Sagrada Biblia
Proverbios

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11Proverbios de Salomón, hijo de David, rey de Israel:
2Para aprender sabiduría y doctrina, | para entender sentencias inteligentes,
3para adquirir disciplina y sensatez, | derecho, justicia y rectitud;
4para enseñar sagacidad al inexperto, | saber y reflexión al muchacho
5(lo escucha el sensato y aumenta su saber, | el prudente adquiere habilidad);
6para entender proverbios y dichos, | sentencias de sabios y enigmas.
7El comienzo de la sabiduría es el temor del Señor, | los necios desprecian la sabiduría y la disciplina.
8Escucha, hijo mío, los consejos de tu padre, | no rechaces la instrucción de tu madre:
9pues serán diadema en tu cabeza, | como una gargantilla en tu cuello.
10Hijo mío, no te dejes seducir, | no accedas a gente sin escrúpulos.
11Si te dicen: «Ven con nosotros, | preparemos emboscadas mortales, | acechemos sin motivo al honrado;
12lo tragaremos vivo, como el Abismo, | entero, como quien baja a la tumba;
13nos haremos con grandes riquezas, | llenaremos de botín nuestra casa;
14comparte tu suerte con nosotros, | haremos bolsa común».
15Tú, hijo mío, no sigas su camino, | aparta tus pies de su senda,
16pues sus pies corren tras el mal, | se apresuran a derramar sangre.
17Mas en vano se ponen redes | cuando son vistas por las aves.
18Sus emboscadas les resultarán mortales, | atentarán contra su propia vida.
19Este es el fin de los codiciosos: | los mata su propia codicia.
20La sabiduría pregona por las calles, | en las plazas levanta la voz;
21grita en lugares concurridos, | en la plaza pública proclama:
22 «¿Hasta cuándo, ignorantes, amaréis la ignorancia, | y vosotros, insolentes, recaeréis en la insolencia, | y vosotros, necios, rechazaréis el saber?
23Prestad atención a mis razones, | derramaré mi espíritu sobre vosotros, | quiero comunicaros mis palabras.
24Os llamé, y vosotros rehusasteis; | extendí mi mano y la rechazasteis;
25despreciasteis mis consejos, | no aceptasteis mis advertencias.
26Pues bien, yo me reiré de vuestra desgracia, | me burlaré cuando os alcance el terror.
27Cuando os alcance como tormenta el terror, | cuando os llegue como huracán la desgracia, | cuando os alcancen la angustia y la aflicción,
28me llamaréis, pero no os escucharé; | me buscaréis, pero no me encontraréis.
29Por haber menospreciado el saber | y no querer temer al Señor,
30por no aceptar mis consejos | y despreciar mis reprensiones,
31comerán el fruto de su conducta, | se hartarán de los planes que hicieron.
32La indisciplina matará a los irreflexivos, | la indolencia acabará con los necios;
33mas quien me escucha vivirá tranquilo, | seguro y sin temor a la desgracia».
21Hijo mío, si aceptas mis palabras, | si quieres conservar mis consejos,
2si prestas oído a la sabiduría | y abres tu mente a la prudencia;
3si haces venir a la inteligencia | y llamas junto a ti a la prudencia;
4si la procuras igual que el dinero | y la buscas lo mismo que un tesoro,
5comprenderás lo que es temer al Señor | y alcanzarás el conocimiento de Dios.
6Porque el Señor concede sabiduría, | de su boca brotan saber e inteligencia;
7atesora acierto para el hombre recto, | es escudo para el de conducta intachable;
8custodia la senda del honrado, | guarda el camino de sus fieles.
9Entonces podrás comprender | justicia, derecho y rectitud, | el camino que lleva a la felicidad:
10la sabiduría penetrará en tu mente | y te agradará el saber.
11La perspicacia cuidará de ti, | la prudencia te protegerá;
12te librará del mal camino, | del hombre perverso,
13que abandona la senda recta | para ir por caminos tenebrosos;
14que goza haciendo el mal, | complacido en sus perversas ideas;
15que va por rumbos tortuosos | y sigue caminos extraviados.
16Te librará de la mujer extraña, | de la desconocida seductora,
17que abandonó al amigo de su juventud | y olvidó la alianza de su Dios.
18Su casa se ladea hacia la muerte, | sus sendas hacia la tierra de las sombras.
19Los que entran allí no vuelven, | no dan con la senda de la vida.
20Sigue, pues, el buen camino, | imita la conducta del honrado,
21pues los rectos habitarán la tierra | y los íntegros permanecerán en ella;
22pero los malvados serán arrancados, | los canallas, extirpados de ella.
31Hijo mío, no olvides mi enseñanza, | guarda en el corazón mis preceptos,
2pues te traerán largos días, | años de vida y prosperidad.
3Que no te dejen la bondad y la lealtad, | llévalas colgadas al cuello, | grábalas bien en el corazón:
4alcanzarás favor y aceptación | lo mismo ante Dios que ante los hombres.
5Confía en el Señor con toda el alma, | no te fíes de tu propia inteligencia;
6cuenta con él cuando actúes, | y él te facilitará las cosas;
7no te las des de sabio, | teme al Señor y evita el mal:
8será salud para tu cuerpo, | medicina para tus huesos.
9Honra a Dios con tus riquezas, | con la primicia de todas tus cosechas:
10tus graneros se colmarán de grano, | rebosarán mosto tus lagares.
11Hijo mío, no rechaces la reprensión del Señor, | no te enfades cuando él te corrija,
12porque el Señor corrige a los que ama, | como un padre al hijo preferido.
13Dichoso el que encuentra sabiduría, | el hombre que logra inteligencia:
14adquirirla vale más que la plata, | es más provechosa que el oro
15y más valiosa que las perlas; | no se le comparan las joyas.
16En la diestra trae largos años, | honor y riquezas en la izquierda;
17sus caminos son deleitosos, | todas sus sendas prosperan;
18es árbol de vida para quienes la acogen, | son dichosos los que se aferran a ella.
19El Señor cimentó la tierra con sabiduría | y afirmó el cielo con inteligencia;
20con su saber se abren los veneros | y las nubes destilan rocío.
21Hijo mío, no las pierdas de vista, | conserva la prudencia y la reflexión:
22serán ellas tu aliento vital, | serán el adorno de tu cuerpo.
23Así caminarás confiado | y no tropezará tu pie.
24Podrás descansar sin temor, | dormir con un sueño relajado.
25No temerás el terror repentino | ni el ataque de los malvados cuando llegue,
26pues el Señor estará a tu lado | y librará tu pie de la trampa.
27No niegues un favor a quien lo necesita, | si está en tu mano concedérselo.
28Si tienes, no digas al prójimo: | «Anda, vete; mañana te lo daré».
29No trames daños contra tu prójimo, | mientras vive confiado a tu lado;
30no pleitees con nadie sin motivo, | si no te ha hecho daño alguno;
31no envidies al hombre violento, | ni trates de imitar su conducta,
32porque el Señor detesta al perverso | y pone su confianza en los honrados;
33el Señor maldice la casa del malvado | y bendice la morada del justo;
34el Señor se burla de los burlones | y concede su gracia a los humildes.
35Los sabios heredan honores, | los necios acumulan deshonra.
41Escuchad, hijos, la instrucción paterna; | prestad atención y adquirid inteligencia.
2Os transmito un saber excelente, | no abandonéis mi enseñanza.
3También yo fui un hijo para mi padre, | querido cual unigénito para mi madre;
4mi padre me instruía diciéndome: | «Guarda mis palabras en tu corazón, | observa mis mandatos y vivirás».
5Adquiere sabiduría, adquiere inteligencia; | no la olvides, ni dejes mis consejos;
6no la abandones y ella te cuidará, | ámala y te protegerá.
7El comienzo de la sabiduría es adquirirla, | con todos tus haberes compra prudencia;
8conquístala, y te hará noble; | abrázala, y te colmará de honores;
9te tocará con hermosa diadema, | te ceñirá una espléndida corona.
10Escucha, hijo mío, recibe mis palabras, | y aumentarán los años de tu vida.
11Te instruiré en el camino de la sabiduría, | te guiaré por la senda recta;
12al caminar, serán ágiles tus pasos; | cuando corras, no tropezarás;
13agárrate a la instrucción, no la sueltes; | consérvala, que en ello te va la vida.
14No transites por rutas de malvados, | no pises el camino de los perversos;
15déjalo a un lado, no cruces por él; | apártate de él, pasa de largo.
16Los malvados no duermen si no hacen el mal, | pierden el sueño si no acaban con alguien;
17se hartan de crímenes como de pan, | se embriagan de violencia como de vino.
18La senda del justo es aurora luminosa, | crece su luz hasta hacerse mediodía;
19mas los malvados caminan en tinieblas, | y no saben dónde tropiezan.
