
Papa Francisco
El Papa Francisco nació en Buenos Aires (Argentina) en 1936. Su biografía es rica en expresiones y contenidos, en experiencias que han configurado su perfil a lo largo de toda su vida. Desde su familia, a sus estudios de Química y al ingreso en la Compañía de Jesús y su ordenación sacerdotal. A partir de ahí el episcopado, el cardenalato y, el 13 de marzo de 2013, su elección como Papa. Esta es su biografía.
Biografía - ( 17 de diciembre de 1936 - 21 de abril de 2025 ). In memoriam.
Fechas claves
- Nació en Buenos Aires el 17 de diciembre de 1936.
- Ordenado sacerdote en la Compañía de Jesús el 13 de diciembre de 1969.
- Obispo auxiliar de Buenos Aires el 20 de mayo de 1992.
- Arzobispo coadjutor de Buenos Aires el 3 de junio de 1997.
- Arzobispo de Buenos Aires el 28 de febrero de 1998.
- Creado y proclamado cardenal en el consistorio del 21 de febrero de 2001.
- Fue elegido Papa en el cónclave de 2013.
- Elección al Pontificado: 13 de marzo
- Solemne inicio del Pontificado como Pastor universal de la Iglesia: 19 de marzo.
- Lema para su Pontificado: Miserando atque eligendo (el mismo que eligió como obispo)
- Fallece el 21 de abril de 2025.
Biografía completa
Jorge Mario Bergoglio nació en Buenos Aires (Argentina) el 17 de diciembre de 1936.
Realizó estudios de química y después entró en el Seminario Villa de Voto el 11 de marzo de 1958. El 11 de marzo de 1958 ingresó en el noviciado de la Compañía de Jesús. Completó los estudios en humanidades en Chile en 1963. De vuelta a Buenos Aires obtuvo la Licenciatura en el Colegio Mayor San José.
Recibió la ordenación sacerdotal en la Compañía de Jesús el 13 de diciembre de 1969
El 13 de diciembre de 1969 recibió la ordenación sacerdotal. Prosiguió la preparación en la Compañía de 1970 a 1971 en Alcalá de Henares (Madrid) y en 1973 emitió la profesión perpetua.
Fue maestro de novicios en Villa Barilari, San Miguel, entre 1972 y 1973. También fue profesor en la Facultad de Teología, Consultor de la Provincia y rector del colegio mayor, entre otros cargos.
El 31 de julio de 1973 fue elegido provincial de los jesuitas de Argentina, tarea que desempeñó durante seis años. En marzo de 1986 se traslada a Alemania donde concluyó su tesis doctoral; entonces, sus superiores lo destinaron al Colegio del Salvador, desde donde pasó a la Iglesia de la Compañía en la Ciudad de Córdoba como director espiritual y confesor.
Obispo auxiliar de Buenos Aires el 20 de mayo de 1992
El 20 de mayo de 1992 Juan Pablo II le nombra obispo y auxiliar de Buenos Aires. El 27 de junio de ese mismo año recibe en la catedral la ordenación episcopal. Como lema elige Miserando atque eligendo y en el escudo incluye el cristograma ihs, símbolo de la Compañía de Jesús.
El 21 de diciembre de 1993 es nombrado vicario general de la archidiócesis. El 3 de junio de 1997 fue nombrado arzobispo coadjutor de Buenos Aires.
Arzobispo de Buenos Aires el 28 de febrero de 1998
El 28 de febrero de 1998 es nombrado Arzobispo de Buenos Aires, primado de Argentina. El 6 de noviembre de ese año fue nombrado Ordinario para los fieles de rito oriental residentes en Argentina.
Fue Gran Canciller de la Universidad Católica de Argentina.
Creado cardenal por Juan Pablo II en 2001
Es creado cardenal por Juan Pablo II en el Consistorio del 21 de febrero de 2001.
En octubre de 2001 es nombrado relator general adjunto para la décima asamblea general ordinaria del Sínodo de los obispos, dedicada al ministerio episcopal.
En 2005 es elegido presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, cargo que ostenta hasta el 2008. En abril de 2005 participa en el cónclave en el que es elegido Benedicto XVI.
Por otro lado, en enero de 2006 impartió en Madrid los ejercicios espirituales a los obispos miembros de la Conferencia Episcopal Española.
Hasta el inicio de la sede vacante era miembro de las Congregaciones para el Culto divino y la disciplina de los sacramentos, para el Clero, para los Institutos de Vida consagrada y las sociedades de vida apostólica; del Consejo pontificio para la familia y de la Comisión pontificia para América Latina.
El 13 de marzo de 2013 es elegido Papa, tras la renuncia de Benedicto XVI
El 13 de marzo de 2013 el cardenal Jorge Mario Bergoglio, hasta entonces arzobispo de Buenos Aires, fue elegido Papa. Tras la renuncia de Benedicto XVI, Francisco fue elegido en la quinta votación efectuada durante el segundo día de cónclave.
Adoptó el nombre de Francisco, en recuerdo agradecido de aquel gran santo popular y reformador de la Iglesia. Se convirtió, así, en el primer Papa americano y jesuita de la historia y el 266 Papa de la Iglesia Católica.
El día 19 de marzo de 2013, festividad de san José, celebró la santa misa de inicio de su Pontificado.
Después de acompañar a los fieles católicos durante algo más de 12 años de Pontificado, fallece el 21 de abril de 2025, Lunes de Pascua.
Doce años de procesos, nuevos dinamismos y puertas abiertas
Salvatore Cernuzio - Ciudad del Vaticano (Vatican News)
El Papa Francisco fue el primero en muchas cosas. El primer Papa jesuita, el primer Papa originario de América Latina, el primero en elegir el nombre de Francisco sin un numeral, el primero en ser elegido con su predecesor aún vivo, el primero en residir fuera del Palacio Apostólico, el primero en visitar tierras nunca antes tocadas por un Pontífice -desde Irak hasta Córcega-, el primero en firmar una Declaración de Fraternidad con una de las principales autoridades islámicas. También fue el primer Papa en dotarse de un Consejo de Cardenales para gobernar la Iglesia, en asignar funciones de responsabilidad a las mujeres y a los laicos en la Curia, en lanzar un Sínodo que implicaba por primera vez al Pueblo de Dios, en abolir el secreto pontificio para los casos de abusos sexuales y en suprimir la pena de muerte del Catecismo. Primero, una vez más, en dirigir la Iglesia mientras en el mundo no hace estragos “una” guerra, sino muchas guerras, pequeñas y grandes, libradas “a pedazos” en los distintos continentes. Una guerra que “siempre es una derrota”, como repitió en los más de 300 llamados, incluso cuando le faltaba la voz, que ocuparon todos los últimos pronunciamientos públicos desde el estallido de la violencia tanto en Ucrania como en Medio Oriente.
