Mt 5, 33-37. Yo os digo que no juréis en absoluto.

También habéis oído que se dijo a los antiguos: “No jurarás en falso” y “Cumplirás tus juramentos al Señor”. Pero yo os digo que no juréis en absoluto: ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, que es estrado de sus pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del Gran Rey. Ni jures por tu cabeza, pues no puedes volver blanco o negro un solo cabello. Que vuestro hablar sea sí, sí, no, no. Lo que pasa de ahí viene del Maligno.

Otras lecturas del día:

2 Cor 5, 14-21. Al que no conocía el pecado, lo hizo pecado en favor nuestro. 

Sal 102. El Señor es compasivo y misericordioso.