20Hijo mío, atiende a mis palabras, | presta atención a mis razones;
21nunca las pierdas de vista, | guárdalas en tu corazón,
22pues dan vida a quien las encuentra, | proporcionan salud a su cuerpo.
23Sobre todo, vigila tus intenciones, | pues de ellas brota la vida.
24Aparta de tu boca la maledicencia, | aleja la mentira de tus labios;
25mira siempre de frente, | que no se desvíe tu mirada.
26Mira dónde pones los pies | y será seguro tu camino;
27No te desvíes a derecha ni a izquierda, | aparta tus pasos de la maldad.
51Hijo mío, atiende a mi sabiduría, | presta atención a mi experiencia,
2de ese modo serás reflexivo | y tus labios sabrán lo que dicen.
3La seductora tiene miel en los labios, | sus palabras son más suaves que el aceite,
4pero al final son amargas como ajenjo, | letales como espada de dos filos.
5Corren sus pies hacia la muerte, | sus pasos se encaminan al Abismo;
6le da igual el camino de la vida, | no le importa que su senda se extravíe.
7Así pues, hijo mío, escúchame, | no rechaces los consejos que te doy:
8aleja de ella tu camino, | no te acerques a la puerta de su casa,
9pues cederías a otros tu honor, | tu dignidad a gente implacable.
10Así no gozarán extraños de tus bienes, | ni tu renta acabará yendo a casa ajena.
11Al final acabarías lamentándolo, | con tu cuerpo y tu carne agotados.
12Pensarás: «¿Por qué rechacé la disciplina, | por qué mi corazón despreció la corrección?
13¿Por qué no escuché a mis maestros | y no hice caso a mis preceptores?
14Me he encontrado al borde de la ruina | en medio de la asamblea convocada».
15Bebe agua de tu propia cisterna, | la que mana dentro de tu pozo.
16¿Se derramarán tus fuentes por la calle, | se perderán tus arroyos por las plazas?
17Guárdalos solo para ti, | no los compartas con extraños.
18Sea bendita tu fuente, | goza de la esposa de tu juventud:
19cierva encantadora, graciosa gacela, | que siempre te embriaguen sus caricias, | que de continuo te deleite su amor.
20No busques, hijo, deleite en la seductora, | no cedas al abrazo de una desconocida;
21que el Señor vigila la conducta del hombre, | observa atento todos sus pasos.
22Su propia maldad atrapa al malvado, | queda preso en los lazos de su pecado;
23morirá por no dejarse corregir, | tanta insensatez lo perderá.
61Hijo mío, si sales fiador de tu vecino, | si das la mano en favor de un extraño;
2si te has enredado con tus palabras, | dejándote atrapar por ellas,
3haz esto, hijo mío, para librarte | (pues caíste en manos de tu vecino): | ve, insiste, importúnalo,
4no concedas sueño a tus ojos | ni des reposo a tus párpados:
5escapa como gacela de la trampa, | como pájaro de la red del cazador.
6Ve a observar a la hormiga, perezoso, | fíjate en sus costumbres y aprende.
7No tiene capataz, | ni jefe ni inspector;
8pero reúne su alimento en verano, | recopila su comida en la cosecha.
9¿Hasta cuándo dormirás, perezoso?, | ¿cuándo te sacudirás la modorra?
10Un rato duermes, otro dormitas, | cruzas los brazos y a descansar.
11¡Y te llega la miseria del vagabundo, | te sobreviene la pobreza del mendigo!
12El hombre malvado y perverso | anda con el engaño en la boca;
13guiña los ojos, menea los pies, | va haciendo gestos con los dedos;
14maquina desatinos, planea maldades, | provoca continuas peleas.
15Por eso, de pronto, llega su ruina, | su caída, de repente y sin remedio.
16Seis cosas detesta el Señor, | y una séptima aborrece del todo:
17ojos altaneros, lengua mentirosa, | manos que derraman sangre inocente,
18corazón que maquina planes perversos, | pies que se apresuran tras la maldad,
19testigo falso que proclama mentiras | y hombre que siembra discordias entre hermanos.
20Atiende, hijo, la instrucción de tu padre, | no rechaces la enseñanza de tu madre.
21Llévalas siempre en tu corazón, | cuélgalas en torno a tu cuello:
22cuando camines serán tu guía, | velarán junto a ti cuando duermas, | hablarán contigo cuando despiertes.
23Lámpara es la instrucción y luz la enseñanza, | camino de vida la reprensión que corrige.
24Te protegerán de la mala mujer, | de la lengua seductora de la extraña.
25Que tu corazón no ansíe su hermosura, | no dejes que te atrapen sus miradas;
26con la prostituta basta un trozo de pan, | mas la mujer casada pretende apoderarse de la vida del varón.
27¿Puede alguien meter fuego en su seno | sin que así se le queme la ropa?
28¿Puede alguien andar sobre brasas | sin que así se le quemen los pies?
29Pues lo mismo el que se acerque a la mujer del prójimo: | no quedará indemne quien la toque.
30¿No es despreciado un ladrón cuando roba, | aunque sea para saciar el hambre?
31Si le pillan, pagará siete veces, | tendrá que dar todo su patrimonio.
32Quien comete adulterio carece de juicio, | arruina su vida quien actúa de ese modo;
33cosechará golpes e insultos, | nunca se borrará su infamia.
34Los celos enfurecerán al marido, | no perdonará el día de la venganza;
35no se avendrá a compensaciones, | ni las querrá por generosas que sean.
71Hijo mío, conserva mis palabras, | guarda como tesoro mis mandatos;
2conserva mis mandatos y vivirás, | mi enseñanza como la niña de tus ojos.
3Átalos a tus dedos, | grábalos en tu corazón.
4Considera a la Sabiduría como hermana tuya, | y llama pariente a la inteligencia:
5te guardará de la mujer seductora, | de la desconocida que embelesa.
6Estaba en la ventana de mi casa, | observando a través de las rejas;
7miraba a un grupo de inexpertos, | cuando vi entre todos los jóvenes | a un muchacho falto de juicio.
8Atravesaba la calle, cerca de una esquina, | e iba directo hacia la casa de ella.
9Era al anochecer, cuando muere el día, | cuando oscurece y se acerca la noche.
10En esto se le acerca la mujer, | con ropas y ademanes de ramera:
11una mujer descarada e insolente, | cuyos pies no paran en casa;
12en la calle o en la plaza, | en cada esquina se pone al acecho.
13Abraza al joven y lo besa, | lo mira con descaro y le dice:
14«Tengo preparado un sacrificio, | pues hoy cumplo mi promesa;
15por eso he salido a tu encuentro, | ansiosa, y al fin te he encontrado.
16He cubierto mi lecho de sábanas, | de telas estampadas de Egipto;
17he perfumado mi lecho | con mirra, áloe y nardo.
18Vamos a embriagarnos de caricias hasta el alba, | a saciarnos de los placeres del amor;
19mi marido no está en casa, | ha salido para un largo viaje;
20se ha llevado la bolsa del dinero, | hasta la luna llena no vuelve».
21Lo seduce con palabras cariñosas, | lo conquista con labios lisonjeros;
22y el infeliz le sigue los pasos, | lo mismo que un buey al matadero, | como ciervo atrapado en el lazo,
23hasta que una flecha le traspasa el hígado; | como pájaro se precipita en la red, | sin saber que se juega la vida.
24Y ahora, hijo mío, escúchame, | presta atención a mis palabras;
25no se extravíe tu corazón por sus caminos, | no vayas a perderte por sus sendas,
26pues ella ha acabado con muchos, | sus víctimas son incontables.
27Su casa conduce al Abismo, | se hunde en la morada de la muerte.
81Oíd, la sabiduría pregona, | la inteligencia levanta su voz,
2en los montículos, al borde del camino, | de pie, a la vera de las sendas;
3junto a las puertas de la ciudad, | pregonando en las vías de acceso:
4«A vosotros os llamo, señores; | a los humanos dirijo mi voz:
5inexpertos, aprended sagacidad; | necios, adquirid buen juicio.
6Escuchad, que os hablo con franqueza, | mis labios rebosan sinceridad;
7mi paladar saborea la verdad, | mis labios detestan el mal;
8todas mis palabras son honestas, | nada en ellas es pérfido o falso;
9son claras para el que sabe entender, | son rectas para quien tiene conocimiento.
10Aceptad mi instrucción, no la plata; | el conocimiento mejor que el oro fino,
11pues la sabiduría vale más que las perlas, | ninguna joya se la puede comparar.
12Yo, la sabiduría, habito con la prudencia | y busco la compañía de la reflexión.
