Nota de la Conferencia Episcopal Española ante la amenaza de guerra inminente en Irak

Nota de la Conferencia Episcopal Española ante la amenaza de guerra inminente en Irak

Cuando el conflicto de Irak parece abocado a un desenlace inminente de guerra, la Conferencia Episcopal Española desea unir una vez más su voz a la del Santo Padre y renovar la invitación a la oración y a la penitencia para implorar de Dios el don de la paz. Los cristianos estamos convencidos de que la paz auténtica y duradera no es sólo fruto de los acuerdos políticos, sino que es don de Dios. La Conferencia Episcopal pide, por tanto, a todos los cristianos que no desfallezcan en su compromiso por impetrar de Dios la paz para el mundo.

Pide también que los responsables políticos de Bagdad colaboren plenamente con la comunidad internacional para evitar la intervención armada. Desea con la misma intensidad que los países miembros de las Naciones Unidas, y en particular los que componen el Consejo de Seguridad, no consideren agotadas las vías pacíficas para hacer cumplir los acuerdos internacionales. Como ha recordado Juan Pablo II: «todavía hay tiempo para negociar; todavía hay espacio para la paz».

La Conferencia Episcopal Española pide además que no dejen de sopesarse las tremendas consecuencias que provocará una operación militar internacional para las poblaciones de Irak, para el equilibrio de toda la región de Oriente Medio y para la estabilidad mundial. Desea, por fin, que si llega a producirse la intervención armada, todos los esfuerzos se orienten a evitar la pérdida de vidas humanas, a garantizar la protección de los más débiles (ciudadanos civiles, especialmente niños, enfermos y ancianos), y a restaurar en el menor tiempo posible un orden moral, social y político, asentado en los derechos humanos y en la colaboración de todos, sobre el que se pueda construir una paz duradera.

En estos momentos de honda inquietud para todo el mundo, pidamos a Dios que nos llene de confianza y nos fortalezca para que en esta situación de especial perturbación encontremos en Cristo aliento renovado en nuestro compromiso en favor de la paz y de la reconciliación.



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