Procesos
Pero Francisco, de nombre secular Jorge Mario Bergoglio, probablemente no hubiera querido que el concepto de “primero” se asociara a su pontificado, que se proyectó en estos doce años no para alcanzar metas o ganar primados, sino para iniciar procesos. Procesos en curso, procesos concluidos o lejanos de serlo, procesos probablemente irreversibles, incluso para quien lo suceda en el trono de Pedro. Fueron acciones generadoras de “nuevos dinamismos” en la sociedad y en la Iglesia -como escribió en la hoja de ruta de su pontificado, la exhortación apostólica Evangelii gaudium- siempre en el horizonte del encuentro, del intercambio y de la colegialidad.
Desde el fin del mundo
“Comenzamos este camino, obispo y pueblo”, fueron las primeras palabras pronunciadas desde el Balcón de la Bendición, avanzada la tarde del 13 de marzo de 2013, ante una multitud que desde hacía un mes abarrotaba la Plaza de San Pedro, bajo la atención mundial tras la renuncia de Benedicto XVI. Ante esa multitud, el recién elegido Papa de 76 años, escogido “desde el fin del mundo” por sus hermanos cardenales, pidió una bendición. Rezó un Ave María con la gente, tropezando con un italiano que no había practicado asiduamente hasta entonces, dadas las escasas visitas a Roma del pastor de Buenos Aires, quien estaba listo para preparar sus maletas inmediatamente después del Cónclave. Y al pueblo, al día siguiente, quiso presentarle sus respetos cercanos mientras se dirigía a la parroquia de Santa Ana y luego a la basílica Santa María La Mayor, para agradecer a María “Salus Populi Romani”, protectora de su pontificado, a la que siguió rindiendo homenaje en cada momento fuerte. Y fue en esa basílica, llamada “liberiana”, donde Francisco expresó su deseo de ser sepultado.
Pastor en medio del pueblo
En línea con su ministerio pastoral en Argentina, el Papa manifestó su cercanía a la gente en todos los años venideros de diversas maneras: con las visitas a los empleados vaticanos en las oficinas, con los Viernes de la Misericordia en el Jubileo de 2016 en lugares de marginalidad y exclusión, con los Jueves Santos celebrados en cárceles, asilos y centros de acogida, con la larga gira por parroquias de la periferia romana, con visitas sorpresa y llamadas telefónicas. Y lo manifestó también en cada viaje apostólico, empezando por el primero, a Brasil en 2013, heredado del programa de Benedicto XVI, del que se recuerdan las imágenes del papamóvil atascado en medio de la multitud.
El primer Papa en Irak
47 peregrinaciones internacionales realizó el Pontífice argentino, y lo hizo en función de eventos, invitaciones de autoridades, misiones por cumplir o alguna “moción” interior, como él mismo reveló en el vuelo de regreso de Irak. Sí, Irak, donde estuvo durante tres días de marzo de 2021 entre Bagdad, Ur, Erbil, Mosul y Karakosh, tierras y pueblos con cicatrices aún evidentes de matriz terrorista, con sangre en las paredes y tiendas de desplazados a lo largo de las carreteras, en plena pandemia de Covid y con gran preocupación por la gestión de la seguridad. Fue un viaje desaconsejado por muchos a causa de la salud y el riesgo de atentados, pero un viaje deseado a toda costa. El viaje “más hermoso”, reconoció siempre el propio Francisco, el primer Papa en pisar la tierra de Abraham, donde Juan Pablo II no llegó, y donde se entrevistó con el líder chií Al-Sistani.
La Puerta Santa en Bangui y el viaje más largo al sudeste asiático y Oceanía
Una buena obstinación le llevó a Irak, la misma que en 2015 lo llevó a Bangui, la capital de la República Centroafricana, herida por una guerra civil que en los mismos días de la visita dejaba muertos en las calles. En el país africano, al que dijo querer ir aún a costa de saltar “con paracaídas”, Francisco abrió la Puerta Santa del Jubileo de la Misericordia en una emotiva ceremonia que marca también el récord de un Año Santo abierto no en Roma, sino en una de las zonas más pobres del mundo. Y también puede definirse como buena obstinación la que animó su decisión de emprender en septiembre de 2024, a los 87 años, el viaje más largo del pontificado: Indonesia, Papúa Nueva Guinea, Timor Oriental y Singapur. Fueron quince días, dos continentes, cuatro husos horarios y 32.814 kilómetros recorridos en avión. Cuatro universos diferentes, cada uno de ellos representando los principales temas de su Magisterio: fraternidad y diálogo interreligioso, periferias y emergencia climática, reconciliación y fe, riqueza y desarrollo al servicio de la pobreza.
De Lampedusa a Juba
Y no se puede olvidar, rememorando los viajes apostólicos y las visitas pastorales, el primer viaje fuera de Roma, a la pequeña isla de Lampedusa, escenario de grandes tragedias migratorias, donde Francisco arrojó una corona de flores en el “cementerio al aire libre” del Mediterráneo. Fue una denuncia que repitió en sus dos viajes a Lesbos (2016 y 2021) en medio de los contenedores y tiendas de campaña donde vivían refugiados y desplazados.
