Hoy, jueves 29 de octubre, ofrecemos el segundo videopodcast con la entrevista al cardenal Ricardo Blázquez, arzobispo emérito de Valladolid. La pasada semana, el miércoles 21 de octubre, se publicó la conversación con el cardenal Rouco. Le seguirán el 4 de noviembre, el cardenal Omella y ya el 10 de noviembre, finalizarán estos episodios, con Mons. Argüello.
La Conferencia Episcopal Española (CEE), con motivo del 60 aniversario de su creación, presenta estos cuatro videopodcasts, para conmemorar este momento histórico, con entrevistas de los que han sido sus últimos presidentes. También les podremos ver en el documental titulado «60 años de la CEE: una historia compartida», que se estrenará en torno a la próxima Asamblea Plenaria de los obispos españoles (16 al 23 de noviembre). Los cuatro videopodcasts han sido realizados por la CEE con la producción de Ábside Media Producciones y estarán disponibles en YouTube.
El cardenal Blázquez: “La concordia fue posible y debe ser posible”
- Afirma que “la concordia debe ser posible. Nada de bloques cerrados. Nada de levantar muros».
- Subraya la importancia del diálogo entre la Iglesia y los poderes públicos, incluso en cuestiones en las que existen discrepancias.
- Recuerda los años de violencia de la organización terrorista ETA, la conmoción que supuso el asesinato de Miguel Ángel Blanco y la condena de la Iglesia ante el terrorismo.
- Destaca los pasos que se han dado en la Iglesia para afrontar los abusos y la necesidad de seguir avanzando: “No hay vuelta atrás”.
- Ante la crisis económica de 2008, resalta la atención de la Iglesia a las personas y familias con necesidad, a través de Cáritas y las parroquias.
Diálogo, concordia y atención a los más vulnerables
El cardenal Ricardo Blázquez repasa su experiencia al frente de la Conferencia Episcopal Española. Fue Presidente entre 2005 y 2008 y entre 2014 y 2020, y vicepresidente durante ese periodo intermedio. Durante la entrevista destaca la importancia de las Conferencias Episcopales como expresión de la colegialidad, un espacio para compartir inquietudes, buscar soluciones y afrontar conjuntamente los desafíos de la Iglesia y de la sociedad.
Al recordar su primera etapa, marcada por el debate sobre la educación, concretamente por la reforma educativa de la LOE y el lugar de la Enseñanza de la Religión en la escuela, el cardenal Blázquez valora el diálogo mantenido con los gobiernos, que permitió alcanzar acuerdos en algunas materias, como el de financiación. A su juicio, es importante “que nunca se deje de dialogar honradamente”. Y puntualiza que «el diálogo fructífero consiste en no pedir al otro lo que el otro no puede dar, ni tampoco escaquearse uno de su propia responsabilidad».
Ese talante dialogante y la escucha fueron claves en su ministerio episcopal en la diócesis de Bilbao, de la que tomó posesión en 1995. Dos años después, ETA secuestraba y asesinaba a Miguel Ángel Blanco. El cardenal Blázquez presidió, en Ermua, su funeral. Recuerda la dureza de aquellos años «se puede comprender lo que significa cuando una persona, al coger el coche por la mañana, tiene que mirar los bajos a ver qué le ocurrirá». En este contexto, subraya que la Iglesia condenó siempre las acciones terroristas y evoca la alegría que supuso “cuando la organización terrorista públicamente anunció que renunciaba al ejercicio de la violencia, porque fue un alivio para la sociedad en general, para todos nosotros”.
Del final de su primer mandato como Presidente resalta la crisis económica de 2008. La Iglesia, recuerda, «estuvo en primera línea«: procuró vivir con sobriedad y permanecer cerca de las personas y familias que sufrían las consecuencias de la precariedad mediante la labor de Cáritas y de las parroquias. También destaca la responsabilidad de la Iglesia para ofrecer esperanza en momentos de vulnerabilidad.
