Dios ha hecho maravillas con nosotros. Por eso debemos cantarle un cántico nuevo (ant. de entrada). Esa acción salvadora de Dios nos llega a través de la acción evangelizadora de la Iglesia (cf. 1 lect.). Y nosotros debemos difundir la fe en Cristo Resucitado con nuestras palabras y ejemplos. Y será nuestro amor fraterno lo que nos distinguirá en el mundo como discípulos de Cristo. Es el mandamiento nuevo que nos dejó como encargo: «Que os améis unos a otros, como yo os he amado» (Ev.). Es decir, que tenemos que amarnos mutuamente hasta dar la vida por el otro como Cristo ha hecho con nosotros. La eucaristía es la fuente de ese amor, la caridad que nos lleva a dar la vida por los demás. (Comentario para el V Domingo de Pascua en el Calendario Litúrgico-Pastoral 2018-2019).

Aleluya, aleluya, aleluya.
Os doy un mandamiento nuevo -dice el Señor-: que os améis unos a otros, como yo os he amado.

Jn 13, 31-33a. 34-35. Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros.

Cuando salió Judas del cenáculo, dijo Jesús: «Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él. Si Dios es glorificado en él, también Dios lo glorificará en sí mismo: pronto lo glorificará. Hijitos, me queda poco de estar con vosotros. Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros; como yo os he amado, amaos también unos a otros. En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os amáis unos a otros».

Otras lecturas del día: 

– Hch 14, 21b-27. Contaron a la Iglesia lo que Dios había hecho por medio de ellos.

En aquellos Días, Pablo y Bernabé volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía,  animando a los discípulos y exhortándolos a perseverar en la fe, diciéndoles que hay que pasar por muchas tribulaciones para entrar en el reino de Dios. En cada Iglesia designaban presbíteros, oraban, ayunaban y los encomendaban al Señor, en quien habían creído.  Atravesaron Pisidia y llegaron a Panfilia.  Y después de predicar la Palabra en Perge, bajaron a Atalía  y allí se embarcaron para Antioquía, de donde los habían encomendado a la gracia de Dios para la misión que acababan de cumplir.  Al llegar, reunieron a la Iglesia, les contaron lo que Dios había hecho por medio de ellos y cómo había abierto a los gentiles la puerta de la fe.

–  Sal 144. Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi rey.

Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi rey

O bien, Aleluya

El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas.

Que todas tus criaturas te den gracias, Señor,
que te bendigan tus fieles.
Que proclamen la gloria de tu reinado,
que hablen de tus hazañas.

Explicando tus hazañas a los hombres,
la gloria y majestad de tu reinado.
Tu reinado es un reinado perpetuo
tu gobierno va de edad en edad.

– Ap 21, 1-5a. Dios enjugará toda lágrima de sus ojos.

Yo, Juan, vi un cielo nuevo y una tierra nueva, pues el primer cielo y la primera tierra desaparecieron, y el mar ya no existe. Y vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén que descendía del cielo, de parte de Dios, preparada como una esposa que se ha adornado para su esposo. Y oí una gran voz desde el trono que decía: «He aquí la morada de Dios entre los hombres, y morará entre ellos, y ellos serán su pueblo, y el «Dios con ellos» será su Dios». Y enjugará toda lágrima de sus ojos, y ya no habrá muerte, ni duelo, ni llanto ni dolor, porque lo primero ha desaparecido. Y dijo el que está sentado en el trono: «Mira, hago nuevas todas las cosas».