Piris Frígola, Joan

Hermanos Obispos, Sr. Secretario General de la Conferencia Episcopal, estimados galardonados, delegados diocesanos de medios, señoras y señores, amigos todos:

En primer lugar, reciban mi saludo personal a cada uno de ustedes y el de los obispos miembros de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de esta Conferencia Episcopal Española. Cada año, este Salón de la Plenaria de la Casa de la Iglesia acoge la entrega de los Premios ¡Bravo! Lo hacemos siempre en torno a la fecha del patrón de los periodistas S. Francisco de Sales para recordar el testimonio de quien puso la técnica periodística al servicio de la difusión del Evangelio. En esta ocasión entregamos los premios de la cuadragésima segunda edición correspondientes al año 2013.

Hace unos días, el Papa Francisco hizo público su primer mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales que cada año celebra la Iglesia en la fiesta de la Ascensión del Señor. Este año, el próximo 1 de junio. En su mensaje, además del reconocimiento a los comunicadores por el servicio que prestan a la sociedad, el Sucesor de Pedro nos encomendó a todos nosotros una tarea a la que me gustaría dedicar hoy unas palabras. Decía que los medios de comunicación, y todos nosotros como responsables de la misma en ámbitos muy diversos, podemos “ayudar a que nos sintamos más cercanos los unos de los otros, a que percibamos un renovado sentido de unidad de la familia humana que nos impulse a la solidaridad y al compromiso serio por una vida más digna para todos”

[1].

Efectivamente, la comunicación debe estar siempre al servicio del bien de los demás. No estamos hechos para nosotros mismos sino para los otros. Sólo a aquellos a los que ofrecemos la verdad, les estamos haciendo más plenamente humanos, porque la humanidad sólo se realiza con la verdad. Y además, ese servicio hace posible la cultura del encuentro, de la que el Papa Francisco habla en su mensaje.

Quienes os dedicáis a la comunicación, en cualquiera de los aspectos que hoy premiamos con los ¡Bravo!, estáis apostando por la dignidad del hombre y la cultura del encuentro. No es una labor pequeña. Se cruzan en vuestro camino intereses políticos o económicos que intentan, sutilmente o por las bravas, que os pongáis al servicio de causas menores. Pero vale la pena recordar eso: son causas menores. Los comunicadores de verdad estáis llamados a la excelencia en vuestro trabajo y esa excelencia recorre el camino de la preocupación por la humanidad, de la cercanía a los que sufren, de servicio al prójimo real. Vosotros os hacéis grandes cuando adoptáis el punto de vista del pequeño y a nosotros, los destinatarios de vuestro trabajo, nos hacéis mejores.

No renunciéis a este modo de trabajar, pues muchas cosas valiosas dependen de un trabajo periodístico bien realizado. A nuestro mundo (y al vuestro) le sobra frivolidad y le falta ternura. Como dice el Obispo de Roma, en el mensaje citado, “el mundo de los medios de comunicación no puede ser ajeno de la preocupación por la humanidad, sino que está llamado a expresar también ternura”[2].

Para nuestra Comisión Episcopal, quienes trabajan así merecen un reconocimiento público y explícito, y ese es el motivo que nos reúne. En la edición 2013 de los premios ¡Bravo! reconocemos, con la categoría de Especial, la trayectoria profesional y eclesial del P. Federico Lombardi, en la actualidad, director de la Sala Stampa y portavoz de la Santa Sede. Su trayectoria le ha hecho recorrer todo el mundo de la comunicación desde la prensa escrita en la Civiltà Cattolica, a la radio en Radio Vaticana, o la televisión en el Centro Televisivo Vaticano. Además, en la Sala Stampa, ha servido a dos pontificados completamente distintos, el de Benedicto XVI y el de Francisco. En todos los medios y en todas las circunstancias está sabiendo dar un rostro amable a la Iglesia, un rostro que contesta siempre a todo, sonríe siempre y transmite la paz que necesita el mundo de la comunicación.

