Los laicos misioneros, en la 55 semana española de Misionología

Los laicos misioneros, en la 55 semana española de Misionología

Entre los días 8 y 12 de julio se ha celebrado en Burgos la 55 Semana Española de Misionología, que, bajo el título Nuevos cristianos y nuevas funciones ante nuevas situaciones misioneras se ha dedicado a analizar y estimular la labor de los laicos misioneros. A lo largo de este encuentro se han puesto de relieve dos aspectos: la base bautismal del compromiso misionero de cara a proponer la peculiaridad cristiana y la constatación de que las realidades culturales de la actualidad deben servir como escenario y plataforma del testimonio misionero. Amplia participación de laicos

Esta Semana Misional, en la que han participado y han estado representadas las principales instituciones misioneras de España, fue inaugurada por el arzobispo de Burgos, Mons. D. Francisco Gil Hellín, que pronunció la conferencia de apertura La familia en la evangelización del mundo, y Mons. D. Carlos Amigo Vallejo, arzobispo de Sevilla y presidente de la Comisión Episcopal de Misiones, que presidió la concelebración de apertura.

Las distintas intervenciones intentaron conjugar perspectivas diversas, con amplia participación de laicos: se consideró el aspecto teológico y espiritual -Eloy Bueno y Juan Esquerda-; el análisis de las actuales realidades socioculturales –Rafael Serrano y Carlos García de Andoni-; la realidad asociativa –Dolores Golmayo y Fernando Vidal-; la experiencia concreta del laico misionero –Juan José Estévez y diversos paneles de experiencias-; así como las nuevas posibilidades abiertas para la animación misionera y el ejercicio concreto de la acción misionera –José Valdavida, José María Medina, José Francisco Serrano y Rafael Janín-.

Presentación del Congreso Nacional de Misiones

Un momento destacado lo constituyó la presentación del proyecto del Congreso Nacional de Misiones que se celebrará en Burgos en septiembre de 2003, dentro de las acciones más significativas del Plan Pastoral de la Conferencia Episcopal Española para el próximo trienio. Mons. D. Carlos Amigo explicó las motivaciones y la estructura del Congreso, tras las consultas realizadas en diversos ámbitos eclesiales y misioneros. Bajo el lema Es la hora de la misión, se pretende fomentar el sentido y la urgencia de la misión ad gentes, así como la inserción de la dimensión misionera en los planes pastorales de las diócesis y comunidades eclesiales. Se intenta, además, que el Congreso sea la culminación de un proceso de reflexión y mentalización que se realizará en toda España a lo largo del próximo año.

El desarrollo de la Semana permitió también establecer algunos aspectos que se han considerado particularmente esenciales y que han de servir como consenso compartido y como criterios de discernimiento y de planificación para la acción misionera de los laicos. La Semana Misional, como foro de reflexión y de encuentro para compartir experiencias, carece de competencias de cara a la planificación operativa, pero sirve para acompañar la revitalización de nuestra tradición misionera.

Iniciación cristiana

Tanto desde el punto de vista doctrinal como desde el punto de vista práctico se destacó la centralidad de la iniciación cristiana, en cuanto inserción en la vida eclesial concreta, como presupuesto y exigencia de un compromiso misionero de todos los cristianos.

Este presupuesto explica que la dimensión evangelizadora de alcance universal debe acompañar la acción de los laicos tanto en el seno de la vida eclesial como en sus actividades profesionales en los diversos campos de la vida humana. De este modo el anuncio explícito de Jesucristo brota de modo natural y espontáneo, evitando disociaciones peligrosas y se mantiene viva la exigencia de la comunión eclesial.

Fue común la insistencia en la actitud positiva ante los nuevos movimientos sociales y ante las nuevas realidades culturales, pues solamente desde esa actitud positiva éstos pueden ser descubiertos como posibilidades para la evangelización de alcance universal. En este sentido, los medios de comunicación social, la presencia pública en el campo de la política, la cooperación al desarrollo fueron considerados como plataformas evangelizadoras privilegiadas, valoradas siempre a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia.

Animación misionera

La animación misionera debe adquirir una mayor consistencia y perspectiva, sobre todo, en referencia a la comunidad concreta. Ha de ser ésta la responsable última de la acción misionera. Ella ha de estimular y acompañar la acción de los misioneros. Se pidió por ello una revitalización del ministerio del animador misionero y la creación de delegaciones de evangelización de carácter diocesano.

Una constatación positiva y alentadora fue la consolidación de diversas organizaciones laicales de carácter misionero, como lo muestra la existencia de una coordinadora a nivel nacional, que viene trabajando desde hace años en la creación de espacios de encuentro y de comunión.