Reconocer en todos su dignidad
La pertenencia a la familia humana otorga a cada persona una especie de ciudadanía mundial. Y cada uno de nosotros está llamado a promover su propio progreso, entendiendo cada vida como una vocación. Esta visión se refleja en el modo en que la Iglesia reconoce y valora la dignidad de cada ser humano, sin importar su procedencia. Un principio que fundamenta su compromiso con una pastoral que reconoce a todas las personas con igual valor.
La Iglesia reconoce a cada persona la posibilidad de salir del propio país, la posibilidad de entrar en otro, siempre en busca de mejores condiciones de vida, o también la posibilidad de permanecer en su lugar originario. Esta postura se traduce en un acompañamiento pastoral integral. Desde su acción concreta, la Iglesia busca que esta realidad se recorra con mayor dignidad, justicia y libertad.


Una vida más digna
Los migrantes, que huyen de las guerras, de las persecuciones, de los desastres naturales y de la pobreza, tienen derecho a una vida mejor. Muchos mueren en las fronteras o en su intento de cruzarlas, en los desiertos o en el mar. En cualquiera de las situaciones que implica el viaje a una vida más humana, más digna, la Iglesia procura estar presente con una atención cercana y solidaria. Esta atención se concreta en los centros de atención a inmigrantes y refugiados.
centros específicos de la Iglesia para atender a personas migrantes
beneficiarios

(Los datos de Cantabria y La Rioja están incluidos en los correspondientes a los centros para mitigar la pobreza. En Navarra, todos los centros son de Cáritas)

Las personas migrantes no solo forman parte de nuestras sociedades, sino también de nuestras comunidades eclesiales, donde se integran y aportan su experiencia y su cultura. Esta integración mutua nos invita a construir una sociedad más justa y solidaria, en la que todas las personas puedan desarrollarse plenamente. Ellos favorecen al crecimiento de la comunidad, en el encuentro con ellos se nos da la oportunidad de crecer como Iglesia, de enriquecernos mutuamente.
Un desafío para la Iglesia
A cada ser humano que se ve obligado a dejar su patria en busca de un futuro mejor, el Señor lo confía al amor maternal de la Iglesia. Esto supone para la Iglesia un desafío particular por sus dimensiones y también por la situación de dolor que encierra. Para la Iglesia en España, el desafío de los migrantes tiene cuatro dimensiones igualmente importantes: acoger, proteger, promover e integrar. Estas líneas de acción no se quedan en el plano teórico. Además de los ya mencionados centros de atención a inmigrantes, la acción de la Iglesia también se realiza en otros de sus centros socio-asistenciales. Todo ello con el objetivo de que cada persona pueda reconstruir su vida con esperanza.

centros para mitigar la pobreza
centros para promover el trabajo
centros de menores, jóvenes y otros centros para tutela de la infancia
centros de asesoría jurídica

En su reciente documento Comunidades acogedoras y misioneras, la Conferencia Episcopal Española se plantea cómo debe ser hoy la acción de la Iglesia con las personas migrantes. Este documento propone una pastoral que no se limite a una respuesta asistencial, sino que promueva comunidades donde la diversidad sea valorada y se convierta en oportunidad de enriquecimiento mutuo. Se trata de caminar juntos, con quienes ya forman parte de nuestras comunidades y con los que llegan, construyendo una Iglesia en salida, abierta y hospitalaria.
«Cruzando Fronteras»
A raíz de esta exhortación pastoral, la Conferencia Episcopal Española estrenó el podcast «Cruzando Fronteras». A través de cuatro episodios, el podcast aborda cómo debe ser hoy la acción de la Iglesia con las personas migrantes.

Organizaciones de la Iglesia
De todas estas labores se ocupan numerosas organizaciones de la Iglesia, trabajando conjuntamente en este campo. La Subcomisión Episcopal para las Migraciones y Movilidad Humana de la CEE, Cáritas, Manos Unidas, la Conferencia Española de Religiosos (CONFER) o Justicia y Paz son algunas de ellas.
Conclusión
La Iglesia desempeña un papel fundamental en la atención y acompañamiento a los migrantes, reconociendo su dignidad inherente como personas y promoviendo una pastoral integral. Enfrentando el desafío de acoger, proteger, promover e integrar, la acción de la Iglesia trasciende el asistencialismo para construir comunidades abiertas y hospitalarias, donde la diversidad sea una riqueza compartida y la esperanza un horizonte común.

Fuente: Memoria anual de actividades de la Iglesia católica en España 2023


