Misión, historia y número de los cardenales

ColegioCardenalicio

Misión, historia y número de los cardenales

TAREA Y MISIÓN DE LOS CARDENALES

El Código de Derecho Canónico de 1983, en los cánones 349 al 359, se refiere a los Cardenales de la Santa Iglesia Romana. Su misión principal queda especificada en el canon 349:

«Los cardenales de la Santa Iglesia Romana constituyen un Colegio peculiar, al que compete proveer a la elección del Romano Pontífice, según la norma del derecho peculiar; asimismo, los cardenales asisten al Romano Pontífice, tanto colegialmente, cuando son convocados para tratar juntos cuestiones de más importancia, como personalmente, mediante los distintos oficios que desempeñan, ayudando sobre todo al Papa en su gobierno cotidiano de la Iglesia Universal». (CIC, canon 349).

En el canon 350 se habla de los tres órdenes en que queda dividido en Colegio Cardenalicio: el episcopal, al que pertenecen los Cardenales a quienes el Romano Pontífice asigna como título una Iglesia suburbicaria así como los Patriarcas orientales adscritos al Colegio cardenalicio; el presbiteral; y el diaconal, según el título o diaconía de la Urbe que el Papa les asigne.


HISTORIA Y EVOLUCIÓN EN EL NÚMERO DE CARDENALES

ColegioCardenalicioA partir del siglo VI, se denomina ya cardenales a los obispos, presbíteros y diáconos de la diócesis de Roma que que están al frente de una sede suburbicaria, de una iglesia o de una diaconía, respectivamente. Desde el siglo VIII, este título se reserva a los sacerdotes que forman parte del clero de la Iglesia Catedral y que actúan como consejo o senado del obispo. En el siglo XI, el Papa León IX, hace exclusiva la facultad de elegir al Romano Pontífice a los cardenales, esto es, a los citado clérigos, divididos en los tres órdenes citados, y que formaban parte del clero catedralicio romano. El Papa se reserva la facultad de nombrar cardenales y se amplía el ámbito geográfico de los nombrados.

Entre los siglos XIII al XVI, el número de cardenales suele ser de 30. En la Constitución «Postquam verus» de 3 de diciembre de 1586 del Papa Sixto V se fija un número máximo de 70 cardenales, que empieza ya a contar con una mayor presencia de la universalidad de la Iglesia. Los cardenales podían ser laicos, sacerdotes u obispos.   El Papa Juan XXIII, mediante el Motu Proprio «Cum gravisima», establece que todos los Cardenales deben ser obispos, manteniendo el número de 70 cardenales y ampliando su universalidad.

El Papa Pablo VI, con el Motu Proprio «Ad purpuratorum patrum», de 11 de febrero de 1965, determinó el puesto de los patriarcas orientales en el Colegio cardenalicio. Con el Motu Proprio «Ingravescentem aetatem», de 21 de noviembre de 1970, Pablo VI dispuso que al cumplir los 80 años los cardenales perdían la condición de electores en caso de cónclave. Este mismo Papa, en el consistorio secreto del 5 de marzo de 1973, estableció que el número máximo de cardenales electores fuera de 120 sin limitar el número total de cardenales.

El Papa Juan Pablo II, mediante la Constitución Apostólica «Universi Dominici gregis», de 22 de febrero de 1996, en que reforma algunas disposiciones y praxis de cara al cónclave, mantiene las decisiones adoptadas por su antecesor Pablo VI sobre la pérdida de la condición de cardenal elector al rebasar los 80 años y sobre el número máximo de 120 cardenales electores, si bien, a título de excepción y en virtud de su condición de Legislador Supremo de la Iglesia, tras los Consistorios de 1998, 2001 y 2003 se superó teóricamente este número, si bien no hubo, como es obvio, cónclave.



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