Patrimonio cultural
En nuestro país, la Iglesia pone al servicio de la sociedad su gran patrimonio cultural. Un patrimonio formado por sus iglesias y catedrales, los monasterios y tradiciones religiosas que representan siglos de fe, cultura e historia compartida. Un patrimonio con una finalidad litúrgica, evangelizadora y pastoral, pero que está abierto también al estudio, a la contemplación y al disfrute de toda la sociedad.
Todas las diócesis de España protegen y conservan estos bienes, asumiendo importantes esfuerzos de mantenimiento y rehabilitación. Solo en 2023 se destinaron más de 66 millones de euros a proyectos de conservación. Y es que desde siempre, el patrimonio cultural de la iglesia genera riqueza y empleo en muchas poblaciones.
Pero su mayor valor es otro, anunciar durante siglos una fe que pasa de generación a generación a través de la contemplación del arte como representación viva del cristianismo.
Semana 9 de 12
Siete ideas clave

La firma de Pablo Delclaux*
Vivir la Verdad que crees
*Director de la Subcomisión Episcopal para el Patrimonio cultural
Toda fe genera una cultura y toda cultura diferentes formas de expresarse para vivir y celebrar su fe. Es así como nace el patrimonio cultural de la Iglesia, como un modo de expresar y vivir la fe en Cristo resucitado.
Este patrimonio es muy variado no solo por su tipificación sino por el modo de entender la fe a lo largo de los siglos.
Quizás, de entre los elementos de este patrimonio, el más vistoso, conocido y significativo es el artístico. El arte es un lenguaje con una técnica concreta, como puede ser la arquitectura, pintura, escultura, música, literatura; y un estilo concreto según la época, románico, gótico, renacentista, barroco, contemporáneo; y naturalmente, según las habilidades propias cada artista, unos serán más geniales que otros.
Este ingente patrimonio fue creado para celebrar, vivir y transmitir la fe en el único Dios verdadero y que la Iglesia conserva y difunde para cumplir su misión de ir por el mundo entero anunciando el Evangelio.
El lenguaje artístico es singular por su carácter simbólico. La experiencia artística no te lleva tanto al razonamiento de las verdades teológicas como a la vivencia de la fe, de modo que te posiciona y te hace vivir la Verdad que crees. Así vemos como san Juan Damasceno, en el II Concilio de Nicea, justifica el uso de las imágenes porque nos hacen trascender el alma, nos ayudan a rezar, nos elevan el espíritu hacia el prototipo que representan las imágenes. También nos dirá San Gregorio Magno que las imágenes son la Biblia de los pobres, lo que los iletrados no pueden leer con las letras lo leen con las representaciones artísticas.
En este sentido, hay que tener en cuenta, también, el patrimonio cultural inmaterial de la Iglesia, que se apoya en el uso de las imágenes. Nuestras celebraciones litúrgicas y paralitúrgicas expresan la vivencia de un pueblo que cree, celebra y vive el misterio. El ejemplo más claro lo tenemos en las procesiones populares, donde los fieles no solo creen, sino que viven y experimentan la cercanía de Dios, la Virgen y los santos, en su caminar por su historia personal.
Pero, el patrimonio cultural de la Iglesia no es sólo artístico; el patrimonio bibliográfico forma parte también de la cultura generada por la fe. En él se deposita el saber que a través de los siglos se ha puesto por escrito para transmitir la Verdad revelada y que esta se irradie intacta a las generaciones presentes y futuras. Todo este vasto conocimiento se custodia en las estanterías de nuestras bibliotecas y puedo dejar de mencionar la importante labor de los bibliotecarios catalogando y conservando estos tesoros.
Por último, tenemos el patrimonio archivístico donde se guardan los testigos de nuestra historia, de nuestra verdadera historia, que nos ayuda a conocer de dónde venimos y hacia dónde vamos.
Todo este ingente patrimonio fue creado para celebrar, vivir y transmitir la fe en el único Dios verdadero y que la Iglesia conserva y difunde para cumplir su misión de ir por el mundo entero anunciando el Evangelio.
PODCAST
Fe y cultura
El Patrimonio cultural de la Iglesia tiene un impacto enorme en la fe, cultura y sociedad de España. En este noveno episodio analizamos en qué consiste toda la labor de la Iglesia alrededor del Patrimonio. Lo vemos con la participación de Pablo Delclaux, Secretario Técnico de la Subcomisión Episcopal para el Patrimonio Cultural; y Gonzalo García, Gestor General del Museo de la Catedral de Pamplona y director de la Pastoral de Turismo en Pamplona y Tudela.
En Historias contadas
Jordi Faulí,
arquitecto de la Sagrada Familia.
Gaudí pensó en una gran Iglesia dónde la arquitectura expresase la fe cristiana y sus valores para que lleguen a todo el mundo.
Elevar la mirada…
La Iglesia cuenta con un ingente patrimonio cultural construido a lo largo de la historia por hombres y mujeres que miraban al cielo, por comunidades cristianas que pensaron en los mejores artistas para honrar a Dios, celebrar la fe y transmitirla en cada generación.
Estos bienes, dice el papa Francisco, «son testigos de la fe de la comunidad que los ha producido a lo largo de los siglos y, por este motivo, son a su manera instrumentos de evangelización que se añaden a los instrumentos ordinarios del anuncio, de la predicación y de la catequesis».
Un arte que, como afirma san Juan Pablo II, que apoya la misión, pero no lo hace solo por razones estéticas, «sino para obedecer la lógica misma de la revelación y la encarnación».
Este patrimonio está presente en todo el territorio, en las grandes ciudades y en lo que conocemos como la España rural; y abarca todas las disciplinas: desde la arquitectura a la escultura, pasando por la pintura, la música, la literatura…
Cada obra nos permite elevar la mirada y, a través de la belleza, acercarnos a Dios. Es un camino que nos lleva a la trascendencia. La Sagrada Familia, auténtico Evangelio en piedra, es ejemplo de ello.
Son bienes que no tiene para sí misma, sino que están orientados a su misión y también al bien de la sociedad. Porque, además de servir a la liturgia y a la evangelización, este patrimonio genera un beneficio tangible a la sociedad a través del impacto económico producido por el turismo, con una importante contribución a nivel de empleo.
Que estos bienes estén en manos de la Iglesia es, además, una garantía para su conservación —invierte numerosos recursos en ello—, y para que todos los ciudadanos puedan disfrutar de ellos y recordar, en tiempos líquidos, las raíces de nuestro pueblo.
Cifras que hablan
Datos relevantes sobre la presencia de la Iglesia en este ámbito
Fuente: Memoria anual de actividades de la Iglesia católica en España 2024
3.161
Bienes de Interés Cultural (BIC)
22
declarados Patrimonio Mundial de la Humanidad
842
proyectos de rehabilitación durante 2024
+91 millones
destinados por las diócesis a estos proyectos
287
museos diocesanos, parroquiales y religiosos






