Sagrada Biblia
Nahún

Nahún

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11Poema sobre Nínive. Libro de la visión de Nahún de Elcós.
2 (Álef) Dios celoso y vengador, el Señor; | el Señor es vengador y experto en furor; | el Señor es vengador de sus enemigos, | duro con sus adversarios.
3El Señor es paciente y fuerte, | nada deja sin castigo el Señor. (Bet) Camina sobre la tormenta y la tempestad, | la nube es el polvo de sus pies.
4(Guímel) Increpa al mar y lo seca, | agosta todos los ríos; (Dálet) se marchitan el Basán y el Carmelo, | la flora del Líbano se marchita.
5(He) Las montañas tiemblan ante él, | las colinas se disuelven; (Vau) se alza la tierra ante él, | la tierra firme y todos sus habitantes.
6(Zain) ¿Quién resistirá a su ira? | ¿Quién aguantará el ardor de su cólera? (Jet) Su furor se derrama como fuego, | las rocas se rompen ante él.
7(Tet) El Señor es buen refugio | el día de la desgracia; (Yod) reconoce a los que se cobijan en él. |
8Con la inundación que pasa (Kaf) arruina el territorio enemigo | y las tinieblas los persiguen.
9¿Qué tramáis contra el Señor? | Él provoca la destrucción, | la desgracia no se repetirá.
10Pues aunque son resistentes | como zarzal enmarañado, | en su ebria borrachera | son consumidos como esparto reseco.
11De ti sale el que planea | el mal contra el Señor, | el consejero perverso.
12Esto dice el Señor: | «Incluso sanos y numerosos serán rapados, | y será cosa pasada. | Si te humillé, no te humillaré más.
13Voy a romper el yugo | que pesa sobre ti, | arrancaré tus cadenas».
14Esta es la orden del Señor para ti: | «No se perpetuará tu linaje; | del templo de tu dios | arrancaré ídolos e imágenes. | ¡Preparo tu tumba, miserable!».
21He aquí sobre los montes | los pies del mensajero | que proclama la paz. | Celebra tus fiestas, Judá, | cumple tus votos, | que no pasará más por ti el perverso; | se acabó la destrucción.
2Ha subido contra ti el que dispersa: | vigila el fortín, otea el camino | templa tu cuerpo, ármate de brío.
3Pues restaura el Señor | la dignidad de Jacob y de Israel: | los desoladores los habían asolado | habían destrozado sus sarmientos.
4Sus guerreros con escudos escarlata; | sus soldados, carmesí. | Los carros, a punto, flamean, | se agitan las lanzas.
5Enloquecen, se lanzan los carros | por calles y callejas. | Parecen rayos, | relámpagos de un lado para otro.
6Apela a sus valientes, | tropiezan en su marcha, | corren a las murallas, | presto está el escudo.
7Se abren las puertas de los ríos, | el palacio es un caos.
8Él de pie, y a ella, a descubierto, | se la llevan con sus siervas, | gimiendo como palomas, | golpeándose el pecho.
9Nínive, alberca de aguas que se escapan: | ¡Deteneos, deteneos! | Pero no hay quien se vuelva.
10Saquead plata, saquead oro, | el depósito no tiene fin, | montones de objetos preciosos.
11Vacío, desolación, destrucción; | el corazón desfallece, | las rodillas flaquean, | deslomados, palidecen.
12¿Dónde está la guarida de leones, | comedero de los cachorros? | Cuando el león se iba por comida, | allá quedaba su pequeño | sin que nadie lo molestase.
13El león que despedazaba para sus cachorros | y estrangulaba para sus leonas, | que llenaba de trozos su cubil, | su escondrijo de despojos.
14Aquí me tienes, voy a por ti | —oráculo del Señor del universo—. | Convertiré en humo tus hordas, | la espada devorará tus cachorros; | arrancaré de la tierra tu presa, | ya no se oirá la voz de tus pregoneros.
31¡Ay de la ciudad sanguinaria, | toda ella mentira, | llena de rapiña, | insaciable de botín!
2Ruido de látigo, | estrépito de ruedas, | galope de caballos, | brincos de carros,
3asalto de caballería, | brillo de espadas, | fulgor de lanzas, | heridos sin cuento, | montones de muertos, | cadáveres sin fin, | tropiezan en cadáveres.
4Todo ello a causa de las muchas prostituciones | de la prostituta bella y graciosa, | experta en sortilegios, | que arrastró a los pueblos en sus prostituciones, | y a las gentes en sus brujerías.
5Aquí estoy contra ti | —oráculo del Señor del universo—. | Levantaré tus faldas hasta la cara, | exhibiré a los pueblos tu desnudez | y a los reinos tu vergüenza.
6Echaré sobre ti inmundicias, | te deshonraré públicamente.
7Todo el que te vea | huirá de ti diciendo: | ¡Nínive está devastada! | ¿Quién se compadecerá? | ¿Dónde encontraré quien te consuele?
8¿Eres mejor que Tebas, | asentada sobre ríos, | rodeada de agua por doquier, | con un mar por defensa | y más que un mar por muralla?
9Su fuerza eran los etíopes, | innumerables egipcios; | libios y más libios la defendían.
10También ella, destinada al exilio, | ha tenido que ir al destierro; | también sus hijos | fueron destrozados en los cruces; | a sus notables echaron a suertes, | a todos sus nobles encadenaron.
11También tú te emborracharás y te esconderás; | también tú intentarás salvarte del enemigo.
12Tus plazas fuertes son higueras con brevas, | si se las sacude caen y se comen.
13Las gentes que habitan en tu interior | actúan como mujeres ante el enemigo: | de par en par han sido abiertas | las puertas de tu país, | el fuego ha consumido tus cerrojos.
14Sácate agua para el asedio, | refuerza tus defensas, | pisa lodo, aprieta arcilla, | sujeta el molde.
15Allí te quemará el fuego, | te destrozará la espada, | te devorará como a la langosta; | multiplícate como la langosta, | multiplícate como el saltamontes.
16Aunque aumentes tus comerciantes | como las estrellas del cielo, | la langosta cambia de piel y vuela.
17Tus jefes son una plaga, | una peste tus generales; | se posan en los muros | el día de la helada; | el sol brilla y desaparecen; | no hay quien encuentre su lugar. | ¿Dónde están?
18Tus pastores, rey de Asur, | se han dormido; tus jefes reposan. | Tus gentes andan dispersas | por los montes, sin nadie que los reúna.
19No hay remedio para tu herida, | tu lesión es incurable; | todo el que oye tu grito | aplaude por tu causa, | pues ¿quién no fue víctima, | una y otra vez de tu maldad?