En la historia de este pontificado, también destacan los viajes a Tierra Santa (2014); a Suecia, a la ciudad de Lund (2016) para las celebraciones del 500 aniversario de la Reforma luterana; a Canadá (2022) con la petición de perdón a las poblaciones indígenas por los abusos sufridos por representantes de la Iglesia católica. Y después, los viajes a la República Democrática del Congo y Sudán del Sur (2023), cuya última etapa fue compartida con el Arzobispo de Canterbury, el anglicano Justin Welby, y el Moderador de la Asamblea General de la Iglesia de Escocia, Ian Greenshields, para subrayar la voluntad ecuménica de curar las heridas de un pueblo. Las mismas heridas que había implorado sanar a los líderes sudsudaneses, reunidos en 2019 durante dos días de retiro en la Casa Santa Marta del Vaticano, a quienes besó los pies en un impactante gesto al concluir el encuentro.
Además, estuvo el viaje a Cuba y Estados Unidos (2015), para sellar el establecimiento de relaciones diplomáticas entre ambos países. Se trató de un acontecimiento histórico por el que Francisco pasó meses enviando cartas a los presidentes Barack Obama y Raúl Castro, instándoles a “iniciar una nueva etapa”. Fue el propio Obama quien dio las gracias públicamente al Pontífice. En La Habana también se reunió con el Patriarca ortodoxo de Moscú Kirill, con quien firmó una declaración conjunta para poner en práctica el “ecumenismo de la caridad”, el compromiso de los cristianos por una humanidad más fraterna. Un acuerdo que, años después, cobró trágica actualidad y cierto desprecio con el estallido de la guerra en el corazón de Europa.
El Documento sobre la Fraternidad Humana
Por último, pero no menos importante entre los viajes, figura aquel que lo llevó a Abu Dabi (2019), donde firmó el Documento sobre la Fraternidad Humana junto al Gran Imán al-Tayeb, coronando el deshielo con la universidad suní de Al-Azhar. Todo había comenzado con un abrazo en la Casa Santa Marta y terminó un texto que se convirtió inmediatamente en la piedra angular del diálogo islámico-cristiano, acogido también en varias Constituciones.
Las encíclicas
Las experiencias, los diálogos, los gestos vividos en estos viajes desembocaron en los documentos del pontificado. Francisco publicó cuatro encíclicas: la primera, Lumen fidei, sobre el tema de la fe, a cuatro manos con Benedicto XVI; después Laudato si', un grito para invocar un “cambio de rumbo” para la “Casa común” puesta de rodillas por el cambio climático y la explotación, y para estimular la acción para erradicar la miseria y el acceso equitativo a los recursos del planeta. La tercera encíclica, Fratelli tutti, fue la columna vertebral del Magisterio, fruto del Documento sobre la Fraternidad Humana, profecía -antes del estallido de nuevas guerras- de la fraternidad como única vía para el futuro de la humanidad. Finalmente, publicó Dilexit nos para resaltar la tradición y la actualidad del pensamiento “sobre el amor humano y divino del corazón de Jesús” y enviar un mensaje a un mundo que parece haber perdido su corazón.
Exhortaciones apostólicas y Motu Proprio
Las exhortaciones apostólicas son siete: desde la ya citada Evangelii gaudium hasta C'est la confiance, con motivo del 150 aniversario del nacimiento de santa Teresa del Niño Jesús. En medio, las exhortaciones postsinodales Amoris laetitia (Sínodo sobre la familia), Christus vivit (Sínodo sobre los jóvenes), Querida Amazonia (Sínodo para la Región Panamazónica); y Gaudete et exsultate, sobre la llamada a la santidad en el mundo contemporáneo, y Laudate Deum, continuación de Laudato si' para completar su llamado a reaccionar en favor de la madre Tierra antes de un “punto de ruptura”.
Casi sesenta fueron los motu proprio de Francisco, documentos emitidos para reconfigurar las estructuras de la Curia Romana y el territorio de la diócesis de Roma, para modificar el Derecho Canónico y el sistema judicial vaticano, para dictar normas y procedimientos más estrictos en la lucha contra los abusos. Tal fue el caso de Vos estis lux mundi, un texto que incorporó los resultados, indicaciones y recomendaciones de la Cumbre sobre la Protección de Menores celebrada en el Vaticano en febrero de 2019. Esta representó la cúspide del trabajo para combatir la pederastia y los abusos del clero, no solo los sexuales, y fue una expresión de la voluntad de la Iglesia de actuar con verdad y transparencia en actitud penitencial. Con Vos estis lux mundi Francisco estableció nuevos procedimientos para denunciar el acoso y la violencia, e introdujo el concepto de accountability, es decir, garantizar que los obispos y superiores religiosos rindan cuentas de sus actos.
Reforma de la Curia
Otros procesos impulsados de modo constante por Francisco fueron los de reforma, acogiendo las recomendaciones de los cardenales en las congregaciones previas al Cónclave que pidieron al futuro nuevo Papa que reestructurara la Curia romana y, en particular, las finanzas vaticanas, durante años en el centro de los escándalos. Inmediatamente el Papa creó un Consejo de Cardenales, el C9 (que con los años se convirtió en C6 y C8 al cambiar los distintos miembros), un pequeño “senado” para ayudarlo en el gobierno de la Iglesia Universal y trabajar en la reforma de la Curia. Se concretaron fusiones de Dicasterios y otros cambios de títulos y organigramas que evidenciaron el trabajo en curso.
El paso final fue la Constitución Apostólica Praedicate evangelium, documento esperado durante años, que fue promulgado en 2022, sin aviso ni preámbulo, introduciendo importantes novedades. Entre ellas, la creación del nuevo Dicasterio para la Evangelización, presidido directamente por el Pontífice, y la implicación de los laicos “en funciones de gobierno y responsabilidad”. En esta línea destacaron los nombramientos del primer prefecto laico, Paolo Ruffini, en el Dicasterio para la Comunicación; de la primera “prefecta” en el Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada, la hermana Simona Brambilla; y la nómina de la primera gobernadora de la Ciudad del Vaticano, la hermana Raffaella Petrini.
El rol de las mujeres
El rol de la mujer fue otra veta de estos años de Bergoglio como Sucesor de Pedro, el Papa que más que otros ha confiado a figuras femeninas funciones de responsabilidad. Creó dos comisiones para el estudio de las diaconisas y no dejó de recordar el “genio” femenino y la dimensión materna de la Iglesia (que “es mujer” porque “es la Iglesia, no el Iglesia”), mientras que puso codo con codo con cardenales y obispos en las mesas del último Sínodo sobre la Sinodalidad, a religiosas, misioneras, profesoras, expertas, teólogas, a las que otorgó, además, por primera vez, el derecho de voto.
