Sábado de la XXXII semana del tiempo ordinario

Sábado de la XXXII semana del tiempo ordinario

 

Lc 18, 1-8. Dios hará justicia a sus elegidos que claman ante él.

Les decía una parábola para enseñarles que es necesario orar siempre, sin desfallecer. «Había un juez en una ciudad que ni temía a Dios ni le importaban los hombres. En aquella ciudad había una viuda que solía ir a decirle: “Hazme justicia frente a mi adversario”. Por algún tiempo se estuvo negando, pero después se dijo a sí mismo: “Aunque ni temo a Dios ni me importan los hombres, como esta viuda me está molestando, le voy a hacer justicia, no sea que siga viniendo a cada momento a importunarme”». Y el Señor añadió: «Fijaos en lo que dice el juez injusto; pues Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos que claman ante él día y noche?; ¿o les dará largas? Os digo que les hará justicia sin tardar. Pero, cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?».

Otras lecturas del día:

– Sab 18, 14-16; 19, 6-9. Se vio el mar Rojo convertido en un camino practicable, y retozaban como corderos.

– Sal 104 Recordad las maravillas que hizo el Señor.



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