Sagrada Biblia
Miqueas

Miqueas

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11Palabra que dirigió el Señor a Miqueas de Moréset en tiempos de Jotán, Ajaz y Ezequías, reyes de Judá. Visión sobre Samaría y Jerusalén.
2Escuchad, pueblos todos; | atended, tierra y cuanto la llena: | el Señor Dios atestigua contra vosotros, | el Señor desde su santo templo.
3El Señor sale de su lugar, | baja caminando por las alturas de la tierra;
4a su paso se derriten las montañas, | se resquebrajan los valles | como cera ante el fuego, | como aguas cuesta abajo.
5Todo ello por culpa de Jacob, | por los delitos de la casa de Israel: | ¿cuál es la culpa de Jacob?, | ¿no es Samaría?; | ¿cuáles son los altozanos de Judá?, | ¿no es Jerusalén?
6Convertiré a Samaría en ruinas de campo, | en terreno para plantar viñas; | haré que sus piedras rueden hasta el valle, | dejaré al descubierto sus cimientos.
7Todos sus ídolos serán destrozados, | todas sus ganancias irán al fuego, | aniquilaré todas sus imágenes; | pues las ha reunido con ganancias de prostitución, | se convertirán en ganancias de prostitución.
8Por eso, me lamentaré y gemiré, | andaré descalzo y desnudo, | aullaré como los chacales, | me pondré triste como los avestruces;
9pues su herida es incurable, | llega hasta Judá, | alcanza hasta la puerta de mi pueblo, | llega a Jerusalén.
10No lo anunciéis en Gat, no lloréis; | en Bet Leofrá revuélcate en el polvo.
11Id pasando, habitantes de Safir, | desnudos y avergonzados; | no podrán salir los habitantes de Saanán; | duelo en Bet Aezel, se te retira tu apoyo
12Los de Marot aguantan, | pues el Señor envía el mal | hasta las puertas de Jerusalén.
13Engancha el carro a los caballos, | habitante de Laquis, | allí empezó el pecado de Sión, | en ella se encontraron las mismas culpas de Israel.
14Por ello, repudiarás a Moréset Gat, | a las casas de Aczib, | desencanto para los reyes de Israel.
15De nuevo traeré contra vosotros | al conquistador, habitantes de Maresa: | llega hasta Adulán, notables de Israel.
16Aféitate y córtate el pelo | por tus hijos adorados; | ensancha la calva como el buitre, | pues te los han quitado para el destierro.
21¡Ay de los que traman el crimen | y planean pérfidas acciones en sus camas! | En cuanto apunta el día las ejecutan, | porque tienen poder.
2Desean campos y los roban, | casas, y se apoderan de ellas; | oprimen al cabeza de familia | y a los suyos, | explotan al ciudadano y sus bienes.
3Por tanto, esto dice el Señor: | Yo también tramo | contra estas gentes un mal | del que no podréis apartar el cuello | y no andaréis con la cabeza alta, | pues serán malos tiempos aquellos.
4Aquel día os dedicarán una sátira, | se cantará una elegía que diga: | «Estamos totalmente perdidos, | pues se reparte el lote de mi pueblo; | ¿cómo se volverá hacia mí | para restituir nuestros campos | que ahora está repartiendo?».
5Por ello, no tendrás quien te eche a suertes | un lote en la asamblea del Señor.
6No adivinéis, dicen los adivinos, | así no hay que adivinar. | ¡No caerá esa vergüenza!
7¿Es posible decir eso, casa de Jacob? | ¿Ha perdido el Señor la paciencia? | ¿Es esa su forma de actuar? | ¿No son de bien sus palabras | para quien actúa rectamente?
8Aún ayer mi pueblo | se alzaba como enemigo; | al que pasa confiado, | volviendo de la guerra, | lo despojáis de su honra, | de su capa y de su abrigo.
9Expulsáis a las mujeres de mi pueblo | de sus casas queridas, | y arrancáis de sus hijos | mi honor para siempre.
10¡En pie, en marcha, | que este no es momento de reposar! | La impureza provoca la destrucción, | una horrible destrucción.