“Todos, todos, todos”
Tantas aperturas son las que realizó Francisco. Aperturas y no desgarros, ni saltos; para unos demasiado rápidos, para otros demasiado cautelosos. Estos también fueron procesos, como la concesión de los sacramentos a los divorciados vueltos a casar, desde la perspectiva de la Eucaristía como “medicina” para pecadores y no como “alimento para perfectos”; la acogida a las personas LGTB+ con la invitación a la cercanía pastoral, porque en la Iglesia caben “todos, todos, todos”; la obstinación en dialogar con representantes de otras confesiones cristianas y religiones, tras siglos de prejuicios y recelos, también en virtud del “ecumenismo de sangre”. Además, hubo una mirada de apertura hacia China con el Acuerdo provisional para el nombramiento de obispos, firmado en 2019 y renovado tres veces. Fue un atisbo de diálogo, entre tropiezos y renacimientos, con un “pueblo noble” que anheló visitar todos estos años. Un deseo que se remonta a las aspiraciones misioneras de su juventud.
“Misionariedad” y sinodalidad
La misión también fue un tema central. En efecto, la “misionariedad”, invitación recurrente en textos y homilías, fue de la mano de la “sinodalidad”, otro término que resonó tantas veces en estos doce años. El Papa dedicó nada menos que dos sesiones del Sínodo (2023 y 2024) a la “sinodalidad”, renovando la estructura y el funcionamiento de la Asamblea del Sínodo, percibiendo la necesidad de iniciar el camino sinodal “desde abajo”, hasta el punto de instituir diez grupos de estudio para profundizar en temas doctrinales, teológicos y pastorales tras los trabajos del Sínodo.
Los pobres y los migrantes
De este pontificado se recordarán los conceptos que han sintetizado complejas realidades eclesiales, políticas y sociales: “Cultura del descarte”, “globalización de la indiferencia”, “Iglesia pobre para los pobres”, “Iglesia en salida”, “pastores con olor a oveja”, “ética global de la solidaridad”. Quedará en la memoria esa atención particular a los pobres al instituirse en 2017 una Jornada dedicada a ellos, y que siempre se celebró con el almuerzo del Papa en el Aula Pablo VI codo a codo con las personas en situación de calle y los sin techo. Permanecerá el magisterio sobre los migrantes, explicitado en los cuatro verbos “acoger, proteger, promover e integrar”, que se transformaron en indicaciones programáticas para afrontar “una de las mayores tragedias de este siglo”. También se recordará la invitación a alcanzar “compromisos honorables” como soluciones a los conflictos que desgarran Europa, Oriente Medio y África.
El compromiso por la paz
Francisco enfrentó esos conflictos, que fueron el escozor de los últimos años, denunciándolos con fuertes llamados y mandando cartas a nuncios y a pueblos afectados por la violencia, a quienes alivió mediante videollamadas -sobre todo, la diaria a la parroquia de Gaza-, o con misiones de cardenales y el envío de productos de primera necesidad. “No pensaba que sería Papa en tiempos de guerra”, confesó en el primer y único podcast con los medios vaticanos con motivo del décimo aniversario de su elección.
La paz fue su objetivo constante. Por la paz, el Papa Francisco pidió continuamente oraciones, convocó a jornadas de ayuno y oración -por Siria, Líbano, Afganistán, Tierra Santa- implicando a fieles de todas las latitudes; consagró Rusia y Ucrania al Inmaculado Corazón de María en 2022; y organizó momentos históricos como la plantación de un olivo en los Jardines Vaticanos el 8 de junio de 2014 con los presidentes de Israel, Shimon Peres, y de Palestina, Mahmoud Abbas. Por la paz, el Papa tuvo gestos insólitos como subirse a su coche y acudir, al día siguiente del lanzamiento de la primera bomba sobre Kiev, al despacho del embajador ruso ante la Santa Sede, Alexander Avdeev, intentando iniciar contactos con el presidente Putin y asegurarle su disposición a mediar.
En varias ocasiones, Francisco reprendió a jefes de Estado y de Gobierno, advirtió a los señores de la guerra que darán cuenta ante Dios de las lágrimas derramadas entre los pueblos, estigmatizó el floreciente mercado de armas lanzando una propuesta para utilizar los gastos en armamento para crear un Fondo Mundial destinado a erradicar el hambre. Pidió construir puentes y no levantar muros, instó a anteponer el bien común a las estrategias militares, a veces siendo mal interpretado y criticado.
Innovaciones
Las críticas no faltaron en los últimos años hacia el Papa argentino, que siempre las respondió con ese humor que, según él, es lo “que más se acerca a la gracia de Dios”. Francisco cuestionó y asombró, incluso hasta irritar a alguno con su ruptura de tabúes y la alteración de protocolos y viejas costumbres, o con la innovación del papado por medio de un vestuario distinto, una residencia diferente, una gestualidad y modales inusuales, en fin, un estilo pastoral original. O apareciendo en webcasts y programas de televisión en directo, utilizando la cuenta X @Pontifex en nueve idiomas, como canal para transmitir mensajes de necesaria inmediatez y difusión.
Momentos difíciles y problemas de salud
En estos años, siempre densos, con escasos recesos para el descanso (y la cancelación de las tradicionales vacaciones papales en Castel Gandolfo), no faltaron momentos difíciles, incluyendo procesos judiciales -encabezados por el largo y complejo juicio por la gestión de los fondos de la Santa Sede-, el caso Vatileaks 2, escándalos de abusos y corrupción, y la publicación de libros carentes de “nobleza y humanidad”. Y no faltaron los sufrimientos por su salud producto de las operaciones en el Policlínico Gemelli en 2021 y 2023, luego el ingreso en el mismo hospital, de nuevo en 2023, por complicaciones respiratorias, y después los resfriados, gripes y dolores de rodilla que lo obligaron a desplazarse en silla de ruedas durante los últimos tres años.
