Palabras del Sr. Nuncio a la CII Asamblea Plenaria

Palabras del Sr. Nuncio a la CII Asamblea Plenaria

Eminentísimo Señor Cardenal Presidente,
Eminentísimos Señores Cardenales,

Excelentísimos Señores Arzobispos y Obispos,
Señoras y Señores:

RenzoFratini2Expresando la comunión con el Santo Padre me ha llegado la invitación, afectuosa y cordial, de este episcopado, al inaugurar los trabajos de la ciento dos Asamblea Plenaria. Muchas gracias por esta oportunidad de saludarles.


1.- En primer lugar deseo señalar el impulso con el que el Santo Padre Francisco, en los primeros meses de su pontificado, nos quiere empeñar en la labor de un verdadero pastor. A este respecto considero personalmente muy claras las palabras que dirigió a la Directiva del CELAM con ocasión de la última Jornada Mundial de la Juventud de Brasil. El Papa afirma que la Iglesia es “Cuerpo de Cristo y prolongadora del dinamismo de la encarnación” La “renovación” en la Iglesia no es un cambio estructural, porque, como él señala, “un cambio de estructuras” (de caducas a nuevas)… resultaría una reorganización” fruto de un mero programa estudiado.  El Papa habla de renovar la manera de vivir como discípulos de Cristo a los cristianos, y de renovar las actitudes concretas de los pastores. Para ello, el punto focal y concreto al que dirige nuestra atención es a “la manera como Dios se reveló en la historia”. Esta “manera” es “la cercanía y el encuentro” que se produce en el misterio de la Encarnación. De ahí precisamente, de ese misterio, es de donde brota el planteamiento renovado de una espiritualidad que implica la “conversión pastoral” del encuentro con Jesucristo y con los hermanos. La nueva evangelización pasa, de esta forma, por el esfuerzo de crear conciencia de pertenencia y comunión eclesial, haciendo discípulos misioneros, anunciadores de Cristo en todos los ambientes, usando así el término “periferia” en sentido amplísimo: en sentido de necesidad, de contingencia, ya sea espiritual, moral o social. En una palabra: los “pobres”.

Por esto, en esta perspectiva de la necesidad que reclama la misericordia, el Santo Padre nos está proponiendo una forma de entender el ejercicio del ministerio episcopal que él llama “programática y paradigmática”, y ambas acciones se dan conjuntamente. Por la primera “La respuesta a las preguntas existenciales del hombre de hoy, especialmente de las nuevas generaciones, atendiendo a su lenguaje, entraña un cambio fecundo que hay que recorrer con la ayuda del Evangelio, del Magisterio, y de la Doctrina Social de la Iglesia”.

En cuanto a la segunda, la paradigmática, es la que encierra propiamente la “conversión pastoral” que exige “actitudes y propósito de reforma de vida”,  por lo que el Papa afirma: “Los Obispos han de ser Pastores, cercanos a la gente, padres y hermanos, con mucha mansedumbre; pacientes y misericordiosos. Hombres que amen la pobreza…simplicidad y austeridad de vida… Hombres capaces de estar velando sobre el rebaño que les ha sido confiado y cuidando todo aquello que lo mantiene unido…Hombres capaces de sostener con amor y paciencia los pasos de Dios en su pueblo”.


2.- En segundo lugar deseo referirme a la Visita ad Límina. Como bien saben, les corresponde realizarla en dos grupos, entre el 24 de febrero y el 8 de marzo del año entrante 2014. Este encuentro con el Santo Padre, expresión también del afecto colegial, exige en su realización una “diligente preparación”.  La Visita expresa la “responsabilidad” de los Obispos como Sucesores de los Apóstoles, y es ocasión de fortalecimiento de la comunión con el Sucesor de Pedro creciendo en la unidad con la Iglesia Universal.  Sería de desear que este momento importante para la vida de la misma Iglesia particular, revirtiera en un plan pastoral diocesano que remarque un camino nuevo en la caridad, entre todos los agentes que colaboran en la acción pastoral.


3.- Por último, el Año de la Fe, a punto de clausurarse, nos dejará el recuerdo testimonial de un gran grupo de mártires, quinientos veintidós testigos heroicos de la fe, beatificados el pasado mes de octubre. Aprovecho esta oportunidad para felicitarles por este evento de gracia para la Iglesia que peregrina en España. La hermosa celebración realizada en Tarragona, de honda remembranza en los antiguos anales de la historia de la Iglesia en España, nos ha ofrecido la ocasión de reafirmar nuestro compromiso cristiano de ser testigos sinceros y firmes en la fe.

Como los beatos mártires, queremos tener a “Jesús como único tesoro” y ser “manifestación concreta de la civilización del amor” predicada por el Hijo de Dios.   De la homilía departida por el Cardenal Ángelo Amato, Prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, pienso que es oportuno resaltar, en este marco, aquella pregunta acerca de tantos valientes, jóvenes en su mayoría: “¿cómo se explica su fuerza sobrehumana de preferir la muerte antes que renegar la propia fe en Dios? Además de la eficacia de la gracia divina, – decía el Cardenal – la respuesta hay que buscarla en una buena preparación al sacerdocio”. Al sacerdote le es particularmente necesaria una intensa vida espiritual, que se mantiene en el diálogo amoroso con Dios en la oración, y también una preparación de verdadera calidad que sabe aportar convicciones claras y profundas  para “dar razón de nuestra esperanza” (1Pe 3, 15). Así los sacerdotes podrán también ayudar a los demás miembros del pueblo de Dios a fin de que, con la divina gracia, todos colaboren a hacer presente el Reino de Jesucristo, Único Señor, con la caridad y  la mansedumbre capaz de vencer al mal con el bien.

Aseguro a esta Asamblea del Episcopado un intenso recuerdo en mi oración para que sus trabajos, por intercesión de la Santísima Virgen María y de los beatos mártires de la persecución religiosa en España en el siglo XX, redunden eficazmente en la perfección de una auténtica vida cristiana, la cual, como testimonia María y los mártires, y nos recuerda el Papa, “depende sólo de la ternura de Dios”.

Muchas gracias.

Mons.  Renzo Fratini
Nuncio Apostólico

 
 

Tags:


mattis nunc neque. quis porta. vel,