11Si hay alguien que corre tras el viento | inventando mentiras, diciendo: | «Voy a pronosticar para ti | a cambio de vino y licores», | ese sería un adivino | digno de este pueblo.
12Voy a congregar a todo Jacob, | a reunir al resto de Israel. | Los juntaré como ovejas en el aprisco, | como rebaño en medio del prado | se agitan por causa de los hombres.
13Marcha delante de ellos | el que abre camino; | también ellos abren camino, | atraviesan la puerta, | salen por ella. | Ha pasado su rey ante ellos: | ¡el Señor a su cabeza!
31Y yo digo: | ¡Escuchad, líderes de Jacob, | jefes de la casa de Israel! | ¿No es cosa vuestra conocer el derecho?
2Pero odiáis el bien y os gusta el mal. | Les arrancáis la piel | y hasta raéis los huesos;
3os coméis al resto de mi pueblo, | lo despojáis de su piel, | le machacáis los huesos, | lo ponéis en trozos en la olla, | como carne en caldereta.
4Cuando llamen y griten, | no les escuchará el Señor; | entonces se esconderá de ellos, | a causa de sus crímenes.
5Esto dice el Señor | contra los profetas que extravían a mi pueblo: | «¿Tienen algo entre los dientes?, | gritan paz; | a quien no les pone algo en la boca, | les declaran la guerra».
6Por eso, | en vez de visión tendrán noche, | en vez de presagio, oscuridad; | se pondrá el sol para los profetas, | se les oscurecerá el día.
7Se avergonzarán los videntes, | los adivinos quedarán en ridículo, | se taparán la cara todos ellos, | pues Dios no les responde.
8Pero yo estoy lleno de fuerza | —por el espíritu de Dios—, | de derecho y coraje, | para anunciar a Jacob su culpa, | a Israel su pecado.
9Escuchad esto, | líderes de la casa de Jacob, | jefes de la casa de Israel, | que aborrecéis el derecho, | y pervertís lo justo.
10Construís Sión con sangre, | Jerusalén a base de crímenes.
11Sus jefes se dejan sobornar, | sus sacerdotes enseñan a sueldo, | sus profetas adivinan por dinero, | se apoyan en el Señor y dicen: | «¿No está el Señor con nosotros? | ¡No puede caernos encima la desgracia!».
12Por eso, por vuestra culpa, | Sión será un campo labrado, | Jerusalén, un montón de ruinas, | y la colina donde se alza el templo, | un cerro cubierto de maleza.
41En los días futuros estará firme | el monte de la casa del Señor; | en la cumbre de las montañas, | más elevado que las colinas. | Hacia él confluirán todas las naciones,
2caminarán pueblos numerosos y dirán: | «Venid, subamos al monte del Señor, | a la casa del Dios de Jacob. | Él nos instruirá en sus caminos | y marcharemos por sus sendas; | pues de Sión saldrá la ley, | la palabra del Señor, de Jerusalén».
3Juzgará entre muchas naciones, | será árbitro de pueblos poderosos y lejanos. | De las espadas forjarán arados, | de las lanzas, podaderas. | No alzará la espada pueblo contra pueblo, | no se adiestrarán para la guerra.
4Cada cual habitará bajo su parra y su higuera, | sin sentirse molestado por nadie. | ¡Lo ha dicho el Señor del universo!
5Si todas las naciones van tras sus dioses, | nosotros caminamos en el nombre del Señor, | nuestro Dios, por siempre jamás.
6Aquel día —oráculo del Señor— | juntaré a las ovejas cojas, | reuniré a las dispersas | y a las que había afligido.
7Haré de las cojas un resto, | de las cansadas, un pueblo numeroso. | El Señor reinará sobre ellos | en el monte Sión, | desde ahora y para siempre.
8Y tú, torre del rebaño, | Ófel de Sión, | recuperarás el poder de antaño, | la realeza de Jerusalén.
9Y tú, ¿por qué gritas? | ¿Acaso no tienes rey? | ¿Ha desaparecido tu consejero, | pues te oprimen espasmos de parturienta?