13(Quien teme al Señor odia el mal). | Detesto el orgullo y la soberbia, | la mala conducta y la boca falsa;
14poseo el buen consejo y el acierto, | mías son la prudencia y el valor;
15por mí reinan los reyes, | y los príncipes promulgan leyes justas;
16por mí gobiernan los gobernantes, | y los nobles dan sentencias justas;
17yo amo a los que me aman, | los que madrugan por mí me encuentran;
18yo traigo riqueza y honor, | fortuna copiosa y prosperidad;
19mi fruto es mejor que el oro puro, | y mi renta vale más que la plata;
20camino por sendero justo, | por las sendas del derecho,
21para legar riquezas a mis amigos | y colmar todos sus tesoros.
22El Señor me creó al principio de sus tareas, | al comienzo de sus obras antiquísimas.
23En un tiempo remoto fui formada, | antes de que la tierra existiera.
24Antes de los abismos fui engendrada, | antes de los manantiales de las aguas.
25Aún no estaban aplomados los montes, | antes de las montañas fui engendrada.
26No había hecho aún la tierra y la hierba, | ni los primeros terrones del orbe.
27Cuando colocaba los cielos, allí estaba yo; | cuando trazaba la bóveda sobre la faz del abismo;
28cuando sujetaba las nubes en la altura, | y fijaba las fuentes abismales;
29cuando ponía un límite al mar, | cuyas aguas no traspasan su mandato; | cuando asentaba los cimientos de la tierra,
30yo estaba junto a él, como arquitecto, | y día tras día lo alegraba, | todo el tiempo jugaba en su presencia:
31jugaba con la bola de la tierra, | y mis delicias están con los hijos de los hombres.
32Por tanto, hijos míos, escuchadme: | dichosos los que siguen mis caminos;
33escuchad la instrucción, | no rechacéis la sabiduría.
34Dichoso el hombre que me escucha, | velando día a día en mi portal, | guardando las jambas de mi puerta.
35Quien me encuentra, encuentra la vida | y alcanza el favor del Señor.
36Quien me pierde se arruina a sí mismo; | los que me odian aman la muerte».
91La sabiduría se ha hecho una casa, | ha labrado siete columnas;
2ha sacrificado víctimas, | ha mezclado el vino | y ha preparado la mesa.
3Ha enviado a sus criados a anunciar | en los puntos que dominan la ciudad:
4«Vengan aquí los inexpertos»; | y a los faltos de juicio les dice:
5«Venid a comer de mi pan, | a beber el vino que he mezclado;
6dejad la inexperiencia y viviréis, | seguid el camino de la inteligencia».
7Quien corrige al insolente recibe insultos; | quien reprende al malvado, desprecios.
8No corrijas al insolente, que te odiará; | reprende al sensato y te querrá;
9instruye al sabio, y será más sabio; | enseña al honrado, y aprenderá.
10El comienzo de la sabiduría es el temor del Señor, | conocer al Santo implica inteligencia.
11Por mí prolongarás tus días, | se añadirán años a tu vida;
12si eres sensato, lo serás en tu provecho; | si te burlas, solo tú lo pagarás.
13La mujer necia es bullanguera, | la ingenua no tiene vergüenza;
14se sienta a la puerta de su casa, | en un asiento que domina la ciudad,
15para gritar a la gente que pasa, | a los que van derechos por el camino:
16«Vengan aquí los inexpertos; | quiero hablar a los faltos de juicio.
17El agua robada es más dulce; | el pan a escondidas, más sabroso».
18Y no saben que en su casa están las sombras, | que sus invitados bajan a lo hondo del Abismo.
101Hijo sensato, alegría de su padre; | hijo necio, tristeza de su madre.
2Tesoros injustos de nada sirven, | mas la justicia libra de la muerte.
3El Señor no deja que el justo pase hambre, | pero rechaza la codicia del malvado.
4Manos perezosas generan pobreza; | brazos diligentes, riqueza.
5Hombre prudente recoge en verano, | quien duerme durante la cosecha se abochorna.
6La cabeza del honrado atrae bendiciones, | la boca del malvado encubre violencia.
7El recuerdo del justo es bendito, | el nombre del malvado se extingue.
8El hombre juicioso acepta el mandato, | el que habla necedades se pierde.
9Hombre sincero camina seguro, | hombre retorcido queda al descubierto.
10Guiñar el ojo acarrea pesares, | reprender con franqueza es buen remedio.
11Manantial de vida es la boca del justo, | pero la boca del malvado encubre violencia.
12El odio provoca reyertas, | el amor disimula las ofensas.
13En labios prudentes hay sabiduría, | la espalda del necio se mide con la vara.
14El sabio atesora saber, | la boca del necio es ruina inminente.
15La fortuna del rico es su baluarte, | la miseria es la ruina del pobre.
16El salario del honrado es la vida; | la ganancia del malvado, el fracaso.
17Quien se deja instruir se encamina a la vida, | quien rechaza la reprensión se extravía.
18Labios embusteros encubren el odio, | quien difunde calumnias es un insensato.
19Quien mucho habla no escapa al pecado, | quien refrena los labios se llama sensato.
20Plata de ley la boca del honrado, | mente perversa no sirve de nada.
21Labios honrados apacientan a muchos, | la falta de juicio mata a los necios.
22La bendición del Señor enriquece, | junto a ella el esfuerzo no es nada.
23El necio se divierte haciendo trampas; | el hombre prudente, con la sabiduría.
24Al malvado le sucede lo que teme, | al honrado se le da lo que desea.
25La tempestad arrebata al malvado, | el honrado está firme para siempre.
26Vinagre a los dientes, humo a los ojos: | el holgazán que recibe un encargo.
27Quien teme al Señor prolonga la vida, | los años del malvado se acortan.
28La esperanza sonríe a los honrados, | la ilusión del malvado fracasa.
29El Señor es refugio del honrado, | y acarrea la ruina al malhechor.
30El honrado jamás vacilará, | el malvado no habitará la tierra.
31De boca honrada brota sabiduría, | la lengua tramposa será cercenada.
32Labios honrados destilan agrado, | de la boca del malvado brota el engaño.
111El Señor detesta la balanza engañosa, | los pesos exactos lo complacen.
2Tras la soberbia llega la vergüenza, | con los humildes está la sabiduría.
3La integridad guía a los honrados, | la falsedad descarría a los malvados.
4La riqueza es inútil el día del castigo, | pero la justicia salva de la muerte.
5La honradez del justo le allana el camino, | el malvado caerá en su propia maldad.
6La rectitud salva a los honrados, | la codicia acaba con los ruines.
7Muere el malvado y muere su esperanza, | acaba la confianza que puso en las riquezas.
8El honrado se libra del peligro, | y el malvado entra en su lugar.
9La boca del malvado arruina a su prójimo, | el honrado se pone a salvo porque lo sabe.
10Si el justo prospera, se alegra la ciudad, | y si se arruina el malvado, hace fiesta.
11Por la bendición de los rectos prospera la ciudad, | por la boca de los malvados se arruina.
12El insensato desprecia a su prójimo, | el hombre prudente se calla.
13El chismoso desvela secretos, | el que es de fiar los guarda.
14Pueblo sin gobernantes se hunde, | con muchos consejeros se salva.
15Quien fía a un extraño sale perjudicado, | quien evita las fianzas vive tranquilo.
16Mujer hermosa se hace respetar, | los valientes conservan sus riquezas.
17El hombre bueno se beneficia de su bondad, | el hombre cruel se destroza a sí mismo.
18La cosecha del malvado resulta engañosa, | quien siembra honradez tiene paga segura.
19Quien obra rectamente va derecho a la vida, | quien va tras la maldad camina hacia la muerte.
20El Señor detesta el corazón perverso, | se muestra complacido en la conducta limpia.
21El malvado no escapará al castigo, | el linaje del honrado se salvará.
22Como anillo de oro en jeta de puerco | es mujer hermosa falta de seso.
23El deseo del honrado se cumple, | la esperanza del malvado se malogra.
24Hay quien es generoso y se enriquece, | quien ahorra injustamente y empobrece.
25El hombre generoso prosperará, | quien alivia la sed será saciado.
26El pueblo maldice al que acapara trigo; | a quien lo vende, lo cubre de bendiciones.
27Quien se afana en el bien será favorecido; | al que busca el mal, el mal lo encontrará.
28Quien confía en sus riquezas se marchita, | como follaje reverdecen los honrados.
29Quien descuida su casa hereda viento, | el necio acaba esclavo del sabio.
30El fruto de la honradez es árbol de vida, | quien es sensato cautiva a la gente.
31Si el honrado recibe su paga en la tierra, | ¡cuánto más el hombre malvado y pecador!
121Quien ama la reprensión ama el saber, | quien odia la corrección se embrutece.
2El honrado alcanza el favor del Señor, | el hombre intrigante será condenado.