El premio ¡Bravo! de Prensa reconoce también una trayectoria: la revista Mundo Cristiano lleva cincuenta años acercando la perspectiva cristiana de las cosas de nuestro tiempo a todos sus lectores. Directores, redactores, y profesionales de las diversas áreas se han ido sucediendo en el tiempo para mantener un modo de comunicar que hoy dirige Darío Chimeno. Son los primeros cincuenta años. Si se mantiene el fondo, se pueden augurar muchos más años de servicio a la vida y a la comunicación cristiana.

Siguiendo con trayectorias largas y bien llevadas, en el mundo de la radio, el jurado ha reconocido el programa Iglesia Noticia de la Cadena COPE y en ella, de manera especial, a dos profesionales que durante años ofrecen esta ventana para conocer la vida de la Iglesia en todo el mundo. Son Faustino Catalina y Eva Galvache quienes cada semana se ponen delante del micrófono para ponernos a todos delante de la Iglesia.

Televisión Española recibe este año el premio Bravo de Televisión por el programa MásterChef. Es admirable cómo se pueden hacer nuevos formatos a partir de la vida diaria, sin perder calidad, interés y profesionalidad. Es un entretenimiento agradable en todos los sentidos y se pone de manifiesto que la televisión sigue siendo un medio capaz de hacer presentes nuevas ideas que subrayan el esfuerzo y la genialidad que atesora la gente normal.

Para nosotros un premio muy querido este año es el ¡Bravo! de Música. Montserrat Caballé ha excusado su presencia al encontrarse en París para una acción solidaria. Esta gran dama en lo musical, es también grande en su humanidad, siempre generosa con su tiempo y con sus dones que constantemente pone al servicio de los demás. Con la misma altura, brilla entre los premiados la ONCE y su campaña de publicidad realizada por la agencia Ogilvy Mather. Ellos sí que cumplen esas palabras del Papa Francisco que antes recordaba sobre trabajar expresando ternura.

Quienes han puesto en red el nombre del Papa han sido los profesionales de la Agencia 101. Su propuesta de un perfil en twitter para el Papa, llamado @pontifex no sólo recibió la acogida de la Santa Sede, sino también del mundo entero. Hoy cada semana, el Papa nos escribe un pensamiento y nos lo dirige personalmente a once millones de personas en el mundo, quienes además lo multiplicamos retuiteándolo a nuestros seguidores. Esta iniciativa es merecedora del premio ¡Bravo! de nuevas tecnologías.

En cine premiamos a Contracorrientes Producciones por la mirada tan fresca y libre de la Guerra Civil que han logrado en su película “Un Dios prohibido”. Nos han presentado una guerra que tiene matices y que trascienden los habituales perfiles maniqueos. Es de agradecer esta mirada. También es de agradecer el trabajo de Odisur, una agencia de noticias de los obispos del sur de España, que cada día recoge la vida de la Iglesia y la traslada a los medios de comunicación, uniendo a cristianos y no cristianos con la misión de la Iglesia.

Los Premios Bravo tienen ya una larga tradición y algunos de nuestros premiados nos van faltando. En recuerdo de todos ellos me gustaría citar a dos, fallecidos recientemente. El año pasado entregamos el premio Bravo en Labor diocesana a Agustín Fernández Buj, de la diócesis de Teruel. Aquí recogió el premio con los chavales con los que hacía su programa radiofónico, y hace unos pocos días falleció, después de una corta enfermedad. También hay que recordar a Manuel de Unciti, maestro de periodistas y Premio Bravo de Prensa y Especial hace algunos años. Que su ejemplo nos recuerde que nos hacemos más grandes cuando somos fieles a lo que los grandes nos han enseñado.

Todos ustedes, como premiados, son un estímulo para la profesión de comunicadores. Poniendo sus indudables cualidades al servicio de los demás construyen una sociedad más auténtica. Adoptando el punto de vista de las personas sencillas las hacen, y se hacen ustedes mismos, excelentes. Muchas gracias. Continúen así. Les necesitamos así.

Para todos ustedes, nuestra felicitación más sincera.

Muchas gracias.

Mons. Joan Piris Frígola
Obispo de Lleida y Presidente de la CEMCS

 

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[1] Francisco. Mensaje para la 48ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales. La comunicación al servicio de una auténtica cultura del encuentro.

[2] Ibid.