Datos estadísticos
Pero estas dificultades nunca impidieron una intensa actividad o presencia en los acontecimientos. Algunos datos estadísticos lo atestiguan: más de quinientas audiencias generales, diez consistorios para la creación de 163 nuevos cardenales que restituyeron la universalidad al rostro de la Iglesia; más de novecientas canonizaciones (incluidos tres predecesores: Juan XXIII, Juan Pablo II, Pablo VI); la convocatoria a “Años Especiales”, entre ellos los de la Vida Consagrada (2015-2016), San José (2020-2021) y la Familia (2021-2022); cuatro Jornadas Mundiales de la Juventud: Río de Janeiro, Cracovia, Panamá y Lisboa. Además, dos Jubileos: el Jubileo Extraordinario sobre la Misericordia en 2016 y el Jubileo Ordinario de 2025, actualmente en curso, bajo el lema “Peregrinos de la Esperanza”.
La Statio Orbis durante la pandemia de Covid
Jorge Mario Bergoglio fue un Pontífice que buscó la cercanía con el gran público también a través de entrevistas, libros, prólogos, autobiografías. Un Papa del que, quizás, más que las muchas palabras y escritos, se recordará una imagen: él, solo, cojeando, bajo la lluvia, en el silencio general del confinamiento roto por el sonido de fondo de una ambulancia, mientras cruzaba la Plaza de San Pedro en plena pandemia. Fue la Statio Orbis, el intenso momento de oración del 27 de marzo de 2020, con el mundo encerrado mirando pasar a un anciano que parecía llevar sobre sus hombros todo el peso de una tragedia que trastocó la vida y las costumbres cotidianas. La humanidad estaba angustiada, pero el Papa habló de esperanza, y de fraternidad: “Nos dimos cuenta de que estábamos en la misma barca, todos frágiles y desorientados, pero al mismo tiempo todos llamados a remar juntos”.
Claves de su Pontificado
Desde ese comienzo expresó que venía de las periferias "para servir a la Iglesia y a la humanidad". Durante todos estos años como Papa, tanto en documentos, declaraciones, homilías y viajes tuvo puesta su mirada en las "periferias existenciales y geográficas". La sinodalidad: la comunión, la misión y la fraternidad universal han sido el centro de su magisterio durante todo su Pontificado. Algunas claves del mismo son:
- Iglesia en salida. Es la actitud que propone a la Iglesia para no centrarse en los que ya están sino mirar a aquellos a los que todavía no se les ha anunciado a Jesús. En su primera exhortación apostólica Evangelium gaudium (La alegría del Evangelio) hablaba ya de “primerear”, como “tomar la iniciativa”, “adelantarse”, en la tarea evangelizadora y de apostolado que a todos nos toca desempeñar.
- Misericordiar. Consiste en aplicar la mirada de Dios al tiempo en que vivimos, a los demás y a nosotros mismos; una mirada de misericordia y de perdón.
- Las periferias existenciales. Deben ser convertidas en el centro de la acción de la Iglesia: los pobres, los excluidos, los descartados (otra palabra de Francisco que expresa una categoría socialmente relevante para la Iglesia).
- Iglesia enferma por balconear o por ser autorreferencial. El Papa pide evitar una Iglesia autorrefencial, que se convierte en la medida de todas las cosas y tiene el centro en sí misma. Que mira desde arriba, que hace lo de siempre, que juzga y señala. Prefiere una Iglesia abierta a los demás y "accidentada", antes que enferma y viciada en su encierro.
- Cultura del descarte. Francisco pide que luchemos y nunca practiquemos la llamada “cultura del descarte”, es decir, no descartar, no marginar a nuestros hermanos. El Papa siempre recalca el valor y la dignidad de toda vida humana.
- Sinodalidad. Una nueva cultura de la Iglesia que incorpora el discernimiento en el Espíritu. Escuchar a todos, discernir el querer de Dios en el hoy de la Iglesia y tomar las decisiones que impulsen la misión de la Iglesia. Con ello marcó un estilo de hacer Iglesia, con su magisterio desde el inicio de su Pontificado y, en particular, a través del camino sinodal, quiso hacer realidad la Iglesia del Concilio Vaticano II.
- Reformas vaticanas. Su ministerio petrino también ha estado marcado por las reformas vaticanas. Ha desplegado tres grandes reformas durante su pontificado: en el Dicasterio para la Comunicación, con su creación y la integración de las estructuras de comunicación en un solo Dicasterio, al frente del cual puso al primer prefecto laico, Paolo Ruffini. Después inició una profunda reforma de la estructura económica de la Santa Sede, que todavía se está realizando. En tercer lugar hizo pública la constitución sobre la curia romana y su servicio a la Iglesia en el mundo, que lleva por título Praedicate Evangelium.

Momentos e imágenes para la historia
El papa Francisco, desde el inicio de su Pontificado hasta el final, ha dejado innumerables imágenes para la historia en sus audiencias, viajes y en acontecimientos especiales durante este tiempo. Destacamos algunos de los momentos más impresionantes:
Nada más ser elegido, la noche del 13 de marzo de 2013, el Papa Francisco salió al balcón de la Plaza de San Pedro y dirigió unas palabras a los miles de fieles allí presentes: fue la primera vez que pidió “Recen por mí”, frase que volvería a repetir en multitud de encuentros.
Francisco siempre ha mostrado su cercanía con los “últimos”: con migrantes, refugiados o presos el Santo Padre ha protagonizado momentos memorables. Uno de ellos, el del 8 de julio de 2013, cuando lanzó al mar una corona de flores para recordar a los inmigrantes muertos en el mar en su visita a la isla de Lampedusa.
Para mostrar su cercanía con las personas privadas de libertad, en su primera Semana Santa, en abril de 2013, Francisco sorprendió en el Jueves Santo con una visita a una cárcel de jóvenes en Roma para el acto del lavatorio de los pies, en lugar de realizarlo en la basílica de San Juan de Letrán, donde era tradición celebrar este oficio de la Semana Santa. En la prisión, lavó los pies a diez chicos y dos chicas, una de ellas musulmana.
Después, en otras Semanas Santas ha repetido este gesto en otras cárceles de Roma. En estos encuentros, incluyó las visitas a un asilo de personas con discapacidad o un centro de acogida de refugiados, la mayoría provenientes de África. También ha visitado cárceles no solo en Roma, sino en sus viajes apostólicos internacionales.
