Mañana, 25 de febrero, es miércoles de ceniza, comienzo de la Cuaresma

Mañana, 25 de febrero, es miércoles de ceniza, comienzo de la Cuaresma

Con la imposición de la ceniza, este miércoles 25 de febrero, los cristianos inician la Cuaresma, tiempo litúrgico establecido para la preparación de la Pascua y cuyas características son la oración, la penitencia y la limosna. Algunas de las praxis más habituales y recomendadas del tiempo de Cuaresma son el rezo del ejercicio del Via Crucis, sobre todo los viernes, el desarrollo de las conferencias cuaresmales, días de retiro y vigilias de oración, celebraciones del Sacramento de la penitencia…

La ceniza

La imposición de la ceniza tiene lugar al comienzo o después de la proclamación del Evangelio de la eucaristía correspondiente a este miércoles llamado de ceniza. En la celebración eucarística, la frase que el sacerdote pronuncia en el momento de la imposición de ceniza es “Conviértete y cree en el Evangelio”.La ceniza simboliza caducidad y fragilidad, que son transformadas por la gracia de Dios y el esfuerzo del hombre en su camino cuaresma hacia la Pascua. Si la Cuaresma empieza con la ceniza concluye con la luz de la Vigilia de la Pascua; si la cuaresma se significa con la cruz, concluye con la Resurrección.

El sentido de la Cuaresma

La Cuaresma es el período de 40 días que preceden a la fiesta de la Pascua, que se celebrará el 11 de abril. La palabra “cuaresma” viene de la contracción del término latino “quadragesima dies”, “los cuarenta días”. De hecho, el número 40 simboliza en la Biblia un tiempo de preparación y de renovación espiritual. Una de sus evocaciones bíblicas es a huida a Egipto del pueblo de Israel conducido por Moisés. Entonces, los hebreos estuvieron retirados 40 años en el desierto, antes de la entrada a la Tierra prometida. Dios acordó 40 días a los habitantes de Nínive para que se convirtieran; Cristo pasó 40 días en el desierto antes del comienzo de su vida pública.Durante los 40 días que dura la Cuaresma (los domingos no cuentan) la Iglesia propone a los fieles la conversión. En el sentido literal del término, se propone “volver a Dios”. Por ello, este tiempo de Cuaresma es una preparación del espíritu para la fiesta de la Pascua.

Días de penitencia

Las normas del Código de Derecho Canónico y de la Conferencia Episcopal Española obligan a guardar ayuno y abstinencia el miércoles de ceniza y el Viernes Santo y Abstinencia sólo los otros vienes de Cuaresma. El derecho canónico afirma que todos los fieles, cada uno a su modo, están obligados por ley divina a hacer penitencia, sin embargo, para que todos se unan en alguna práctica común de penitencia se han fijado unos días penitenciales, en los que se dediquen los fieles de manera especial a la oración, realicen obras de piedad y de caridad y se nieguen a sí mismos, cumpliendo con mayor fidelidad sus propias obligaciones, y, sobre todo, observando el ayuno y la abstinencia.Además, en la Iglesia universal, son días y tiempos penitenciales todos los viernes del año y el tiempo de Cuaresma. “Todos los viernes de Cuaresma, a no ser que coincidan con una solemnidad, debe guardarse abstinencia de carne. Ayuno y abstinencia se guardarán el miércoles de ceniza y el Viernes Santo”. El ayuno consiste en hacer una comida al día; pero no se prohíbe tomar algo por la mañana o por la noche.

Ayuno y abstinencia

También indica que en los demás viernes del año que no sean fiestas de precepto, la de carne puede sustituirse por cualquiera de las formas de penitencia recomendada por la Iglesia: lectura de la Sagrada Escritura, limosna (en la cuantía que cada uno estime en conciencia), obras de caridad, obras de piedad y mortificaciones corporales.La ley de la abstinencia obliga a los que han cumplido catorce años; la del ayuno, a todos los mayores de edad, hasta que se hayan cumplido cincuenta y nueve. Aunque la Iglesia pide que se formen en un auténtico espíritu de penitencia quienes, por no haber alcanzado la edad, no están obligados al ayuno o abstinencia. Sacramento de la reconciliación

La Iglesia propone también en este camino espiritual el sacramento de la reconciliación, para que cada cristiano realice un esfuerzo individual por la conversión. El perdón es otra de las dimensiones esenciales de la Cuaresma.Durante el mensaje para la Cuaresma 2004, Juan Pablo II indica que “durante la Cuaresma, nos preparamos para revivir el misterio Pascual que proyecta una luz de esperanza sobre toda nuestra existencia, incluso en los aspectos más complejos y más dolorosos”.



ut elementum risus. luctus consequat. quis ut vel, Aenean consectetur dolor Nullam