Palabras de salutación del Nuncio a la LXXXI Asamblea Plenaria

MonteirodeCastro

Palabras de salutación del Nuncio a la LXXXI Asamblea Plenaria

Emmo. Señor Cardenal Presidente,
Emmos. Señores Cardenales,
Excmos. Señores Arzobispos y Obispos,
Hermanos y Hermanas:


MonteirodeCastro

Agradezco muy cordialmente al Eminentísimo Señor Cardenal Presidente de la Conferencia Episcopal Española la invitación que me ha dirigido para participar en esta sesión inaugural de la octogésima primera Asamblea Plenaria. Les transmito a todos ustedes el saludo y la bendición del Santo Padre a quien tengo el honor de representar en España.

El año que vivimos y que ya se aproxima a su fin ha tenido como protagonista, de una forma especial para España, al Santo Padre Juan Pablo II. La primera parte del año vino marcada por la preparación, desarrollo y reacciones inmediatas a la quinta Visita Pastoral del Santo Padre a España. Conozco que sus palabras están dinamizando la pastoral juvenil y sirviendo de orientación y de lema para múltiples celebraciones e iniciativas.

Desde la última Asamblea Plenaria, celebrada a finales de junio, han sido tres los acontecimientos en los que ha sido protagonista el Santo Padre y a los que me voy a referir:

1.- La publicación de la Exhortación Apostólica Postsinodal Ecclesia in Europa;2.- La publicación de la Exhortación Apostólica Postsinodal, Pastores gregis;3.- El Jubileo del Santo Padre.

1.- La publicación de la Exhortación Apostólica Postsinodal Ecclesia in Europa

El primer acontecimiento fue la publicación, en la víspera de la fiesta de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, de la Exhortación Apostólica Postsinodal Ecclesia in Europa, que cierra la serie de las Asambleas especiales del Sínodo de los Obispos dedicadas a los cinco Continentes. Jesucristo, vivo en su Iglesia, es fuente de esperanza para Europa. Europa ha sido impregnada amplia y profundamente por el cristianismo: “La fe cristiana, en palabras del Papa, ha plasmado la cultura del Continente y se ha entrelazado indisolublemente con su historia, hasta el punto de que ésta no se podría entender sin hacer referencia a las vicisitudes que han carcaterizado, primero, al largo período de la evangelización y, después, tantos siglos en los que el cristianismo… se ha afirmado como la religión de los europeos” (Ecclesia in europa, 24). Cuando la Conferencia Intergubernamental está discutiendo el Tratado constitucional europeo, pedimos una vez más, con las mismas palabras de la Exhortación, que figure en su preámbulo una referencia al patrimonio religioso y, especialmente cristiano, de Europa (Ibid. 114). A los Obispos y a todos los ministros ordenados nos corresponde, en la actual situación del Continente, cuyos signos preocupantes (pérdida de la memoria y de la herencia cristianas, miedo de afrontar el futuro, decaimiento creciente de la solidaridad, intento de hacer una antropología sin Dios y sin Cristo, etc.) se describen, ser “signo de contradicción y esperanza para una sociedad aquejada de horizontalismo y necesitada de abrirse al trascendente” (Ib.n. 34)

2.- La publicación de la Exhortación Postsinodal, Pastores gregis

Al inicio de las celebraciones del XXV aniversario de su elevación a la Silla de Pedro, Juan Pablo II nos ha entregado una nueva Exhortación Postsinodal, la Pastores gregis, fruto del Sínodo ordinario que sobre el Ministerio y la Vida del Obispo se celebró en el otoño del año 2001, con el lema El Obispo, servidor del Evangelio de Jesucristo para la esperanza del mundo. Pastores gregis hace un recorrido teológico y práctico por la misión del Obispo en la Iglesia y en el mundo. El Obispo, cuyo ministerio se funda en la Trinidad, ha de encomendarse primero a la Palabra que después ha de anunciar; ha de alimentarse de la Eucaristía que celebra; ha de vivir los consejos evangélicos y tener los rasgos propios del Buen Pastor para regir al Pueblo de Dios. María, Mater spei et spes nostra, ha de ser el apoyo constante para la vida de fe, de esperanza y de amor del Obispo, y a ella ha de tener una devoción auténtica y filial, orientada a la Liturgia y alimentada con los ejercicios piadosos aprobados y recomendados por la Iglesia, especialmente con el rezo del Santo Rosario. Fortalecido con la gracia, el Obispo será capaz de guiar al Pueblo de Dios en medio de los retos actuales y de salir al encuentro de la oveja perdida. Los Obispos miembros de la Conferencia Episcopal Española, como todos los Obispos de la Iglesia, tenemos en este precioso documento una guía segura para nuestra vida personal y pastoral.

3.- El Jubileo del Santo Padre

Por último, quiero recordar el Jubileo del Santo Padre al que ya he aludido. Hemos contemplado con amor la figura del Santo Padre y hemos escuchado su invitación apremiante a “seguir ayudando al Papa, Sucesor de Pedro, y a cuantos quieren servir a Cristo, a servir al hombre y a toda la humanidad” . Con él damos gracias a Dios por estos veinticinco años del Pontificado y renovamos nuestra adhesión y fidelidad a su Persona. También a él le damos las gracias por el servicio prestado a la Iglesia y al mundo. Además de la Eucaristía emocionante de la tarde del día 16 de octubre, los actos celebrativos han incluido la beatificación de la Madre Teresa de Calcuta y el Consistorio en el que el Santo Padre ha ampliado el Colegio de Cardenales que le asisten y aconsejan en el Gobierno de la Iglesia, dos de ellos españoles. Al felicitarles a ellos, felicito también a toda la Iglesia en España que ha sido honrada con esta
elección. Los Obispos miembros de la Conferencia Episcopal Española celebrarán mañana una solemne Eucaristía en la Catedral de Santa María la Real de la Almudena en acción de gracias a Dios por el Pontificado de Juan Pablo II. Nos lo acaba de recordar el Señor Cardenal Presidente. Me uniré con muchísimo gusto a esta acción de gracias con todos los señores Obispos.

Encomiento a la Virgen María los trabajos de la Asamblea que hoy comienza a fin de que los Obispos miembros de la Conferencia Episcopal Española cumplan su misión de anunciar, celebrar y servir el Evangelio de la esperanza para la paz y la alegría de todos.