Iglesia en salida
“Iglesia en salida” significa una Iglesia que no se encierra en sí misma, sino que responde al mandato de Jesús: “Id por todo el mundo y anunciad el Evangelio”.
Como institución, se nos recuerda que todos los bautizados hemos recibido una doble llamada: a la santidad y a la misión. Ser discípulos misioneros no es algo opcional, es parte de nuestra identidad.
La misión nace de un encuentro personal con Jesucristo, que transforma el corazón y nos impulsa a compartir la alegría del Evangelio. Una alegría que se expresa en el servicio, en la justicia y en el compromiso con los más necesitados.
Así, cada cristiano, en su vida cotidiana, está llamado a ser misionero: testigo de fe, constructor de fraternidad y portador de esperanza para el mundo.
Semana 7 de 12
Siete ideas clave

Iglesia en salida: los misioneros*
Una de las riquezas más hermosas que tiene la Iglesia, sin duda, es la vida y la labor de nuestros misioneros
*José María Calderón es el director del secretariado de la Comisión Episcopal para las Misiones y Cooperación entre las Iglesias
“Juan Pablo II nos invitó a reconocer que ‘es necesario mantener viva la solicitud por el
anuncio’ a los que están alejados de Cristo, ‘porque esta es la tarea primordial de la Iglesia’. La
actividad misionera ‘representa aún hoy día el mayor desafío para la Iglesia’ y ‘la causa
misionera debe ser la primera’. ¿Qué sucedería si nos tomáramos realmente en serio esas
palabras? Simplemente reconoceríamos que la salida misionera es el paradigma de toda obra de
la Iglesia” (EG 15).
La misión es el paradigma de toda la obra de la Iglesia, o, dicho con otras palabras,
también del Santo Padre Francisco: “Sueño con una opción misionera capaz de transformarlo
todo, para que las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda estructura eclesial se
convierta en un cauce adecuado para la evangelización del mundo actual más que para la
autopreservación” (EG 27).
¡levántate! Sal de tu comodidad y ponte a trabajar
Una de las riquezas más hermosas que tiene la Iglesia, sin duda, es la vida y la labor de
nuestros misioneros… ellos, justamente, son quienes pueden ayudarnos a entender más
profundamente esa expresión del Papa: “Iglesia en salida”. Qué fácil es desenvolvernos en
nuestro entorno… lo conocemos, hemos crecido en él, en cierta forma lo controlamos y lo
dominamos… Pero Cristo quiere algo más… es lo que soñaba el patrono de las misiones, san
Francisco de Javier, las últimas noches de su vida mortal. Cuentan que no hacía más que decir:
“más, más, más” y todos interpretaban que el santo soñaba con llegar más lejos, a aquellos
lugares donde todavía el Evangelio no había llegado.
A una joven misionera le preguntó un periodista: ¿Cuál crees tú que es el peligro más
grande de los jóvenes cristianos? Y, sin pensárselo mucho, dijo: ¡el sofá! El quedarse sentado,
contemplando la situación, pero sin que ello le motive lo más mínimo para tomar parte de la
realidad. ¡Jatari! Gritó ella: que en quechua significa: ¡levántate! Sal de tu comodidad y ponte a
trabajar.
Los misioneros no son unos aventureros, ni unos locos inconscientes, son hombres y
mujeres enamorados de aquel que les ha salvado y, por ese amor, escuchan su voz que les dice:
“Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación” (Mc 16, 15). Son cristianos
que han gritado en su interior lo que san Pablo expresa tan certeramente en su carta a los
romanos: “pues todo el que invoque el nombre del Señor será salvo. Ahora bien, ¿cómo
invocarán a aquel en quien no han creído?; ¿cómo creerán en aquel de quien no han oído
hablar?; ¿cómo oirán hablar de él sin nadie que anuncie? y ¿cómo anunciarán si no los envían?
Según está escrito: ¡Qué hermosos los pies de los que anuncian la Buena Noticia del bien! (Rm
10, 13-14).
Los misioneros no son diferentes al resto de los creyentes, pero Dios les ha llamado para
que muestren la belleza de la fe en aquellos lugares donde la Iglesia todavía no tiene una
presencia importante, donde hay hombres y mujeres que no han oído nunca hablar de Jesucristo.
