Teología y secularización en España. A los cuarenta años de la clausura del Concilio Vaticano II

Teología y secularización en España. A los cuarenta años de la clausura del Concilio Vaticano II

El Secretario General y Portavoz de la Conferencia Episcopal Española (CEE), P. Juan Antonio Martínez Camino, ha presentado a los medios de comunicación la Instrucción Pastoral Teología y secularización en España. A los cuarenta años de la clausra del Concilio Vaticano II.

A continuación reproducimos el texto de dicha presentación, en el que se señala el sentido, los contenidos y estilo, y los destinatarios de la Instrucción Pastoral aprobada en la última Asamblea Plenaria de la CEE que tuvo lugar en Madrid del 27 al 31 de marzo de 2006.

Presentación

El 30 de marzo de 2006 la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española aprobó una Instrucción Pastoral titulada Teología y secularización en España. A los cuarenta años de la clausura del Concilio Vaticano II.

El proceso de elaboración de esta Instrucción – encomendada a la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe – se remonta a septiembre de 2003 y ha sido estudiada y perfilada en las dos últimas Asambleas Plenarias.

1. Sentido de la Instrucción Pastoral

Tal y como se afirma en sus números iniciales, la Instrucción responde a dos motivaciones fundamentales: En primer lugar, se trata de “ofrecer una palabra de orientación y discernimiento ante determinados planteamientos doctrinales, extendidos dentro de la Iglesia, y que han encontrado una difundida acogida también en España, perturbando la vida eclesial y la fe de los sencillos” (n.3). En segundo lugar, se trata de identificar una de las causas principales de la secularización interna de la Iglesia, señalada en el último Plan Pastoral y también en el aprobado por esta misma Plenaria para los años 2006-2010 como “la cuestión principal a la que la Iglesia ha de hacer frente hoy en España”. La Instrucción Pastoral detecta que en el origen de la mencionada secularización se encuentra “la pérdida de la fe y de su inteligencia, en la que juegan, sin duda, un papel importante algunas propuestas teológicas deficientes”. Estas propuestas se relacionan, en concreto, de uno u otro modo con la presentación deformada del Misterio de Cristo (cf. nº 5).

Por todo ello, la Instrucción pastoral empieza recordando la pregunta de Jesús a sus discípulos: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?, así como la respuesta de Pedro: ¡Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo! (Mt 16, 16), para terminar señalando que en el origen de la alegría cristiana está la acogida plena de Jesucristo en la comunión de la Iglesia, según las mismas palabras del Señor: Os he dicho estas cosas para que mi alegría esté en vosotros y vuestra alegría sea completa (Jn 15, 11). Por eso, los obispos entienden este documento como un servicio auténtico a la alegría de todos los hijos de la Iglesia, tal como lo expresa el mismo apóstol san Pablo: no es que pretendamos dominar vuestra fe, sino que contribuimos a vuestro gozo, pues os mantenéis firmes en la fe (2 Cor 1, 24).2. Contenidos y estilo

La Instrucción Pastoral se divide en cuatro capítulos correspondientes a otros tantos aspectos que entran en juego en las propuestas teológicas deficientes: una concepción racionalista de la fe y de la Revelación; un humanismo inmanentista aplicado a Jesucristo; una interpretación meramente sociológica de la Iglesia y un subjetivismo-relativismo secular en el campo de la moral.

Todos estos planteamientos deficientes se hallan unidos por el abandono o el no reconocimiento de lo específicamente cristiano, en especial, del valor definitivo y universal de Jesucristo en su Revelación, su condición de Hijo del Dios vivo, su presencia real en la Iglesia y su vida ofrecida y prometida como configuradora de la conducta moral.

Por eso, la Instrucción se presenta, por una parte, como una exposición positiva de las verdades constitutivas de la profesión de fe cristiana: 1. Jesucristo, plenitud de la Revelación; 2. Jesucristo, el Hijo del Dios vivo; 3. La Iglesia, sacramento de Cristo y 4. La vida en Cristo. Por otra parte, se señalan con precisión aquellas propuestas difundidas entre nosotros que son incompatibles con la profesión de la fe católica. La Instrucción ofrece, pues, un discernimiento de doctrinas, no un juicio sobre personas. Importa notar que los obispos, al señalar claramente las propuestas contrarias a la fe de la Iglesia, actúan cumpliendo su misión pastoral, saliendo en defensa de la fe de los sencillos.

3. Destinatarios de la Instrucción

Los obispos hablan en esta Instrucción Pastoral como Maestros de la fe. Tratan de teología en términos teológicos, pero lo hacen dando voz al Magisterio de la Iglesia, conciliar, pontificio y episcopal, en aquellos asuntos que más afectan a la vida de fe de los fieles. En este sentido, la Instrucción Pastoral puede ser vista, en particular, como un servicio de mediación entre el rico Magisterio pontificio posterior al Concilio Vaticano II y los católicos españoles.

Los destinatarios de la Instrucción son, pues, todos los fieles católicos, aunque, evidentemente, será de particular utilidad para todos aquellos que han recibido en la Iglesia la misión de enseñar en su nombre.



efficitur. dictum facilisis libero pulvinar ut venenatis, risus tristique porta. ultricies