos a bordo…
Esta última Asamblea sintonizaba así con el Motu Proprio del Papa Juan Pablo II “Stella Maris”, al poner un énfasis especial en los mismos laicos marinos, no como simples destinatarios del apostolado marítimo, sino como sus primeros y más cualificados protagonistas, con un papel tan propio y notable que todos debemos reconocer, agradecer y fomentar.
Cada año, en torno a la fiesta del Carmen, la Obra del Apostolado del Mar quiere también transmitir un mensaje peculiar a través de un cartel mural. El cartel de este año nos muestra dos barcos, el uno de pesca y el otro mercante y, en primer plano, un marino que sale a tierra. El lema “Tú también cuentas” quiere fijar la atención de todos en la primacía del hombre, del trabajador del mar, sobre buques, puertos, tecnologías…, con ser éstos muy importantes. Porque la persona del marino y del pescador, su singular vinculación con su familia, su dignidad y derechos, deben primar sobre cualesquiera otros intereses legítimos e importantes. Legisladores, políticos, sindicatos, cofradías y todos los responsables de la suerte de estas gentes tan sacrificadas y necesitadas deberían tenerlo muy en cuenta, especialmente en una época como la nuestra, en la que otros intereses de tipo económico o estratégico tienden a sobreponerse al interés humano. La Obra del Apostolado del Mar se compromete, por su parte, a seguir defendiendo al dignidad humana de las gentes del mar y sus derechos.
Al término del Gran Jubileo y al comienzo del nuevo milenio, el Santo Padre nos ha dirigido una bella y rica Carta Apostólica, “Novo millennio ineunte”, invitándonos a recordar con gratitud el pasado, a vivir con pasión el presente y a abrirnos con plena confianza al futuro, apoyados en la presencia de Jesucristo, “el mismo ayer, hoy y siempre” (Hb 13, 8). Nos alegra el hecho de para ello el Papa se sirva reiteradamente de una escena de pesca: de aquella en la que Jesús invita a Pedro a remar mar adentro para obtener una pesca extraordinaria: “Duc in altum!”. Esta invitación universal la deben recoger la gran familia de las gentes del mar y la Obra del Apostolado del Mar como dirigida también a ellas. Sabemos que nuestras fuerzas son escasas y débiles, pero confiamos en la presencia salvadora de Jesús Resucitado y en la acción de su Espíritu. Estará también a nuestro lado María, la Virgen del Carmen, la Estrella de los mares, a cuya protección maternal invocamos. “Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios; en nuestras necesidades no desoigas nuestras súplicas, antes bien, de todo peligro líbranos siempre, oh Virgen gloriosa y bendita”.
 

Carmelo Echenagusía Uribe
Obispo Promotor del Apostolado del Mar
Obispo Auxiliar de Bilbao

Bilbao, 1 de julio de 2001