El Señor, un día, le dijo a Santa Teresa de Calcuta: Ves todos esos niños escondidos en
cuevas… no me aman ¿sabes por qué? Porque no me conoces… ¡ve tú y sé mi luz!
PODCAST
Llevar el Evangelio a todo el mundo
A lo largo los cinco continentes, 9.648 misioneros españoles realizan de manera especial la llamada que todo bautizado comparte: llevar el Evangelio a todo el mundo. ¿Cuál es la experiencia de un misionero? ¿Cómo se aplica un único mensaje en realidades distintas? ¿De qué manera impulsa la Iglesia en España el desarrollo eclesial en otros países? Estas son algunas de las cuestiones que aparecen en este séptimo episodio —la Iglesia en salida— del podcast de La Iglesia en 12 semanas 2026. El episodio cuenta con la participación de Mons. Joseba Segura, obispo de Bilbao y presidente de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias; y de Jorge Naranjo, misionero comboniano y, desde Sudán, uno de esos más de 9 mil misioneros españoles.
En Historias contadas
Gabriel Romanelli,
párroco de Gaza.
En cada calvario del mundo, el horizonte es la Resurrección. Recen por la paz para Palestina e Israel.
Un viaje de amor y testimonio
La llamada a salir, a anunciar y a servir es un mandato que resuena en la Iglesia a través de las generaciones, recordando a cada cristiano que su fe no es un regalo recibido, sino un don que debe ser compartido. La misión ad gentes es, por tanto, un viaje de amor y testimonio, donde cada misionero se convierte en un embajador de la esperanza y la alegría del Evangelio en un mundo que necesita cada día más de esos valores.
Las misiones y los misioneros son componentes esenciales en la vida de la Iglesia, desempeñando un papel fundamental en la difusión del Evangelio y en la construcción del Reino de Dios. Esta perspectiva misionera se encuentra en el corazón de varios documentos eclesiales, como el Decreto Ad Gente, Evangelii Gaudium, Evangelii Nuntiandi y Redemptoris Missio, cada uno de los cuales aporta una visión única sobre la misión de la Iglesia.
La misión es un deber permanente de la comunidad cristiana. El decreto Ad gentes enfatiza que “la misión es la razón de ser de la Iglesia”, subrayando que los misioneros deben no solo llevar el mensaje de Cristo, sino también integrarse en las culturas locales, respetando y valorando las tradiciones de las comunidades a las que sirven. La misión implica un diálogo profundo y un encuentro genuino, donde la fe se comparte en un contexto de respeto y amor.
El Papa Francisco destaca en Evangelii Gaudium la importancia de una “Iglesia en salida”. Una Iglesia que se dirige hacia las periferias, tanto geográficas como existenciales, y que hace visible la naturaleza misionera de la Iglesia contemporánea. El Papa invita a los misioneros a ser portadores de la alegría del Evangelio, actuando con “misericordia” y compasión. La misión se presenta no solo como una obligación, sino como una respuesta a la llamada de Dios a llevar esperanza a los desanimados y a los que sufren. Esta alegría debe ser contagiosa, impulsando a los misioneros a ser testigos auténticos de la fe en un mundo que a menudo se siente perdido.
La evangelización no es solo una predicación, un anuncio, una palabra afortunada. Debe incluir un compromiso con la justicia social y el desarrollo humano. Los misioneros deben ser conscientes de las realidades sociales y culturales de las comunidades a las que sirven. La evangelización se convierte en un acto integral que abarca tanto la dimensión espiritual como la promoción del bienestar humano, recordando que “la evangelización es un acto de amor que debe manifestarse en acciones concretas”.
La misión en el mundo contemporáneo es un mandato de Cristo que no se limita a una actividad de la Iglesia en territorios lejanos, sino que es responsabilidad de todos los cristianos, en cualquier lugar en el que se encuentren. La misión es vista como un acto de amor y servicio, que busca la salvación de todos, sin excepción.
Cifras que hablan
Datos relevantes sobre la presencia de la Iglesia en este ámbito
Fuente: Memoria anual de actividades de la Iglesia católica en España 2024
9.648
misioneros
520
familias en misión
56% / 44%
mujeres/hombres
54%
consagrados
25%
sacerdotes religiosos
12%
laicos
8%
sacerdotes diocesanos
1%
obispos
133
países en el mundo con presencia de misioneros españoles