JMJ en Río de Janeiro: “Hagan lío”
En agosto de 2013, quiso que su primer viaje apostólico fuera con los jóvenes: el papa Francisco presidió la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) en Río de Janeiro (Brasil), donde más de tres millones de fieles le aclamaron en las calles y celebraciones. Allí animó a los jóvenes a “hacer lío” y a poner a Dios siempre en el centro de sus vidas.
El 27 de abril de 2014, contando con la presencia del papa emérito Benedicto XVI, el papa Francisco proclamó santos a dos Pontífices: san Juan XXIII y san Juan Pablo II. Otra ceremonia histórica en la plaza de San Pedro.
En septiembre de 2015, el papa Francisco visitó Cuba, EE. UU, y la sede las Naciones Unidas. Con el viaje a Cuba se convirtió en el tercer Papa que viajó hasta la isla, después de San Juan Pablo II y de Benedicto XVI. La celebración de la misa en el santuario de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba, también será muy recordada por su simbolismo, donde expresó en su homilía que la Iglesia quiere “salir de casa para tender puentes, romper muros, sembrar reconciliación”.
Firma de la “Declaración común sobre fraternidad humana”
También en ese año 2015, el 8 de diciembre, destaca la proclamación del Año de la Misericordia, con la apertura de la Puerta Santa en la Catedral de Bangui, en República Centroafricana, siendo la primera vez que un Pontífice inicia un jubileo fuera de Roma.
El 13 de mayo de 2017 el Santo Padre llegó al santuario de Fátima, en Portugal, con motivo de la celebración del centenario de las apariciones de la Virgen María a los pastorcitos Francisco, Jacinta y Lucía. En la enorme explanada del santuario, el Papa declaró santos a Francisco y Jacinta, los pastorcitos testigos de las apariciones.
Así mismo, el Papa Francisco visitó los Emiratos Árabes Unidos en febrero de 2019, mostrando su de nuevo su compromiso por la paz y la fraternidad en el mundo. Durante la visita firmó junto al Gran Imán de Al-Azhar, máxima autoridad religiosa islámica suní, una ‘Declaración común sobre la fraternidad humana’.
Bendición "Urbi et Orbi" con motivo de la pandemia de la Covid- 19
El 27 de marzo de 2020, cuando la pandemia de la Covid 19 arrasaba el mundo y costó la vida a millones de personas, el Papa Francisco, ante una plaza de San Pedro completamente vacía, impartió una bendición Urbi et Orbi' extraordinaria (normalmente se imparte el Domingo de Pascua y el Día de Navidad). Una imagen impactante que quedó grabada en la retina.
En esos momentos de incertidumbre, aquella tarde el Santo Padre afirmó rotundo: "Nadie se salva solo". “La humanidad -añadió- fue sorprendida por una tormenta inesperada y furiosa. Nos dimos cuenta de que estábamos en la misma barca, todos frágiles y desorientados; pero, al mismo tiempo, importantes y necesarios, todos llamados a remar juntos, todos necesitados de confortarnos mutuamente. En esta barca estamos todos".
El Sínodo de la sinodalidad
En octubre de 2022, el Papa Francisco convocó el Sínodo de la sinodalidad. La primera Asamblea tuvo lugar en el Vaticano en octubre de 2023 y la segunda en octubre de 2024. Supuso un cambio en la metodología de acción de la Iglesia. La misión, comunión y participación de todo el Pueblo de Dios: laicos, sacerdotes y consagrados, fueron sus claves para, así, dar testimonio de la alegría del Evangelio. La sinodalidad, “caminar juntos”, ha sido central en su magisterio. La colocación en mesas redondas, por primera vez, para el trabajo de las madres y padres sinodales en el Aula Pablo VI del Vaticano, también fue novedosa.
Francisco: en el funeral y entierro de Benedicto XVI
Además, cabe destacar que el papa Francisco ofició el 5 de enero de 2023 el funeral por Benedicto XVI en la plaza de San Pedro ante unas 50.000 personas. El féretro con los restos mortales del Papa emérito fueron trasladados al atrio de la plaza desde el interior de la Basílica de San Pedro, a hombros de los doce llamados gentilhombres. Otra imagen para la historia: se pudo ver a un Papa en el entierro de otro Papa. En su homilía, Francisco destacó la "sabiduría, delicadeza y entrega" de Benedicto XVI.
Finalmente, el 24 de diciembre de 2024, el papa Francisco abrió la Puerta Santa en la Basílica de San Pedro, marcando el inicio del Jubileo 2025, en el que ahora se encuentra la Iglesia y que finalizará el 6 de enero de 2026. El Papa quiso que este Año Santo fuera una intensa experiencia de gracia y de esperanza para todos. En la bula Spes non confundit (La esperanza no defrauda) de convocación de este Jubileo 2025 expresó su deseo de “Que la luz de la esperanza cristiana pueda llegar a todas las personas, como mensaje del amor de Dios que se dirige a todos. Y que la Iglesia sea testigo fiel de este anuncio en todas partes del mundo".
Viajes apostólicos del papa Francisco
El primer viaje al comienzo de su pontificado fue a la isla siciliana de Lampedusa, el 8 de julio de 2013, un viaje muy deseado por su gran preocupación por los migrantes y, posteriormente, el 4 de octubre de 2013, a Asís, cuna de san Francisco, de quien tomó su nombre cuando fue elegido Papa. Además, como obispo de Roma, continuó realizando visitas pastorales a numerosas diócesis de Italia: Turín, Prato, Pompeya, Nápoles, Caserta, Venecia...
En estos 12 años de Pontificado, Francisco ha realizado 47 viajes fuera de Italia y ha visitado 66 países. Los viajes del Papa por el mundo siempre se han distinguido por su deseo de ir a las periferias "geográficas y existenciales": destinos con minoría católica, zonas muy alejadas o a ciudades de países de la vieja Europa. Por otra parte, también ha viajado para asistir a celebraciones de gran importancia para los jóvenes con las Jornadas Mundiales de la Juventud o para las Familias, además de hacerse presente en actos de gran relevancia para la vida de la Iglesia como sucedió en el viaje a Emiratos Árabes en 2019 o en los Encuentros Mediterráneos, que le llevaron, por ejemplo, a Marsella en 2023.
