Un año más, auspiciado por el Dicasterio de las Causas de los Santos, se ha celebrado en el Instituto Patrístico Agustiniano de Roma, presidido por Su Eminencia el Cardenal Marcello Semeraro, el Congreso sobre la Santidad en la Historia entre los días 19 y 21 de octubre, con la asistencia de una nutrida representación de delegados y postuladores de distintas nacionalidades.
El Congreso se ha organizado en tres jornadas de trabajo, de mañana y tarde, donde se han expuesto, en una secuencia sistemática, desde la contribución de la historiografía a la comprensión y profundización de la santidad, como tema central del congreso, hasta la influencia de la iconografía como fuente histórica de la santidad y sobre el culto. Todo ello, en una sucesión de ponencias que han proporcionado una visión teológica de la santidad, el conocimiento sobre el desarrollo histórico de la creación de la Congregación de los Ritos y sus reformas posteriores, así como la metodología seguida en la investigación documental y archivística. Durante el debate de apertura, se ha subrayado que «a la historia le corresponde la tarea titánica y noble de narrar el cómo de las cosas; a la teología, la responsabilidad de desvelar su porqué».
A estas ponencias de enorme interés por su incidencia en los procesos de beatificación y canonización, se han unido otras que han dado una visión próxima de la santidad al exponer cómo los santos han influido en la historia de la Iglesia y en la universal. En esta línea, ha destacado de forma particular la intervención del obispo de Termoli-Larino, Mons. Claudio Palumbo, quien ha profundizado en la relación exacta entre historia y teología, presentando a los santos como personas que, sin ser necesariamente teólogos profesionales, consiguen convertir el Evangelio en acciones concretas capaces de transformar por completo la sociedad.
Asimismo, se han analizado los vínculos, la fuente y los problemas de interpretación de la santidad, la devoción y la cultura en el mundo actual, así como la imagen de la santidad en el siglo de la Doctrina Social de la Iglesia. En este marco, la profesora de la Pontificia Universidad Gregoriana, Alessandra Bartolomei Romagnoli, ha presentado una ponencia clave titulada «La fama de la santidad y las formas devocionales y cultuales: fuentes y cuestiones interpretativas en la historia de la piedad». En su exposición, se ha debatido a fondo cómo se construye y se documenta esa percepción popular de la virtud a lo largo de los siglos, bajo la premisa unánime de los expertos de que «la santidad no borra la humanidad de la persona, sino que la asume y la transfigura» para actuar como auténticos «anticuerpos históricos».
La presencia de ponentes procedentes de distintos ámbitos, desde el mundo universitario al eclesial y de los medios de comunicación, ha proporcionado una perspectiva completa de la Santidad a lo largo de los siglos y a lo ancho de la sociedad.
Muy especial incidencia en los asistentes del Congreso ha tenido la audiencia que Su Santidad ha ofrecido a los participantes en la Sala Clementina del Palacio Apostólico, primera después de su operación quirúrgica. En su alocución, el Pontífice ha remarcado la profundidad de la santidad como un bien universal al que están llamados todos los cristianos, afirmando que «la historia del mundo sin los santos sería inmensamente más pobre, es decir, menos humana» y ha instado a que las causas se apoyen siempre en testimonios «auténticos, creíbles y por encima de toda sospecha».
Como en ocasiones precedentes, a este congreso ha asistido una notable representación española, encabezada por la Oficina de las Causas de los Santos de la Conferencia Episcopal Española.