3Quien se apoya en la maldad se tambalea, | la raíz del honrado se afianza segura.
4Mujer de valía es corona del marido; | mujer indigna, carcoma de sus huesos.
5Los planes del honrado son rectos; | las ideas del malvado, traidoras.
6Las palabras del malvado son trampa mortal, | lo que dice el honrado salva a la gente.
7El malvado se hunde y desaparece, | la casa del honrado se mantiene.
8El hombre prudente se gana la estima, | el corazón perverso es despreciado.
9Más vale modestia y valerse a sí mismo | que ser presuntuoso y no tener pan.
10El honrado se preocupa de su ganado, | el malvado tiene entrañas crueles.
11Quien cultiva la tierra se harta de pan, | quien persigue ilusiones es un insensato.
12La codicia es trampa del malvado, | la raíz del honrado se mantiene.
13El malvado se enreda en sus palabras, | el honrado escapa del aprieto.
14El hombre se harta del fruto de su boca, | cada cual recibe según sus acciones.
15El necio piensa que es recto su camino, | el hombre sabio escucha los consejos.
16El necio demuestra al instante su ira, | el hombre prudente disimula la ofensa.
17Quien dice la verdad proclama la justicia, | el testigo falso se aferra a la mentira.
18El chismoso hiere como espada, | la lengua del sabio sana.
19Palabra veraz permanece por siempre; | discurso mentiroso, solo un instante.
20Quien trama el mal provoca amargura, | quien fomenta la paz produce alegría.
21El honrado escapa a todo lo malo, | el malvado vive lleno de desgracias.
22El Señor detesta los labios mentirosos; | le agrada, en cambio, el hombre sincero.
23Hombre prudente oculta su saber, | corazón necio pregona su ignorancia.
24Mano laboriosa se hace con el mando, | mano perezosa tiene que servir.
25La angustia deprime el corazón, | una buena palabra lo alegra.
26El honrado guía a su prójimo, | el camino del malvado lo extravía.
27Cazador perezoso nada guisará, | al hombre lo enriquece su trabajo.
28Sendero recto lleva a la vida, | camino torcido conduce a la muerte.
131Hijo sabio ama la disciplina, | hijo insolente rechaza la corrección.
2Hombre de bien se nutre de lo que dice, | hombre malvado se alimenta de violencia.
3Guarda su vida quien vigila sus palabras, | busca su ruina quien habla sin sentido.
4Anhela el perezoso y no logra nada, | desea el diligente y queda satisfecho.
5El honrado odia la mentira, | el malvado calumnia y deshonra.
6La rectitud protege al honrado, | la maldad destruye al pecador.
7Hay quien se hace el rico y nada tiene, | y quien pasa por pobre y tiene mucho.
8Al rico lo protegen sus riquezas, | al pobre no le importan amenazas.
9La luz del honrado brilla con fuerza, | la lámpara del malvado se apaga.
10La insolencia provoca conflictos, | el sabio se deja aconsejar.
11Riqueza repentina se esfuma, | quien reúne poco a poco se enriquece.
12Esperanza diferida enferma el corazón, | deseo satisfecho es árbol de vida.
13Quien desprecia la palabra se pierde, | quien respeta el mandato está a salvo.
14La enseñanza del sabio es fuente de vida | y libra de los lazos de la muerte.
15El buen sentido se gana favores, | la conducta retorcida atrae la desgracia.
16El sensato actúa con reflexión, | el necio exhibe su ignorancia.
17El mal mensajero hunde en la desgracia, | el enviado fiel procura tranquilidad.
18Miseria y vergüenza a quien rechaza la advertencia, | quien se deja corregir se cubrirá de honor.
19Deseo satisfecho endulza la vida, | apartarse del mal desagrada a los necios.
20Trata con sabios y sabio te harás, | frecuenta a los necios y acabarás mal.
21La desgracia persigue al pecador, | el bien acompaña a los honrados.
22La herencia del bueno llega hasta los hijos de sus hijos, | la fortuna del impío va a parar al honrado.
23En el barbecho de los pobres abunda el pan, | pero los hay que perecen por falta de justicia.
24Quien no usa la vara odia a su hijo, | quien lo ama lo corrige a tiempo.
25El honrado come y queda satisfecho, | el vientre del malvado padece escasez.
141Mujer sabia edifica su casa, | la necia la destruye con sus manos.
2Quien anda con rectitud teme al Señor, | quien va por mal camino lo desprecia.
3La boca del necio le acarrea latigazos, | los labios del prudente son su defensa.
4Donde faltan bueyes falta el trigo, | toros robustos multiplican la cosecha.
5Testigo fiel nunca miente, | testigo falso difunde mentiras.
6El arrogante fracasa al buscar sabiduría, | es fácil el saber para el hombre inteligente.
7Mantente alejado del necio, | no hallarás saber en sus palabras.
8La sabiduría del prudente asegura su camino, | al necio le descarría su propia necedad.
9Los necios se ríen de sus culpas, | los rectos gozan de favor.
10El corazón conoce su propia amargura, | y no comparten extraños su alegría.
11La casa del malvado será destruida, | la morada del honrado verá prosperidad.
12Hay caminos que parecen rectos | y al final conducen a la muerte.
13Incluso entre risas sufre el corazón, | y al final la alegría acaba en dolor.
14De su conducta se jacta el malhechor; | de sus obras, el hombre de bien.
15El ingenuo se lo cree todo, | el prudente sabe dónde pisa.
16El sabio teme y se aparta del mal, | el necio arrogante se cree seguro.
17El impulsivo comete locuras, | el reflexivo se muestra paciente.
18Los simples heredan necedad, | los prudentes se coronan de saber.
19Los malvados se inclinarán ante los buenos; | los impíos, ante las puertas del honrado.
20Detestan al pobre sus propios vecinos; | en cambio, al rico le sobran amigos.
21Quien desprecia a su prójimo peca, | dichoso quien se apiada del pobre.
22Los que traman el mal se pierden, | amor y lealtad al que hace el bien.
23Todo esfuerzo obtiene recompensa, | el mucho hablar conduce a la miseria.
24Corona de los sabios es su saber; | diadema de los necios, su torpeza.
25El testigo veraz salva vidas, | el impostor propaga mentiras.
26Temer al Señor es refugio seguro, | servirá de defensa a los hijos.
27Temer al Señor es fuente de vida, | libra de los lazos de la muerte.
28Pueblo numeroso, gloria del rey; | escasez de súbditos, ruina del príncipe.
29Quien tiene paciencia abunda en prudencia, | quien es impulsivo demuestra torpeza.
30Ánimo tranquilo es vida del cuerpo, | la envidia carcome los huesos.
31Quien oprime al pobre ofende a su Hacedor, | quien se apiada del indigente lo honra.
32El malvado se hunde en su propia maldad, | el honrado se halla seguro en su honradez.
33El corazón del sensato alberga sabiduría, | entre los necios es desconocida.
34La justicia engrandece a una nación, | su fracaso es la ruina de los pueblos.
35Siervo inteligente se gana al rey, | el tonto se hace objeto de su ira.
151Respuesta amable calma la cólera, | palabra áspera excita la ira.
2La lengua del sabio rezuma saber, | la boca del necio profiere necedades.
3En todo lugar los ojos del Señor | observan malvados y honrados.
4Lengua amable es árbol de vida, | lengua áspera rompe el corazón.
5El necio desprecia la corrección paterna, | el prudente escucha la reprensión.
6La casa del honrado desborda de bienes, | las ganancias del malvado son inestables.
7Los labios del sabio destilan ciencia; | la mente del necio, ignorancia.
8El Señor detesta el sacrificio del malvado, | la oración de los rectos alcanza su favor.
9El Señor detesta la conducta del malvado, | pero ama al hombre que busca la justicia.
10Quien deja el buen camino tendrá su castigo, | quien odia la corrección morirá.
11El Señor conoce Abismo y Perdición, | ¡cuánto más el corazón humano!
12El soberbio no quiere reprensiones, | por eso no se junta con los sabios.
13Corazón contento alegra el semblante, | corazón afligido deprime el ánimo.
14La mente inteligente cultiva el saber, | la boca del tonto se apacienta de sandeces.
15Para el apenado todos los días son malos, | corazón feliz siempre está de fiesta.
16Más vale poco con temor del Señor | que grandes tesoros con preocupación.
17Más vale ración de verdura con amor | que buey cebado con rencor.
18Hombre impulsivo provoca peleas, | hombre paciente calma contiendas.
19En la senda del vago crecen espinos, | la ruta del que trabaja está allanada.
20Hijo sabio alegra a su padre, | hijo necio deshonra a su madre.
21La necedad divierte al ignorante, | el sensato camina con rectitud.