Su periplo internacional se inició en Brasil: en la Jornada Mundial de la Juventud de Río de Janeiro, del 22 al 29 de julio de 2013. Francisco ha demostrado su preocupación por los más necesitados viajando a 11 países de África, 19 de Asia, 20 de Europa, 12 de América y 4 de Oceanía.
El viaje apostólico internacional más largo del pontificado de Francisco fue, precisamente, a Oceanía, del 2 al 13 de septiembre de 2024, que le llevó a Indonesia, Papúa Nueva Guinea, Timor Oriental y Singapur. Con esta visita completó su recorrido por todos los continentes. Ese mismo mes, volvió a viajar por Europa, en esta ocasión, a Luxemburgo y Bélgica, del 26 al 29 de septiembre. Y el año lo terminó en Córcega (Francia), donde estuvo nueve horas el 15 de diciembre de 2024, de nuevo preocupado por la región mediterránea y los más desfavorecidos. Este sería su último viaje. Con sus visitas, el papa Francisco siempre ha querido llevar un mensaje de esperanza y fraternidad para todos.
Viajes apostólicos internacionales en 2013.-
- Río de Janeiro (Brasil). Jornada Mundial de la Juventud. 22-29 de julio de 2013.
Viajes apostólicos internacionales en 2014.-
- Tierra Santa. 22-24 de mayo de 2014.
- Corea del Sur. 13-18 de agosto de 2014.
- Tirana (Albania). 21 de septiembre de 2014.
- Estrasburgo (Francia). 25 de noviembre de 2014.
- Turquía. 28-30 de noviembre de 2014.
Viajes apostólicos internacionales en 2015.-
- Sri Lanka y Filipinas. 12-19 de enero de 2015
- Bosnia y Herzegovina. 6 de junio de 2015.
- Ecuador, Bolivia y Paraguay. 5-13 de julio de 2015.
- Cuba y Estados Unidos. 19-28 de septiembre de 2015.
- Kenia, Uganda y República Centroafricana. 25-30 de noviembre de 2015.
Viajes apostólicos internacionales en 2016.-
- México. 12-18 de febrero de 2016.
- Lesbos (Grecia). 16 de abril de 2016.
- Armenia. 24-26 de junio de 2016.
- Polonia. Jornada Mundial de la Juventud. Cracovia. 27-31 de julio de 2016.
- Georgia y Azerbaiyán. 30 de septiembre-2 de octubre de 2016.
- Suecia. 31 de octubre-1 de noviembre de 2016.
Viajes apostólicos internacionales en 2017.-
- Egipto. 28-29 de abril de 2017.
- Fátima (Portugal). 12-13 de mayo de 2017.
- Colombia. 6-11 de septiembre de 2017.
- Myanmar y Bangladesh. 26 de noviembre-2 de diciembre de 2017.
Viajes apostólicos internacionales en 2018.-
- Chile y Perú. 15-22 de enero de 2018.
- Ginebra (Suiza). 21 de junio de 2018.
- Dublín (Irlanda). Encuentro Mundial de las Familias. 25-26 de agosto de 2018.
- Estonia, Letonia y Lituania. 22-25 de septiembre de 2018.
Viajes apostólicos internacionales en 2019.-
- Panamá. Jornada Mundial de la Juventud. 23-28 de enero de 2019.
- Emiratos Árabes Unidos. 3-5 de febrero de 2019.
- Marruecos. 30-31 de marzo de 2019.
- Bulgaria y Macedonia del Norte. 5-7 de mayo de 2019.
- Rumanía. 31 de mayo-2 de junio de 2019.
- Mozambique, Madagascar y Mauricio. 4-10 de septiembre de 2019.
- Tailandia y Japón. 19-26 de noviembre de 2019.
En 2020, debido a la epidemia de la Covid-19, no realizó ningún viaje.
Viajes apostólicos internacionales en 2021.-
- Irak. 5-8 de marzo de 2021.
- Hungría y Eslovaquia. 12-15 de septiembre de 2021.Clausura del 52º Congreso Eucarístico Internacional en Budapest.
- Chipre y Grecia. 2-6 de diciembre de 2021.
Viajes apostólicos internacionales en 2022.-
- Malta. 2-3 de abril de 2022.
- Canadá. 24-30 de julio de 2022.
- Kazajistán. 13-15 de septiembre de 2022.
- Bahrein. 3-6 de noviembre de 2022.
Viajes apostólicos internacionales en 2023.-
- República Democrática del Congo y Sudán del Sur. 31 de enero-5 de febrero de 2023.
- Hungría. 28-30 de abril de 2023.
- Portugal. 2-6 de agosto de 2023.
- Mongolia. 31 de agosto-4 de septiembre de 2023.
- Marsella (Francia). 23-24 de septiembre de 2023.
Viajes apostólicos internacionales en 2024.-
- Indonesia, Papúa Nueva Guinea, Timor Oriental y Singapur. 2-13 de septiembre de 2024.
- Luxemburgo y Bélgica. 26-29 de septiembre de 2024.
- Ajaccio (Córcega, Francia). 15 de diciembre de 2024.

Beatificaciones y canonizaciones
Otro de los hitos en el Pontificado del papa Francisco han sido las canonizaciones. El Papa tiene el récord de santos canonizados: 942 en total.
De estos, 815 los canonizó en un solo día y en una sola ceremonia, realizada en la Plaza de San Pedro el 12 de mayo de 2013: los 813 mártires de Otranto (Antonio Primaldo y compañeros) y Laura di Santa Caterina da Siena.
Entre los santos proclamados en su Pontificado destacan: los papas Juan XXIII, Pablo VI y Juan Pablo II, Luis Martin y Maria Azelia Guérin, que son los padres de Santa Teresa de Lisieux, Pedro Fabro, la Madre Teresa de Calcuta, Isabel de la Santísima Trinidad, el niño José Sánchez del Río, el cura Brochero, los niños videntes de Fátima Francisco y Jacinta Marto, el jesuita Óscar Arnolfo Romero, el cardenal John Henry Newman, Carlos de Foucauld o Tito Brandsma.