10Retuércete, Sión, | grita como parturienta; | vas a salir de la ciudad, | vas a vivir en el campo. | Irás hasta Babilonia | y allí serás liberada; | allí te rescatará el Señor | de las manos de tus enemigos.
11Y ahora se juntan contra ti | pueblos numerosos, que dicen: | «¡Que sea profanada, | que nosotros lo veamos!».
12Pero estos no entienden | los planes del Señor, | no disciernen sus proyectos: | que los ha reunido como gavillas en la era.
13Levántate y trilla, Sión; | te daré cuernos de hierro, | te dotaré de pezuñas de bronce | y machacarás numerosas naciones. | Dedicarás al Señor su botín, | sus riquezas al Señor de toda la tierra.
14Y ahora acude en tropel, | en cuadrilla, nos asedian; | golpearán con palos | la mejilla del juez de Israel.
51Y tú, Belén Efratá, | pequeña entre los clanes de Judá, | de ti voy a sacar | al que ha de gobernar Israel; | sus orígenes son de antaño, | de tiempos inmemoriales.
2Por eso, los entregará | hasta que dé a luz la que debe dar a luz, | el resto de sus hermanos volverá | junto con los hijos de Israel.
3Se mantendrá firme, pastoreará | con la fuerza del Señor, | con el dominio del nombre del Señor, su Dios; | se instalarán, ya que el Señor | se hará grande hasta el confín de la tierra.
4Él mismo será la paz, | y cuando Asiria invada nuestro país, | cuando ande por nuestros palacios, | alzaremos contra él siete pastores, | alzaremos ocho guerreros.
5Pastorearán Asiria con la espada, | la tierra de Nimrod con el puñal; | nos salvará de Asiria, que invadió nuestro país, | que atravesó nuestras fronteras.
6El resto de Jacob estará | en medio de naciones numerosas, | como rocío que viene del Señor, | como chubasco sobre el césped, | que nada espera de los hombres, | ni cuenta con ellos para nada.
7El resto de Jacob estará | en medio de naciones numerosas, | como león entre fieras salvajes, | como cachorro de león entre ovejas, | que pasa, pisa y desgarra | sin que puedan quitarle la presa.
8Levanta tu mano contra tus adversarios | y todos tus enemigos serán destrozados.
9Aquel día —oráculo del Señor— | arrancaré tus caballos, | echaré a perder tus carros;
10arrancaré las ciudades de tu país, | suprimiré todas tus plazas fuertes;
11arrancaré tus hechicerías, | ya no te quedarán brujos;
12arrancaré tus ídolos y estelas, | ya no adorarás la obra de tus manos;
13destruiré tus postes sagrados, | arrasaré tus ciudades.
14Lo haré con cólera, | me vengaré con furor | de las naciones que no han hecho caso.
61Escuchad lo que dice el Señor, | el pleito del Señor con su pueblo. | En pie, pleitea con las montañas, | que escuchen tu voz las colinas.
2Escuchad, montañas, el pleito del Señor, | vosotros, inalterables cimientos de la tierra: | el Señor pleitea con su pueblo, | con Israel se querella.
3Pueblo mío, ¿qué te he hecho?, | ¿en qué te he molestado? | ¡Respóndeme!
4Yo te saqué de Egipto | y te libré de la servidumbre. | Yo te envié a Moisés, | Aarón y María.
5Pueblo mío, recuerda lo que planeaba | Balac, rey de Moab, | y lo que le respondió Balaán, | hijo de Beor, | desde Sitín hasta Guilgal, | para que reconozcas las hazañas del Señor.
6«¿Con qué me presentaré al Señor | y me inclinaré ante el Dios excelso? | ¿Me presentaré con holocaustos, | con terneros de un año?
7¿Le agradarán al Señor mil bueyes, | miríadas de ríos de aceite? | ¿Le ofreceré mi primogénito por mi falta, | el fruto de mis entrañas por mi pecado?».
8Hombre, se te ha hecho saber lo que es bueno, | lo que el Señor quiere de ti: | tan solo practicar el derecho, | amar la bondad, | y caminar humildemente con tu Dios.