22Si faltan consultas, fracasan los planes, | y si hay consejeros, se llevan a efecto.
23Respuestas adecuadas alegran al hombre, | resulta agradable la palabra oportuna.
24El sensato camina hacia la vida | y se libra de bajar al Abismo.
25El Señor derriba la casa del soberbio | y mantiene firmes los linderos de la viuda.
26El Señor detesta los planes perversos; | le agradan, en cambio, las palabras sinceras.
27Quien mucho codicia destruye su casa, | quien odia el soborno vivirá.
28La mente del honrado medita la respuesta, | la boca del malvado vomita maldades.
29El Señor está lejos de los malvados | y escucha la oración de los honrados.
30Mirada benévola alegra el corazón, | buena noticia fortalece el cuerpo.
31Oído que escucha corrección adecuada | tiene entre los sabios su morada.
32Quien rechaza la corrección se desprecia, | quien escucha la reprensión se hace sensato.
33Temer al Señor educa en la sabiduría, | delante de la gloria va la humildad.
161El hombre tiene proyectos, | el Señor proporciona la respuesta.
2El hombre se cree irreprochable, | pero el Señor examina sus intenciones.
3Encomienda al Señor tus tareas, | y tendrán éxito tus planes.
4El Señor da a cada cosa su destino, | al malvado el día funesto.
5El Señor detesta al arrogante, | tarde o temprano lo pagará.
6Amor y fidelidad reparan la culpa, | temer al Señor aparta del mal.
7Si el Señor aprueba la conducta de alguien, | lo reconcilia incluso con sus enemigos.
8Más vale poco con justicia | que muchas ganancias injustas.
9El hombre proyecta su camino, | el Señor dirige sus pasos.
10Los labios del rey son un oráculo: | su boca no yerra cuando juzga.
11Balanza exacta es del Señor, | obra suya las pesas de la bolsa.
12Los reyes detestan el mal, | el trono se afianza en la justicia.
13El rey aprueba las palabras sinceras, | ama al que habla con honradez.
14La ira del rey preludia la muerte, | el hombre sensato sabe apaciguarla.
15La serenidad del rey preludia la vida, | su favor parece lluvia de primavera.
16Más vale adquirir sabiduría que oro, | mejor poseer inteligencia que plata.
17La senda del honrado se aparta del mal, | quien cuida su camino conserva su vida.
18La soberbia precede a la ruina; | el orgullo, a la caída.
19Más vale ser sencillo entre pobres | que repartir botín con soberbios.
20Quien atiende a la palabra prospera, | dichoso quien confía en el Señor.
21Al hombre juicioso lo llaman prudente, | palabras suaves añaden persuasión.
22La sensatez es fuente de vida, | la necedad castiga a los necios.
23En mente sabia hay discursos prudentes, | sus labios tienen palabras persuasivas.
24Panal de miel las palabras amables, | dulces al paladar, remedio para el cuerpo.
25Hay caminos que parecen rectos | y al final conducen a la muerte.
26Obrero necesitado trabaja con afán, | su propia boca lo estimula.
27El depravado cava tumbas funestas, | lleva en sus labios fuego abrasador.
28El tramposo provoca peleas, | el chismoso divide a los amigos.
29El violento seduce a su prójimo | y lo lleva por el mal camino.
30Quien guiña el ojo prepara intrigas, | quien ha hecho el mal se muerde los labios.
31Las canas son corona de gloria, | el fruto de una vida honrada.
32Más vale ser paciente que valiente, | dominarse que conquistar ciudades.
33Se tiran los dados sobre la mesa, | pero la decisión viene del Señor.
171Más vale mendrugo seco con paz | que casa llena de festines y discordia.
2Un siervo inteligente suplanta al hijo indigno | y comparte la herencia con los hermanos.
3La plata en el crisol, el oro en el horno; | los corazones los prueba el Señor.
4El malvado hace caso de embustes, | el mentiroso da oído a la malicia.
5Quien se burla del pobre afrenta a su Hacedor, | quien se alegra de su desgracia lo pagará.
6Corona de los ancianos, sus nietos; | gloria de los hijos, sus padres.
7No le va al necio lenguaje distinguido, | menos al noble palabras engañosas.
8El soborno es talismán para quien lo hace: | en cualquier circunstancia tiene éxito.
9Quien busca amistad disimula la ofensa, | quien la pregona divide a los amigos.
10La corrección aprovecha al sensato | más que cien golpes al necio.
11El rebelde solo busca problemas, | le enviarán un cruel mensajero.
12Mejor topar con osa sin cachorros | que con loco en pleno delirio.
13A quien devuelve mal por bien, | el mal rondará por su casa.
14Quien comienza una riña suelta las aguas, | aprende a retirarte antes de iniciarla.
15Absolver al culpable y condenar al inocente: | dos cosas que detesta el Señor.
16¿De qué le servirá al necio su dinero?; | ¿comprará sabiduría si no tiene seso?
17El amigo ama en todo tiempo, | el hermano nace para el peligro.
18¡Qué imprudente quien estrecha la mano, | quien sale fiador de su compañero!
19Quien ama peleas ama el delito, | quien agranda sus puertas invita al robo.
20Mente retorcida no encuentra dicha, | lengua embustera cae en desgracia.
21Quien engendra un necio se acarrea su mal, | el padre de un tonto no tendrá alegría.
22Corazón alegre favorece al cuerpo, | ánimo deprimido seca los huesos.
23El malvado acepta sobornos a escondidas, | con ánimo de torcer el curso de la justicia.
24El sensato pone su vista en la sabiduría, | los ojos del necio se mueven sin rumbo.
25Hijo necio, dolor de su padre, | fuente de amargura para su madre.
26No está bien multar al inocente, | y menos azotar a los nobles.
27Quien habla poco demuestra sensatez, | el ánimo sereno revela talento.
28Necio callado pasa por sabio, | por inteligente quien no abre la boca.
181Quien quiere desunir busca pretextos, | por todos los medios provoca peleas.
2Al necio no le gusta la prudencia, | sino airear lo que lleva dentro.
3Cuando llega el impío, viene el desprecio, | y con la ignominia llega el oprobio.
4Las palabras del hombre son agua profunda, | torrente desbordado, fuente de sabiduría.
5No está bien favorecer al culpable | ni declarar culpable al inocente.
6Los labios del necio promueven peleas, | su boca llama a los golpes.
7La boca del necio es su ruina; | sus labios, trampa para su vida.
8Las palabras del chismoso son dulces, | bajan hasta el fondo de las entrañas.
9El hombre negligente en su trabajo | es hermano del hombre destructor.
10Torre firme es el nombre del Señor, | donde el justo se refugia seguro.
11El rico se atrinchera en su fortuna, | la considera muralla imbatible.
12La soberbia lleva a la ruina, | la humildad conduce al triunfo.
13Quien responde antes de escuchar | queda avergonzado como un necio.
14El animoso soporta los males; | si se deprime, ¿quién lo sostendrá?
15Mente perspicaz adquiere el saber, | el oído de los sabios busca conocer.
16Un obsequio abre al hombre caminos, | le permite llegar hasta los grandes.
17El primero en declarar parece justo, | hasta que llega la otra parte y lo desmiente.
18Las suertes ponen fin a los litigios | y deciden entre gente poderosa.
19Un hermano ofendido es peor que plaza fuerte, | las querellas entre hermanos son cerrojos del castillo.
20Del fruto de la boca se harta el vientre, | del producto de sus labios se saciará.
21Muerte y vida dependen de la lengua; | conforme se elija, eso se comerá.
22Quien encuentra mujer encuentra la dicha, | un favor que le hace el Señor.
23El pobre habla suplicando, | el rico responde con dureza.
24Hay compañeros que llevan a la ruina | y amigos más queridos que un hermano.
191Más vale pobre de conducta íntegra | que necio de lenguaje engañoso.
2No vale esfuerzo sin reflexión, | quien corre demasiado se extravía.
3Hombre necio yerra el camino | y encima se enfrenta al Señor.
4La riqueza multiplica los amigos, | y al pobre lo abandonan los vecinos.
5Testigo falso no queda impune, | no escapa quien dice mentiras.
6Muchos adulan al hombre generoso, | todos son amigos del que da.
7Si al pobre no le quieren sus hermanos, | ¡con más razón lo abandonan los vecinos!
8Quien adquiere sensatez se ama a sí mismo, | quien actúa con prudencia encuentra la dicha.
9Testigo falso no queda impune, | se perderá quien dice mentiras.
10No le va al necio la vida de lujo, | menos al siervo gobernar a príncipes.
11Hombre sensato refrena su ira, | tiene a honra olvidar las ofensas.
12La ira del rey es rugido de león; | rocío sobre hierba, su favor.
13Hijo necio es desgracia del padre, | gotera continua la mujer pendenciera.
