Palabras del Sr. Nuncio a la CI Asamblea Plenaria

Palabras del Sr. Nuncio a la CI Asamblea Plenaria

Eminentísimo Señor Cardenal Presidente,
Eminentísimos Señores Cardenales,
Excelentísimos Señores Arzobispos y Obispos,
Señoras y Señores:

Deseo en primer lugar expresarles mi vivo agradecimiento por la invitación que, como signo de comunión con el Santo Padre, me han hecho llegar a través del Emmo. Sr. Cardenal Presidente.

En el presente Año de la Fe acabamos de asistir, en estos últimos meses, a dos eventos extraordinarios para la Iglesia: la renuncia de Su Santidad Benedicto XVI y la sucesión en la Sede de Pedro por parte del nuevo Papa Francisco.

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En las circunstancias que hemos vivido, Benedicto XVI nos ha hecho considerar que la Iglesia está siempre en las manos de su Pastor, de Jesús resucitado que nunca la abandona, de la asistencia del Espíritu Santo que siempre la guía. El Papa, con esta seguridad y la conciencia que siempre tuvo de ser un “simple y humilde trabajador en la viña del Señor” ha considerado, libremente, que su falta de fuerzas y edad avanzada afectan al servicio que él deseaba ofrecer a la Iglesia. Es evidente que su actitud y preclaro Magisterio, tan profundo, forman parte providencial y referencial para toda la Iglesia al buscar hoy la inteligencia y la vida de la fe.

El nuevo Papa Francisco, con su estilo personal cercano y espontáneo, ha insistido, en continuidad con su antecesor, en la centralidad de Cristo crucificado, en el protagonismo del Espíritu Santo y ha invitado a toda la Iglesia a “reencontrar la confortadora alegría de evangelizar” para ofrecer la fe en Cristo, luz de los pueblos, al mundo de hoy.

Pienso que, por parte de todo episcopado, merece una particular atención la consideración que hace el Papa Francisco al peligro de la “autoreferencialidad” de nuestras instituciones eclesiásticas, cayendo en un “narcisismo”.  El Papa nos recuerda que tenemos que salir, caminar, evangelizar y construir la Iglesia llevando la cruz, anunciando en las periferias a Jesucristo. En su intervención en el preconclave  decía a los demás miembros del Colegio Cardenalicio: “La Iglesia, cuando es autorreferencial, sin darse cuenta, cree que tiene luz propia; deja de ser el mysterium lunae y da lugar a ese mal tan grave que es la mundanidad espiritual… Ese vivir para darse gloria los unos a otros”.

De cara al anuncio que la Iglesia está destinada a llevar a todos, es siempre importante el testimonio de la unidad de todas las fuerzas de la Iglesia. A este fin ayuda mucho el cuidado de las relaciones mutuas entre los obispos, sacerdotes, religiosos y laicos.

Excelencias, les aseguro en estos días un recuerdo en mi oración confiando los trabajos de esta Asamblea a la Santísima Virgen. A Ella pido que conceda a la Iglesia, que peregrina en España, firmeza en la fe y alegría en la esperanza, a fin de que cumpla su misión de comunicar con gozo a todos el Evangelio.

Muchas gracias.

 

Mons.  Renzo Fratini
Nuncio Apostólico

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