Instrucción “Actualidad de la Misión ad gentes en España”

Instrucción “Actualidad de la Misión ad gentes en España”

Ocasión de su publicación

  • Año Jubilar Paulino. San Pablo, apóstol de las gentes
  • L aniversario de la Encíclica misionera de Pío XII Fidei Donum
  • L aniversario del Día de Hispanoamérica
  • V aniversario del Congreso Nacional de Misiones.

Finalidad y oportunidad

Fortalecer la responsabilidad misionera de los fieles cristianos en cuanto bautizados y promover el compromiso misionero de las diócesis, parroquias y comunidades eclesiales.

Desde el año 1979 la Asamblea Plenaria del episcopado español no había publicado ningún documento misionero. Los publicados en este tiempo llevaban la firma de la Comisión Episcopal de Misiones. Era necesaria una nueva reflexión de la Asamblea para dar respuesta a los diversos interrogantes que sobre la dimensión misionera de los fieles se plantean en el seno de las comunidades cristianas.

Objetivos:

1. Reafirmar la dimensión teológica de la misión ad gentes para evitar el peligro de reducir la actividad misionera a la cooperación de unos “especialistas” que parten

para la misión.

2. Hacer un diagnóstico sobre la atención que la pastoral ordinaria de las diócesis presta a la dimensión misionera en los procesos de iniciación y formación cristiana.

3. Analizar los principales problemas e interpelaciones que la misión ad gentes plantea a los responsables de la pastoral

4. Abrir horizontes para dar respuesta a los interrogantes planteados.

Estructura de la Instrucción

1. La misión en la vida de la Iglesia. España ha sido bendecida por numerosas vocaciones misioneras a lo largo de su historia. También ahora es motivo de acción de gracias por los cerca de 17.000 misioneros repartidos por los cinco continentes. Estas vocaciones son signo de la vitalidad de las comunidades cristianas.

2. Dimensión teológica de la misión. La actividad misionera de la Iglesia brota del misterio trinitario y es repuesta al derecho de cada persona a conocer a Dios y creer en Él. No es sólo fruto del mandato misionero de Jesús, sino la razón de ser de la Iglesia y del proyecto originario y salvífico de Dios.

3. Interpelaciones actuales de la misión. ¿Para qué la misión ad gentes en la actualidad? ¿No ha sido sustituida por la promoción humana, el diálogo interreligioso o el respeto a la conciencia de cada uno a vivir según sus propias creencias? La Instrucción enumera diez cuestiones que actualmente están demandando una irrenunciable acción misionera de la Iglesia, tanto en los tradicionales territoriales de misión como en las nuevas fronteras y ámbitos sociales y culturales.

4. Ámbitos de responsabilidad misionera. Ningún bautizado está exento de su compromiso misionero. Algunos son llamados por vocación a la misión ad gentes específica, pero todos han sido constituidos por el bautismo en evangelizadores. Para que esta responsabilidad pueda promoverse y articularse en la pastoral ordinaria la Instrucción señala unas “sugerencias para la acción” con lo que se evita que la responsabilidad misionera quede reducida a una simple cooperación económica con motivo de una Jornada o con ocasión de una emergencia.

Cuestiones centrales

1. Responsabilidad misionera de la Iglesia particular. La acción misionera está en la entraña de la vida eclesial. Si una diócesis dejara de tener conciencia de su naturaleza misionera dejaría de ser Iglesia. Por eso los misioneros y misioneras que parten de una Iglesia particular son exponente de su universalidad. La Instrucción interpela sobre las vocaciones misioneras, y en especial la situación de los laicos llamados a la misión.

2. Unicidad y universalidad de Jesucristo. Para salir al paso de una mentalidad relativista que trata de justificar el pluralismo religioso, no sólo de facto sino también de iure, la Instrucción reitera ante todo el carácter definitivo y completo de la relevación de Jesucristo. Se hace un planteamiento claro sobre el sentido, finalidad y limitaciones del diálogo interreligioso, así como la complementariedad entre las “semillas” del Verbo y el anuncio explícito de Jesucristo.

3. El Reino de Dios. La Iglesia es signo e instrumento del Reino de Dios y está llamada a anunciarlo e instaurarlo. Ella es su germen e inicio, realidad presente en el tiempo, pero su definitiva realización llegará con la plenitud de los tiempos. De ahí que la Instrucción precise la dimensión del Reino con la necesaria implantación de la justicia y el anuncio explícito del Evangelio y advierta de que este anuncio sea el motivo para la implicación de la Iglesia el compromiso por la promoción y el desarrollo de los pueblos.

4. Los nuevos ámbitos de la misión ad gentes. Se reafirma la necesidad de seguir cooperando con recursos espirituales, materiales y personales a favor de la actividad misionera de la Iglesia en los llamados territorios de misión (1/3 de laIglesia universal), pero se abren nuevos horizontes más allá de las fronteras geográficas: los nuevos ámbitos sociales y culturales de nuestras comunidades sociales como son los jóvenes, los alejados, las grandes urbes, la cultura, etc. La Instrucción sitúa la acción misionera en el umbral de la actividad evangelizadora promovida por las comunidades eclesiales.

5. La formación misionera de los fieles. En el diagnóstico de la realidad la Instrucción descubre que en los procesos de formación muchas veces se presta una atención marginal o de carácter ocasional a la educación misionera de losfieles. Debilidad que se agudiza en la formación de los candidatos al sacerdocio o a la vida consagrada. Ante esta situación se hace ver la necesidad de hacer presente la dimensión misionera, de forma sistemática y gradual, en todos estos centros de formación.

Conclusión

Con esta Instrucción la Asamblea Plenaria de la CEE presta un servicio de clarificación a las Iglesias particulares y en especial a quienes generosamente entregan su vida en los territorios de misión como misioneros y misioneras. A la vez, anima a responder con generosidad a la tarea de la misión, que es de todos.



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