9La voz del Señor llama a la ciudad | —¡Es un acierto temer tu nombre!—. | Escuchad, tribu y asamblea de la ciudad:
10¿Tendré que soportar crímenes, | riquezas fraudulentas, | medidas menguadas y vergonzosas?
11¿Sería yo justo aceptando | balanzas fraudulentas, | bolsas de pesas falsificadas?
12Sus ricos rezuman violencia, | mentiras sus habitantes: | lo que dicen, puro engaño.
13Pues yo también he empezado a golpear, | a destrozar, a causa de tu pecado:
14comerás y no te saciarás, | tu basura estará en medio de ti; | lo que guardes se perderá, | entregaré a la espada lo que se pierda.
15Sembrarás y no cosecharás; | prensarás la aceituna, | pero no te ungirás con aceite; | pisarás la uva, | pero no beberás vino,
16porque gozas | practicando los mandatos de Omrí, | las andanzas de la casa de Ajab, | y sigues sus consejos. | Por eso, te entregaré al desastre, | someteré a sus habitantes a la burla, | y soportarán la afrenta de mi pueblo.
71¡Ay de mí! | Soy como los que espigan en verano, | como los que rebuscan en la vendimia; | no hay ni un racimo que comer, | ni una breva de esas que me gustan.
2La gente fiel ha desaparecido del país, | los justos, de entre los hombres; | todos acechan para matar, | unos y otros andan a la caza.
3Son hábiles para hacer el mal: | el jefe y el juez piden regalos, | el poderoso se agita y suda de ambición.
4El mejor es como zarza, | el más honrado, como espino. | El día anunciado por tus vigilantes, | el día de la cuenta, ha llegado; | ahí tenéis vuestra humillación.
5No creáis en el compañero, | no confiéis en el amigo; | ojo con lo que dices | a tu compañera en la cama.
6Pues el hijo desprecia al padre, | la hija se rebela contra la madre, | la nuera contra la suegra. | Los enemigos del hombre | son los de su propia casa.
7Yo, en cambio, aguardaré al Señor, | esperaré en el Dios que me salva. | Mi Dios me escuchará.
8No te alegres por mi causa, enemiga mía, | pues si caí me levantaré; | si vivo en tinieblas, | el Señor es mi luz.
9Cargaré con la cólera del Señor, | pues pequé contra él, | hasta que se vea mi causa | y se proclame mi sentencia; | me hará salir a la luz | y veré su justicia.
10Cuando lo vea mi enemiga | se cubrirá de vergüenza, | esa que me decía: | «¿Dónde está el Señor, tu Dios?». | Mis ojos llegarán a verla | convertida en lugar pisoteado, | como barro de la calle.
11Llega el día de reconstruir tus muros, | el día de ensanchar las fronteras;
12día en que lleguen a ti | desde Asiria hasta Egipto, | desde Egipto hasta el Éufrates, | de mar a mar, de montaña a montaña.
13Todo el país y sus habitantes | se convertirán en una desolación, | por el fruto de sus acciones.
14Pastorea a tu pueblo con tu cayado, | al rebaño de tu heredad, | que anda solo en la espesura, | en medio del bosque; | que se apaciente como antes | en Basán y Galaad.
15Como cuando saliste de Egipto, | les haré ver prodigios.
16Los pueblos lo verán y se avergonzarán, | a pesar de todo su poder; | se quedarán mudos y sordos;
17morderán el polvo como la serpiente | que se arrastra por la tierra; | saldrán temblando de sus fortalezas | hacia el Señor, nuestro Dios; | se asustarán y te temerán.
18¿Qué Dios hay como tú, | capaz de perdonar el pecado, | de pasar por alto la falta | del resto de tu heredad? | No conserva para siempre su cólera, | pues le gusta la misericordia.
19Volverá a compadecerse de nosotros, | destrozará nuestras culpas, | arrojará nuestros pecados | a lo hondo del mar.
20Concederás a Jacob tu fidelidad | y a Abrahán tu bondad, | como antaño prometiste a nuestros padres.