Palabras de salutación del Nuncio a la LXXXIX Asamblea Plenaria

MonteirodeCastro

Palabras de salutación del Nuncio a la LXXXIX Asamblea Plenaria

Excmo. Señor Presidente,
Emmos. señores Cardenales,
Excmos. señores Arzobispos y Obispos,
Hermanos y hermanas:

 

MonteirodeCastro

Agradezco al señor Presidente de la Conferencia Episcopal Española, el Excelentísimo y Reverendísimo señor Don Ricardo Blázquez Pérez, su invitación a participar en esta sesión inaugural de su Asamblea Plenaria. Envío a todos ustedes, a las  Iglesias que presiden en la caridad y a todos los presentes, el saludo y la bendición del Santo Padre, a quien tengo el honor de representar en España. Deseo en primer lugar adherirme, en cuanto Obispo que ejerce su ministerio episcopal en España, si bien de forma distinta a ustedes, a las felicitaciones que la Conferencia Episcopal Española ha dirigido al Santo Padre con motivo de su 80 cumpleaños y del segundo aniversario de su elección para la Cátedra de San Pedro. En esa misma fecha, el Santo Padre nos ha regalado una obra, fruto de su “largo camino interior”, el libro de Jesús de Nazaret, cuya finalidad principal es ayudar al lector en el conocimiento y en su relación personal con el Señor Jesús.

 1. El señor Obispo Presidente se ha extendido en su discurso sobre la exhortación postsinodal Sacramentum caritatis, en la que el Papa ha recogido las propuestas de los Padres Sinodales y nos las ha devuelto, hechas doctrina viva, “con la intención de explicitar algunas líneas fundamentales de acción orientadas a suscitar en la Iglesia nuevo impulso y fervor por la Eucaristía” (nº 5). Al aprobar su Plan de Acción Pastoral para 2006-2010, hace justamente un año, la Conferencia Episcopal Española quiso poner el Santísimo Sacramento como su eje central: «“Yo soy el pan de vida”. Vivir de la Eucaristía», es su título. De esta manera, la Conferencia Episcopal Española, en sintonía con el Santo Padre, plantea su acción pastoral como una emanación del Sacramento hacia el que, al mismo tiempo, tiende toda esa acción: “La Eucaristía, fuente y culmen de la vida y misión de la Iglesia”. Confiamos en que el impulso de la exhortación del Santo Padre y de la acción pastoral de la Conferencia Episcopal y de cada uno de los Obispos, logrará unas celebraciones eucarísticas bellas y auténticas.

 2. Después de la última Asamblea Plenaria, en la que tuvo el honor de dirigirme a ustedes, ha tenido lugar el intercambio de notas de la Nunciatura Apostólica con el Ministerio de Asuntos Exteriores, en las que se daba carácter oficial a los puntos de acuerdo en materia económica a los que habían llegado la Conferencia Episcopal y el Gobierno español, como desarrollo del Acuerdo entre la Santa Sede y el Estado Español, de 3 de enero de 1979, sobre asuntos económicos. Quiero mostrar mi satisfacción por ello.

 3. Entre los temas que van a ser tratados en esta Asamblea se encuentran dos que son fundamentales en la acción pastoral de la Iglesia: por una parte, la enseñanza; por otra, las migraciones. La Iglesia ha considerado siempre la educación de niños y jóvenes como una de sus principales acciones. Hoy también, la educación sigue estando entre las prioridades de la Iglesia, que ofrece este servicio a través de los colegios de los que son titulares las diócesis, institutos de vida consagrada y, en número menor, pero creciente, asociaciones de seglares católicos. Estas escuelas están a disposición de los padres católicos y de todos aquellos que lo deseen, para que puedan educar a sus hijos conforme a sus convicciones. La escuela católica, por tanto, sigue hoy prestando un servicio inestimable, no sólo a la Iglesia sino también a la sociedad. Los profesores que desarrollan su tarea en estos colegios merecen el reconocimiento de la Iglesia y de sus pastores.

Por otra parte, la entrada masiva de inmigrantes en España se ha convertido en uno de los motivos de preocupación de la sociedad. La Iglesia no permanece ajena a este problema y, junto a las acciones de acogida, de información y de inserción que ejerce a través de las Cáritas y de otras instituciones diocesanas y de carácter nacional, debe ofrecer estructuras propiamente pastorales a los inmigrantes, principalmente a quienes profesan nuestra misma fe. Confío en que del tratamiento del tema en esta y en futuras Asambleas surjan unas orientaciones renovadas que respondan a la nueva situación creada en España.

Que la Santísima Virgen María les bendiga. A ella encomiendo los trabajos y el fruto de esta Asamblea.



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