14Casa y fortuna se heredan del padre, | mujer juiciosa es un don del Señor.
15La pereza provoca modorra, | el holgazán pasará necesidad.
16Quien guarda el precepto guarda su vida, | quien descuida su conducta morirá.
17Presta al Señor quien se apiada del pobre, | él le pagará su buena acción.
18Castiga a tu hijo mientras hay esperanza, | pero no te excedas hasta matarlo.
19El hombre violento merece castigo, | y si lo perdonas, lo incitarás aún más.
20Escucha el consejo, acepta la instrucción, | y en el futuro llegarás a sabio.
21Los humanos multiplican sus proyectos, | pero se cumplen los planes del Señor.
22Los humanos aspiran al lucro, | mejor ser pobre que mentiroso.
23Quien teme al Señor se dirige a la vida, | dormirá tranquilo y sin pesadillas.
24El perezoso mete la mano en el plato, | pero es incapaz de llevarla a la boca.
25Castiga al soberbio y el simple se hará cauto, | reprende al inteligente y aumentará su saber.
26Quien maltrata a su padre y despide a su madre | es un hijo infame e indigno.
27Si dejas, hijo mío, de aceptar consejos, | acabarás perdido por falta de principios.
28El testigo perverso se burla del derecho, | la boca del malvado se traga el delito.
29Para el arrogante se prepara el látigo, | los azotes para la espalda del necio.
201El vino excita, embriaga el licor, | quien en ellos se pierde no llega a sabio.
2Rugido de león es la ira del rey: | quien la provoca se juega la vida.
3Quien evita peleas es digno de honor, | el insensato se mete en discusiones.
4El perezoso no labra en otoño, | en la cosecha busca y no encuentra.
5Un plan meditado es agua profunda, | el hombre sagaz sabe sacarla.
6Muchos se las dan de sinceros, | pero ¿quién hallará un hombre fiel?
7El honrado procede con rectitud, | ¡dichosos los hijos que deje!
8Cuando el rey se sienta en el tribunal, | con su mirada avienta todo mal.
9¿Quién puede decir: «Soy puro, | me encuentro limpio de pecado»?
10Un peso y otro peso; una medida y otra medida: | dos cosas que detesta el Señor.
11Con sus actos deja ver ya el muchacho | si sus obras serán puras y rectas.
12Oído que oye, ojo que ve: | los dos son obra del Señor.
13No tomes gusto al sueño, te empobrecerás; | ten los ojos abiertos, de pan te hartarás.
14«Malo, malo», dice el comprador; | pero después se felicita por su compra.
15Hay oro y corales en cantidad; | para joya, una boca sincera.
16Quítale la ropa, exígele prendas, | pues salió fiador de un extraño.
17El pan robado resulta sabroso, | pero la boca se llena de arena.
18Somete tus planes al consejo de otros, | con sabia estrategia prepara la guerra.
19El chismoso descubre secretos, | deja la compañía del charlatán.
20El que maldice a su padre y a su madre | verá extinguirse su luz en plena noche.
21Fortuna ganada de golpe | nunca prospera al final.
22No digas: «Me las pagará», | confía en el Señor y te salvará.
23El Señor detesta dos pesas distintas, | no está bien trampear con la balanza.
24El Señor dirige los pasos del hombre, | ¿cómo puede el hombre discernir su camino?
25¡Qué riesgo hacer un voto a la ligera | y arrepentirte después de prometerlo!
26Un rey sabio avienta a los malvados, | hace rodar sobre ellos el trillo.
27Lámpara del Señor el espíritu humano: | sondea lo más íntimo de las entrañas.
28Bondad y lealtad sostienen al rey, | la misericordia consolida su trono.
29La fuerza es el orgullo de los jóvenes; | las canas, el adorno de los viejos.
30Heridas y llagas remedian el mal, | los golpes sanan el interior.
211El corazón del rey es una acequia | que el Señor canaliza adonde quiere.
2El hombre juzga recto su camino, | pero el Señor pesa los corazones.
3Practicar el derecho y la justicia | el Señor lo prefiere a los sacrificios.
4Ojos altivos, corazón ambicioso; | faro de los malvados es el pecado.
5Los planes del diligente traen ganancia; | los del hombre atolondrado, indigencia.
6Tesoros ganados con boca embustera, | humo que se disipa y trampa mortal.
7La violencia acaba con los malvados, | pues rehúsan practicar la justicia.
8El camino del criminal es tortuoso; | la conducta del inocente, recta.
9Mejor vivir en rincón de azotea | que en palacio con mujer pendenciera.
10El malvado se afana en el mal, | nunca se apiada del prójimo.
11Castigas al cínico y aprende el inexperto, | pero el sabio aprende oyendo la lección.
12El honrado observa la casa del malvado | y ve cómo se hunde en la desgracia.
13Quien cierra los oídos al clamor del pobre | no será escuchado cuando grite.
14Regalo a escondidas calma la ira; | obsequio discreto, el furor violento.
15Al justo le alegra la justicia; | en cambio, al culpable le aterroriza.
16Quien deja el camino de la prudencia | habitará en compañía de los muertos.
17Quien ama el placer acaba en la miseria, | amigo de vino y perfumes no prospera.
18El malvado pagará por el justo; | el impío, por el hombre honrado.
19Mejor vivir en desierto | que con mujer pendenciera e irritable.
20En casa del sabio, tesoro y perfumes; | el necio despilfarra lo que tiene.
21Quien busca justicia y bondad | encontrará vida y gloria.
22El sabio asaltará la ciudad de los fuertes, | derribará la fortaleza en que confiaban.
23Quien guarda la boca y la lengua | se guarda también de peligros.
24Llaman arrogante al fanfarrón insolente, | pues se porta con orgullo desmedido.
25Los propios deseos matan al perezoso, | pues sus manos se niegan a trabajar.
26El malvado codicia de continuo, | el honrado da sin reservas.
27Sacrificio de malvados es odioso, | mucho más si hay mala intención.
28Testigo falso acabará perdido, | quien escucha tendrá la última palabra.
29El malvado aparenta seguridad, | el honrado está seguro de lo que hace.
30No hay sabiduría ni prudencia | ni consejo contra el Señor.
31Se prepara al caballo para el combate, | la victoria la concede el Señor.
221Más vale fama que riqueza, | mejor estima que plata y oro.
2Rico y pobre tienen en común | que a los dos los hizo el Señor.
3El prudente ve el mal y se protege, | los incautos se arriesgan para su mal.
4Si eres humilde y temes al Señor | tendrás riquezas, vida y honor.
5En la senda del perverso, espinas y trampas; | quien cuida de sí mismo se aleja de ellas.
6Educa al muchacho en el buen camino: | cuando llegue a viejo seguirá por él.
7El rico se hace dueño de los pobres; | el deudor, esclavo del acreedor.
8Quien siembra maldad cosecha desgracia, | el ímpetu de su cólera se esfumará.
9El hombre generoso será bendecido, | pues comparte su pan con el pobre.
10Expulsa al insolente y acabarán las peleas, | habrán terminado riñas y ofensas.
11Al rey le gusta un corazón sincero, | se complace en quien habla con ingenio.
12Los ojos del Señor custodian el saber, | desbaratan las palabras del traidor.
13¡Fuera hay un león, dice el holgazán; | seré devorado en plena calle!
14Trampa peligrosa la boca de la extraña, | en ella caerá quien rechaza al Señor.
15La necedad se pega al corazón del joven, | la vara de la corrección la despegará.
16Quien oprime al pobre lo enriquece, | quien da al rico se empobrece.
17Escucha y haz caso a las sentencias de los sabios, | presta atención a mi enseñanza;
18te gustará guardarlas dentro, | tenerlas a punto en tus labios.
19Para que pongas tu confianza en el Señor | he pensado instruirte hoy.
20Te he escrito treinta sentencias | en las que hay consejos sabios,
21para que puedas conocer la verdad, | y traer un informe preciso | a la persona que te dio un encargo.
22No explotes al pobre por ser pobre | ni atropelles al desgraciado en el tribunal,
23porque el Señor defenderá su causa | y despojará de la vida a los que lo despojan.
24No tengas trato con el iracundo | ni busques la compañía del violento,
25no sea que aprendas sus andanzas | y te pongas tú mismo una trampa.
26No te acostumbres a dar la mano | ni a salir fiador de deudas;
27pues si no tienes para pagar, | te quitarán la cama de debajo.
28No desplaces linderos antiguos | que pusieron tus antepasados.
29¿Conoces a alguien diestro en su oficio? | Entrará al servicio de reyes, | y no de gente mediocre.
231Si te sientas a la mesa de un señor, | mira bien lo que tienes delante:
2pon freno a tu apetito | si tienes mucha hambre;
3no mires con ansia sus manjares, | porque es comida engañosa.