Francisco beatificó a más de 1400 beatos españoles
Un dato especialmente significativo para la Iglesia española es que las beatificaciones realizadas por Francisco suman más de 1400 beatos, de los cuales 1129 son beatos mártires de la persecución religiosa del siglo XX en España.
Algunos de los santos españoles nombrados por el Papa han sido: P. José de Anchieta, Fray Junípero Serra, María de la Inmaculada Concepción Salvat y Romero, el Obispo Manuel González García, Faustino Míguez, Nazaria Ignacia de Santa Teresa de Jesús.
Documentos: Encíclicas, Exhortaciones y Cartas apostólicas
Desde que asumió el Papado en 2013, Francisco centró su magisterio en responder a los desafíos actuales para la Iglesia y para el mundo. Sus documentos, tanto en forma de encíclicas, exhortaciones y cartas apostólicas, homilías, nos han dejado mensajes para toda la humanidad de fe y esperanza en un mundo cada vez más dividido: la fe como luz del mundo; el anuncio del Evangelio en la sociedad actual; la defensa de la vida humana, la dignidad de las personas y la fraternidad como valores universales; cuestiones sociales; el cuidado de la creación y el amor a Jesús como fundamento de la vida cristiana, son algunos temas relevantes en ellos.
Estos son los principales documentos del magisterio del papa Francisco durante sus once años de Pontificado:
Encíclicas
Cuatro Encíclicas:
Lumen Fidei (29 de junio de 2013)
Sobre "la luz de la fe".
La primera Encíclica de Francisco, Lumen Fidei, que significa "La luz de la fe", fue iniciada por Benedicto XVI antes de su renuncia y completada por Francisco. En ella se unen las reflexiones de ambos Pontífices sobre la importancia de la fe como una luz que orienta la vida. "Es urgente recuperar el carácter luminoso propio de la fe, pues cuando su llama se apaga, todas las otras luces acaban languideciendo. Y es que la característica propia de la luz de la fe es la capacidad de iluminar toda la existencia del hombre", explica el papa Francisco en ella.
Laudato si' (24 de mayo de 2015)
Sobre el cuidado de la Casa común.
Francisco publicó Laudato Si’ , una Encíclica que lleva como subtítulo: «El cuidado de nuestra casa común» y que se desarrolla en torno al concepto de ecología integral, como paradigma capaz de articular las relaciones fundamentales de la persona: con Dios, consigo misma, con los demás seres humanos y con la creación. Aborda cuestiones medioambientales, poniendo siempre a la persona en el centro. La encíclica toma su nombre de la invocación de san Francisco, «Laudato si’, mi Signore» (Alabado seas, mi Señor), como cantaba san Francisco de Asís.
Fratelli tutti (3 de octubre de 2020)
Sobre al fraternidad y la amistad social.
Francisco firmó en Asís su tercera Encíclica, Fratelli tutti (Hermanos todos), sobre la fraternidad y la amistad social. El Santo Padre quiso ofrecer a Dios este nuevo documento sobre la tumba de San Francisco, en quien se inspiró, como ya hizo en su anterior encíclica, Laudato si‘. Solo a través del amor a los demás podemos superar los grandes desafíos de nuestro tiempo. "Los signos de los tiempos muestran claramente que la fraternidad humana y el cuidado de la creación son el único camino hacia el desarrollo integral y la paz como ya indicaron los santos papas Juan XXIII, Pablo VI y Juan Pablo II".
Dilexit nos (24 de octubre de 2024)
Sobre el amor humano y divino del Corazón de Jesucristo.
Su última Encíclica, Dilexit nos, que significa Nos amó, gira en torno a la devoción al Sagrado Corazón de Jesús. Invita a confiar en el amor misericordioso de Jesús y a renovar la devoción al Sagrado Corazón, como fundamento de la vida cristiana. En ella indica que para expresar el amor de Jesucristo suele usarse el símbolo del corazón. "Necesitamos recuperar la importancia del corazón para dar sentido a nuestra vida. El corazón abierto de Cristo nos precede y nos espera sin condiciones", recuerda en ese documento.
Exhortaciones Apostólicas
Siete Exhortaciones:
El papa Francisco ha escrito siete Exhortaciones Apostólicas, en las que se dirige a todos los fieles con temas como la santidad, el anuncio del evangelio, la importancia de la fe, la alegría o la familia.
En su primera Exhortación Apostólica Evangelii gaudium, en noviembre de 2013, el Papa Francisco habla sobre el anuncio del Evangelio en el mundo actual. De este modo, trata temas como la alegría del Evangelio, el bien común y la paz mundial, el diálogo entre diferentes religiones o la misión de cada persona. En el 2016, publicó Amoris laetitia, en la que recuerda la importancia del amor en la familia y la necesidad de evangelizar desde ella. Otra de ellas, la Exhortación Apostólica Gaudete et exsultate fue firmada por el Santo Padre 19 de marzo, solemnidad de San José, en el año 2018, sobre la llamada a la santidad en el mundo actual.
Finalmente, destacamos también la última “C’est la confiance”, dedicada a la confianza en el amor misericordioso de Dios, con motivo del 150 aniversario del nacimiento de Santa Teresita del NIño Jesús y de la Santa Faz-del Carmelo de Lisieux- reconociendo el tesoro espiritual de su “caminito espiritual”: «Es la confianza la que nos permite poner en las manos de Dios lo que sólo Él puede hacer»
Cartas apostólicas:
El papa Francisco ha publicado 12 Cartas Apostólicas y 57 en forma de "Motu proprio". Destacamos:
- Carta apostólica en forma de Motu proprio «Vos estis lux mundi» ("Vosotros sois la luz del mundo") (Texto actualizado) (25 de marzo de 2023)
- Carta apostólica Desiderio desideravi sobre la formación litúrgica del pueblo de Dios (29 de junio de 2022)
- Praedicate Evangelium sobre la Curia romana y su servicio a la Iglesia en el mundo (19 de marzo de 2022)
- Carta Apostólica en forma de «Motu Proprio» Antiquum ministerium con la que se instituye el Ministerio de Catequista (10 de mayo 2021)
- Carta apostólica Patris corde con motivo del 150 aniversario de la declaración de San José como Patrono de la Iglesia universal (8 de diciembre de 2020)