El camino recorrido por la Iglesia ante los abusos
Durante su segunda etapa de presidencia, ya con el pontificado del papa Francisco, la familia y el tema de los abusos a menores, ocuparon un lugar principal entre las preocupaciones de la Conferencia Episcopal Española.
Además de estos temas que ocupaban el trabajo en la CEE, en esta etapa vuelve a apelar al diálogo y la concordia como un valor necesario para la convivencia al situarse en la crisis institucional de 2017. Fue, recuerda, en su discurso de apertura de la Asamblea Plenaria, poco tiempo después, al evocar el epitafio grabado en la tumba de Adolfo Suárez en la catedral de Ávila: «La concordia fue posible». Ahora, lo sostengo: «la concordia fue posible, la concordia es posible y la concordia debe ser posible. Nada de bloques cerrados. Nada de levantar muros”. Y subraya “somos la misma sociedad, somos el mismo pueblo. Tenemos que trabajar conjuntamente”.
En cuanto al asunto de los abusos a menores en la Iglesia, el cardenal Blázquez tiene «grabado» el «consistente» discurso del papa Francisco en la cumbre vaticana de febrero de 2019 para abordar los abusos sexuales cometidos por miembros del clero. Entonces, afirma, «pareció claro que, probablemente, todos habíamos llegado tarde a esta cuestión». También quedó patente que puede haber abusos no solo sexuales, sino también de autoridad, de poder y de conciencia. “Y a veces – puntualiza – unos abusos llevan consigo otros”. Desde entonces, «en la Conferencia Episcopal se han ido dando pasos muy importantes, de una manera constante, abriéndonos sinceramente al diálogo con los que habían padecido y eran víctimas de una forma o de otra”.
En este sentido, rememora el dolor vivido al escuchar a las víctimas y familias de víctimas en algunos encuentros en la CEE que mostraron hasta dónde se había llegado: «cuando uno escuchaba aquellos acontecimientos, quedaba sobrecogido». Por ello, insiste “no hay vuelta atrás, no debe haber vuelta atrás». Y los cristianos, «tenemos más motivos».
La familia como fundamenteo de la sociedad
La otra cuestión, la familia, ocupó otra de las mayores preocupaciones de los obispos españoles. Subraya el cardenal que «siendo la familia el fundamento de toda persona y de la sociedad entera, si la familia no está bien orientada corremos todos muchos riesgos «. Asimismo, recuerda que el matrimonio había padecido una «especie de desinstitucionalización» en otros países de Europa y remarca que en España «hemos llegado también a esto». El cardenal insiste que «nos interesa muchísimo a todos que el matrimonio y la familia gocen de buena salud».
Por todo ello, el cardenal Blázquez destaca que el anuncio y la misión de la Iglesia «es tarea de todos». Recuerda, como un gran encuentro, el Congreso de Laicos «Pueblo de Dios en salida», celebrado en febrero de 2020, como un impulso para reforzar la participación y la responsabilidad de los fieles laicos en la misión de la Iglesia. Blázquez considera que aquellas reflexiones fueron en sintonía con la importancia que adquiriría, posteriormente, la sinodalidad impulsada por el papa Francisco: una forma de caminar y afrontar la misión de la Iglesia entre todos.
Al hablar de sus deseos para el futuro, el cardenal señala dos sueños para la Iglesia española. Por una parte, expresa su esperanza ante un aumento de las vocaciones al ministerio presbiteral. Por otra, su anhelo de que la familia se mantenga viva, actualmente en riesgo en esta sociedad.
Finalmente, el también arzobispo emérito de Valladolid trae el recuerdo de cómo se trabaja en la Conferencia Episcopal, ante tantas inquietudes y complejidad de los temas, y cómo le acogieron sus hermanos en el episcopado cuando llegó en 1988, primero como obispo y luego como presidente de la CEE: “me acogieron como un hermano y un hermano al que recibían con afecto y colaboración, lo percibí desde el primer momento. Hemos tenido libertad para poder hablar, desde lo que cada uno creía que tenía que comunicar. Y también ha habido escucha de lo que se iba diciendo”.