4No te afanes en ir tras la riqueza, | sé sensato y no pienses en ella.
5Dejas un poco de mirarla y ya no está: | echa alas de águila y vuela hacia el cielo.
6No te juntes a comer con el avaro, | no codicies sus ricos alimentos,
7porque son como pelo en la garganta: | «Anda, come y bebe», te dice, | pero no te habla con sinceridad.
8Vomitarás el bocado que has comido, | habrás malgastado tus hermosas palabras.
9No hables a oídos del necio, | despreciará tus sabias palabras.
10No desplaces los linderos fijados | ni invadas el campo del huérfano,
11porque es poderoso su redentor, | y defenderá su causa contra ti.
12Aplica tu mente a la instrucción, | tus oídos a palabras sensatas.
13No escatimes castigos al joven, | no va a morir porque lo azotes;
14si lo azotas con la vara, | librarás su vida del Abismo.
15Hijo mío, si se hace sabio tu corazón, | también mi corazón se alegrará.
16Me alegraré de todo corazón | si tus labios hablan con acierto.
17No tengas envidia del pecador, | vive siempre en el temor del Señor,
18pues así tendrás porvenir | y no se frustrará tu esperanza.
19Escucha, hijo mío, sé sabio; | pórtate siempre con rectitud.
20No andes mezclado con bebedores | ni con gente que se harta de carne;
21pues borrachos y comilones empobrecen, | los holgazanes se visten de harapos.
22Escucha al padre que te engendró, | no desprecies la vejez de tu madre.
23Compra la verdad y no la vendas: | sabiduría, instrucción y sensatez.
24El padre del honrado rebosa de gozo, | quien tiene un hijo sabio se alegra.
25¡Ojalá tu padre se alegre por ti | y pueda brincar de gozo tu madre!
26Hijo mío, confía en mí, | acepta de buen grado mi ejemplo.
27Trampa peligrosa es la ramera, | pozo estrecho la mujer ajena;
28se pone al acecho como un ladrón | y provoca traiciones entre los hombres.
29¿De quién los quejidos? ¿De quién los lamentos? | ¿De quién las peleas? ¿De quién los pleitos? | ¿De quién las heridas sin motivo? | ¿De quién la mirada extraviada?
30De la gente que se pasa con el vino | y anda catando bebidas.
31No mires el vino: ¡Qué tono rojizo! | ¡Qué brillo en el vaso! ¡Entra suavemente!
32Al final morderá como serpiente, | después picará como víbora.
33Tus ojos soñarán quimeras, | solo te saldrán incoherencias.
34Te sentirás como viajero en alta mar, | sentado en la punta del mástil.
35«Me han zurrado y no me duele, | me han pegado y no siento nada. | ¿Cuándo me despejaré? ¡Volveré a hacerlo!».
241No tengas envidia del malvado | ni trates de buscar su compañía,
2pues su mente trama violencia | y sus labios profieren maldades.
3Una casa se edifica con sabiduría, | se consolida usando inteligencia;
4con el saber se llenan las estancias | de objetos preciosos, deseables.
5Más vale sabio que fuerte, | hombre experto que forzudo.
6Con estrategia se gana la guerra, | el triunfo es fruto del consejo.
7La sabiduría supera al necio, | en público no abre la boca.
8Al hombre que trama maldades | la gente lo llama intrigante;
9el necio intriga para pecar, | la gente detesta al insolente.
10Si flaqueas cuando llega la desgracia | es que tu valor es limitado.
11Libra a los condenados a muerte, | atiende a los que van a morir.
12Aunque digas: «No me daba cuenta», | el que pesa los corazones lo sabe, | el que vigila tu vida se entera: | pagará a cada cual por sus obras.
13Come miel, hijo mío, que es buena, | el panal es dulce al paladar:
14así es la sabiduría para tu vida; | si la encuentras, tendrás porvenir, | tu esperanza no fracasará.
15No aceches el hogar del justo, | no intentes derribar su morada,
16pues cae siete veces y se levanta, | pero el malvado se hunde en la desgracia.
17Si cae tu enemigo, no te alegres; | si tropieza, no lo celebres,
18no sea que al Señor no le agrade | y retire de él su castigo.
19No pierdas la paz por el perverso | ni tengas envidia del malvado,
20pues no hay porvenir para el perverso, | la lámpara del malvado se extingue.
21Teme, hijo mío, al Señor y al rey, | no te enemistes con ninguno de los dos,
22pues su castigo suele llegar sin avisar, | ¿y quién conoce el alcance de su ira?
23Otras sentencias de los sabios: No está bien ser parcial al juzgar.
24Quien declara inocente al culpable | recibe la maldición de los pueblos, | recibe el desprecio de las naciones;
25pero los que reprenden al culpable serán alabados | y sobre ellos caen las bendiciones.
26Respuesta con tino | es beso en los labios.
27Arregla tus negocios en la calle, | ordena las faenas del campo, | y luego construyes tu casa.
28No declares sin motivo contra el prójimo | ni engañes a nadie con tus labios.
29No digas: «Le haré lo que me hizo, | le pagaré con la misma moneda».
30Pasé junto al campo del holgazán, | crucé por la viña del insensato:
31todo lo tapaban los espinos, | la maleza cubría su extensión; | la cerca de piedra, por el suelo.
32Al verlo me puse a pensar; | al mirarlo saqué esta lección:
33duermes a ratos o cabeceas, | cruzas los brazos y a descansar,
34y te llega la miseria del vagabundo, | te sobreviene la pobreza del mendigo.
251Otros proverbios de Salomón, que recopilaron los escribas de Ezequías, rey de Judá.
2Gloria de Dios es ocultar un asunto; | gloria de los reyes, escrutarlo.
3La altura del cielo, la hondura de la tierra | y el corazón de los reyes son inescrutables.
4Separa la escoria de la plata | y el orfebre sacará una copa;
5separa al malvado del rey | y su trono se afianzará en la justicia.
6No te des importancia ante el rey, | no te coloques entre los grandes;
7mejor que te digan: «Sube acá», | que verte humillado ante los nobles. | Aunque hayas visto algo con tus ojos,
8no corras a contárselo al juez; | ¿qué podrías hacer al final | si el otro demuestra tu error?
9Resuelve tu pleito con tu prójimo, | no reveles secretos ajenos,
10no sea que te avergüence el que los oye | y no pueda borrarse tu infamia.
11Manzana de oro con adornos de plata, | la palabra dicha a su tiempo.
12Anillo de oro y collar de oro fino, | un sabio consejo a quien sabe escuchar.
13Frescura de nieve en canícula de siega, | el mensajero fiel a quien lo envía.
14Nubes y viento que no traen lluvia, | quien presume de dar y no da.
15La paciencia persuade a un gobernante, | palabras suaves quebrantan huesos.
16Si encuentras miel, come lo justo, | no sea que te empaches y vomites.
17No prodigues tus visitas al vecino, | no sea que se canse y te aborrezca.
18Garrote, espada y flecha afilada | es quien acusa en falso a su prójimo.
19Diente picado y pie que cojea | es confiar en un traidor en la desgracia.
20Como andar sin ropa con frío, | como echar vinagre en una herida, | así es quien canta coplas al corazón afligido.
21Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; | si tiene sed, dale de beber;
22así amontonarás brasas sobre su cabeza, | y el Señor además te lo pagará.
23Viento del norte trae la lluvia; | lengua embustera, rostro furioso.
24Mejor vivir en rincón de azotea | que en palacio con mujer pendenciera.
25Agua fresca en garganta sedienta, | la buena noticia de tierra lejana.
26Fuente turbia y manantial contaminado, | el honrado que tiembla ante el malvado.
27No está bien comer miel en exceso | ni empacharse de palabras elogiosas.
28Ciudad abierta y sin murallas, | el hombre sin dominio de sí mismo.
261Ni nieve al verano ni lluvia a la siega, | tampoco le sienta la gloria al necio.
2Como gorrión en desbandada y golondrina en vuelo, | la maldición injusta no llega a su destino.
3Látigo para caballo y freno para burro, | el garrote para la espalda de los necios.
4No respondas al necio según su necedad, | no sea que te vuelvas como él.
5Responde al necio según su necedad, | no vaya él a presumir de sabio.
6Se corta los pies y bebe violencia | quien envía mensajes con un necio.
7Las piernas del cojo trastabillan, | y el proverbio en boca de los necios.
8Conceder honores a un necio | es atar la piedra a la honda.
9Espinas en manos de un borracho, | el proverbio en boca de los necios.
10Arquero que hiere a todo el que encuentra, | quien contrata a un necio y al primero que pasa.
11Perro que vuelve a su vómito, | el necio que insiste en sus sandeces.
