La Pastoral Penitenciaria ha celebrado la quinta edición de su ya tradicional Camino de Santiago. Este año un total de 183 reclusos (hombres y mujeres) de 23 centros penitenciarios han peregrinado a Santiago para tener su encuentro con el Apóstol. Junto a ellos, han asistido 73 funcionarios y 83 voluntarios. Este año, con las autoridades que les han acompañado, suman un total de 365 personas las que han vivido esta experiencia de encuentro y reflexión, organizada por la Pastoral Penitenciaria de la Conferencia Episcopal Española (CEE).
Los peregrinos corresponden a 23 centros penitenciarios de España: A Lama, Bonxe, Burgos, Córdoba, Málaga, Daroca, Teruel, Zuera, Jaén, Mallorca, Monterroso, Murcia, Pamplona, Pereiro, Puerto, San Sebastián, Segovia, Sevilla, Soto del Real,Teixeiro, A Coruña CIS, Villabona y Navalcarnero.
Mons. Roselló acogió a los participantes en el Monte del Gozo
Cada centro penitenciario eligió su itinerario para hacer el camino -Sanabrés, Portugués, Primitivo o Francés-. El punto de encuentro de los distintos grupos para comenzar la peregrinación ha sido el Auditorio del Monte del Gozo, donde alrededor de las 10.30h de hoy sábado 3 de octubre, han tenido la acogida y unas palabras de bienvenida del obispo responsable de la Pastoral Penitenciaria en la CEE, Mons. Florencio Roselló, arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela; del director del Departamento de Pastoral Penitenciaria, José María Carod; junto con otras autoridades del ámbito penitenciario.
Asimismo, tres presos han compartido su testimonio con los participantes en este Camino Penitenciario: una presa de la cárcel de Zuera, una presa de Málaga y un preso de Gipuzkoa. Todos ellos hablaron de su experiencia personal, lo que ha supuesto para ellos poder realizar este camino.
Desde allí, a las 11. 30h, comenzaron la salida hacia Santiago para recorrer juntos los últimos kilómetros de la peregrinación hasta la Plaza del Obradoiro. Allí han participado en la Misa en la catedral a las 13.15h. La ofrenda al Apóstol ha estado a cargo de un preso de Mallorca. Finalmente, después de una comida de hermandad, cada preso volverá a su lugar de procedencia.

