Lc 8, 16-18. La lámpara se pone en el candelero para que los que entren vean la luz.

«Nadie que ha encendido una lámpara, la tapa con una vasija o la mete debajo de la cama, sino que la pone en el candelero para que los que entren vean la luz. Pues nada hay oculto que no llegue a descubrirse ni nada secreto que no llegue a saberse y hacerse público. Mirad, pues, cómo oís, pues al que tiene se le dará y al que no tiene se le quitará hasta lo que cree tener».

Otras lecturas del día:

– Prov 3, 27-34. El Señor detesta al perverso.

– Sal 14. El justo habite en tu monte santo, Señor.