VIII Encuentro Misionero de Jóvenes

VIII Encuentro Misionero de Jóvenes

Un año más, el tercero consecutivo, he podido participar en el “Encuentro Misionero de Jóvenes” organizado por las Obras Misionales Pontificias de España. Yo he acudido con el grupo de “Jóvenes Misioneros sin Fronteras” de la Delegación Diocesana de Misiones de Córdoba.

jovenesmisioneros2Lo primero que tengo que decir es que, para mí, estos días han sido unos días de “movida” con Jesucristo, que era en definitiva el que nos convocaba a esta gran fiesta juvenil. Y, ya hablando más en serio, deciros que los he vivido como un tiempo de gracia y alegría que me ha ayudado a compartir con otros compañeros del resto de España el compromiso misionero al que me siento llamado. En las conclusiones del último día se nos decía que el Encuentro de este año en concreto ha estado formidable en todos los sentidos. La gente como siempre muy simpática; se notó el buen ambiente desde el primer día, y en el aire se respiraba ya el entusiasmo de lo que viviríamos a lo largo del Encuentro.

Como era el Señor el que se encargaba de todo esto, no pudieron faltar evidentemente, nuestros ratos de oración y nuestras eucaristías. Ha sido desde ahí donde yo sentía que el Espíritu del Señor estaba en medio de nosotros y nos acompañaba durante todo el Encuentro. Celebramos nuestra fe, la vivimos y la compartimos, nos sentimos comunidad misionera y peregrina, y eso es lo más grande que un joven de 21 años como yo puede experimentar y creo con sinceridad que este espacio celebrativo es el que alimenta y llena de vida nuestros encuentros de jóvenes.

jovenesmisionerosLa película de “La última cima”, nos ha hecho caer en la cuenta, si cabe, un poco más, de que es posible vivir amar al estilo de Jesús de Nazaret. Las ponencias nos han ofrecido la posibilidad de meternos de lleno en dos aspectos que, a mi modo de ver se encuentran intrínsecamente unidos, es decir, la universalidad de la Iglesia y, a partir de ahí, la vivencia concreta que de ella, nosotros los jóvenes, podemos tener en la próxima Jornada Mundial de la Juventud. Desde aquí, gracias a Leticia Soberón y a Gregorio Roldán por haber avivado en todos nosotros la llama de ese fuego que, esperemos arda con fuerza en nuestros corazones y en el de los miles y miles de jóvenes que llegarán a Madrid en el próximo verano. Los talleres del sábado por la tarde (la universalidad desde la perspectiva de la comunicación, la solidaridad y la religión) han sido otro de los momentos fuertes del Encuentro. Fueron talleres amenos, dinámicos y muy bien preparados por los que los ofrecieron, dado que, respectivamente, Julián del Olmo, Mariqui Dueñas y María Jesús García son personas involucradas en el día a día en los temas que hemos compartido en los talleres.

El domingo por la mañana todos tuvimos la oportunidad de profundizar en la dimensión misionera de la JMJ. Cuatro jóvenes, entre ellos Teresa, de la Delegación Diocesana de Misiones, nos hacían partícipes del trabajo tan grande que se está haciendo para que todo salga bien, y a la vez, nos animaban a poner nuestro granito de arena, cada uno desde nuestras posibilidades.

Todo esto, junto con los momentos de convivencia, alegría y oración, me han hecho sentir, ya no solo feliz, sino realmente privilegiado de que el Señor siga contando conmigo para ser misionero de su evangelio, no importa dónde me encuentre o donde vaya.

Quiero dar gracias a todos los que habéis hecho posible que, tanto yo como todos los que hemos participado en el encuentro, nos sintamos ahora más animados que nunca a que se haga realidad en nuestra vida aquello que nos pide el Maestro y que era el lema de nuestro Encuentro: “ID AL MUNDO ENTERO”.



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