12Más se puede esperar de un necio | que de uno que presume de sabio.
13¡Una fiera en el camino —dice el vago—, | un león en medio de la calle!
14La puerta gira en sus goznes | y el vago en la cama.
15El vago mete la mano en el plato | y le cuesta llevársela a la boca.
16El vago se cree más sabio | que siete que responden con tino.
17Meterse en discusión ajena | es como agarrar a un perro por las orejas.
18Como loco que va disparando | tizones y saetas mortales,
19así es quien engaña a su prójimo | y le dice que era una broma.
20Si falta la leña, se apaga la hoguera; | si falta el chismoso, se acaba la pelea.
21Carbón en las brasas y leña en el fuego, | el hombre pendenciero que atiza peleas.
22Las palabras del chismoso son golosinas, | bajan hasta el fondo de las entrañas.
23Barniz aplicado a vasija de barro, | las palabras dulces con malas intenciones.
24El que odia habla con disimulo, | mas por dentro incuba la traición;
25aunque sea amable, no te fíes, | medita abominaciones sin cuento;
26disimula el odio con astucia, | mas su maldad aparece en la asamblea.
27Quien cava un hoyo, cae en él; | a quien rueda una piedra, se le viene encima.
28Lengua mentirosa odia a sus víctimas, | boca que adula conduce a la ruina.
271No cantes victoria por el mañana, | no sabes lo que el día te traerá.
2Que otro te alabe, nunca tu boca; | que sea un extraño, nunca tus labios.
3Pesada es la piedra y la carga de arena, | aún más pesado el genio del necio.
4Cruel es la rabia, impetuosa la ira, | ¿y quién puede aguantar la envidia?
5Más vale corrección con franqueza | que amistad encubierta.
6Son leales los golpes de un amigo, | engañosos los besos del enemigo.
7Estómago harto desprecia la miel, | para el cuerpo hambriento lo amargo es dulce.
8Pájaro errante lejos de su nido, | el hombre errante lejos de su hogar.
9Perfume e incienso alegran el corazón, | la ternura de un amigo consuela el ánimo.
10No abandones a tu amigo ni al amigo de tu padre; | no busques a tu hermano en momentos de apuro: | más vale amigo cerca que hermano lejos.
11Ten juicio, hijo mío, dame esa alegría, | y podré responder al que me ofende.
12El prudente ve el peligro y se esconde, | el incauto va adelante y lo paga.
13Quítale la ropa, exígele prendas, | pues salió fiador de un extraño.
14A quien bendice a un vecino a gritos de madrugada | se le contará como maldición.
15Gotera continua en día de lluvia | y mujer pendenciera son semejantes;
16frenarla es frenar el aire | o coger aceite con la mano.
17El hierro con el hierro se afila; | el hombre, en el roce con su prójimo.
18Quien cuida una higuera come de su fruto, | quien vela por su amo será recompensado.
19El rostro se refleja en el agua, | el hombre en lo que piensa.
20Abismo y Perdición son insaciables, | e insaciables los ojos del hombre.
21La plata en el crisol, el oro en el horno, | el hombre en boca de quien lo alaba.
22Machaca al necio en el mortero, | que no le arrancarás la necedad.
23Conoce cómo están tus ovejas, | presta atención a tus rebaños;
24pues no es eterna la riqueza | ni dura siempre la fortuna.
25Apunta el heno, asoma la hierba, | se siegan los pastos del monte;
26tendrás corderos para vestirte, | cabritos para el precio de un campo,
27leche de cabra para alimentarte | tú, tu familia y tus criadas.
281El malvado huye sin que lo persigan, | el honrado está seguro como un león.
2Un país en desorden tiene muchos jefes, | un hombre prudente y sabio mantiene el orden.
3Gobernante que explota a los débiles | es tormenta que se lleva la cosecha.
4Los que abandonan la ley aplauden al malvado, | los que la cumplen se indignan contra él.
5Los malvados no entienden de justicia, | quien consulta al Señor lo entiende todo.
6Más vale pobre de conducta honrada | que rico con malas intenciones.
7El hijo inteligente observa la ley, | pero el amigo de libertinos deshonra a su padre.
8Quien aumenta su riqueza prestando a usura | la acumula para quien se apiada del pobre.
9Si uno cierra su oído a la ley, | resulta detestable su oración.
10Quien desvía a los rectos por el mal camino | acabará cayendo en su propia trampa.
11El rico se las da de sabio, | pero el pobre que es sagaz lo pone al descubierto.
12Si triunfa el honrado se celebran fiestas; | si se impone el malvado, todos se esconden.
13El que oculta sus faltas no prosperará; | el que las confiesa y cambia será compadecido.
14Dichoso el que se mantiene alerta, | el terco caerá en la desgracia.
15León rugiente y oso hambriento, | el gobernante que explota a los pobres.
16Gobernante imprudente multiplica la opresión, | quien odia la avaricia vivirá muchos años.
17Hombre perseguido por delito de sangre | corre a la tumba, ¡que nadie lo detenga!
18Quien camina rectamente se salvará, | el camino sinuoso conduce al fracaso.
19Quien cultiva su tierra se hartará de pan, | quien persigue quimeras se hartará de miseria.
20El hombre leal abundará en bendiciones, | quien corre por enriquecerse no quedará impune.
21No es bueno ser parcial con la gente, | por un trozo de pan delinque el hombre.
22El avaro corre por enriquecerse, | sin saber que le espera la miseria.
23Es más estimado el que corrige | que el hombre de lengua aduladora.
24El que roba a sus padres y dice: «No es pecado», | es un cómplice de bandoleros.
25El codicioso provoca pleitos, | quien confía en el Señor prosperará.
26Quien se fía de sí mismo es un necio, | quien obra con sensatez se salvará.
27Quien da al pobre no pasará necesidad, | quien no lo ayuda será maldecido.
28Se imponen los malvados y todos se esconden; | cuando desaparecen, aumentan los honrados.
291Hombre que rechaza la corrección | fracasará de repente y sin remedio.
2Cuando gobierna el honrado, el pueblo se alegra; | cuando domina el malvado, el pueblo se queja.
3El que ama la sabiduría alegra a su padre, | el que anda con rameras malgasta sus bienes.
4Un rey justo consolida el país, | el amigo de impuestos lo arruina.
5El hombre que adula a su amigo | le tiende una trampa a los pies.
6El pecado del malvado es su trampa, | y el honrado lo celebra y se alegra.
7El honrado atiende la causa del pobre; | en cambio, el malvado no entiende nada.
8Los provocadores agitan a los ciudadanos, | los sensatos calman los ánimos.
9Si un sabio discute con un necio, | se enfade o se ría, nada consigue.
10Los sanguinarios odian al honrado, | los rectos cuidan de su vida.
11El necio desata su pasión, | el sensato sabe controlarla.
12Gobernante que da crédito a calumnias | es que tiene malvados por sirvientes.
13Pobre y usurero coinciden en esto: | la luz que ambos ven viene del Señor.
14Rey que juzga con justicia a los pobres | consolida su trono para siempre.
15Palo y corrección dan sabiduría, | niño consentido avergüenza a su madre.
16Si gobiernan los malvados aumenta el delito, | pero los honrados los verán perecer.
17Si corriges a tu hijo, vivirás tranquilo, | además te colmará de satisfacción.
18Si no hay profetas, el pueblo se desmanda; | felices los que observan la ley.
19No se corrige al siervo con palabras: | entiende, pero no obedece.
20Más puedes esperar de un necio | que de alguien que habla sin parar.
21Siervo mimado desde niño, | al final será desagradecido.
22Hombre violento provoca pleitos, | hombre furioso duplica delitos.
23El orgullo del hombre acaba humillándolo, | el de espíritu humilde será respetado.
24Quien reparte con ladrón se daña a sí mismo: | oye la maldición, pero no lo delata.
25Es engañoso temer a los hombres, | quien confía en el Señor vive seguro.
26Muchos buscan el favor de quien gobierna, | pero el Señor es quien hace justicia.
27Los justos detestan al criminal, | los malvados detestan a los honrados.
301Palabras de Agur, hijo de Jaqué, de Masá. Sentencias de este hombre: Me he fatigado, oh Dios; | estoy fatigado y rendido.
2Soy animal más que hombre, | no tengo inteligencia humana;
3no he aprendido sabiduría, | ni conozco la ciencia santa.
4¿Quién subió al cielo y después bajó? | ¿Quién encerró el viento en sus puños? | ¿Quién recogió el mar en el manto? | ¿Quién fijó los confines de la tierra? | ¿Cuál es su nombre y el de su hijo, | si es que lo sabes?
5Las palabras de Dios son de fiar, | él es escudo para los que esperan en él.
6No añadas nada a sus palabras, | te replicará y quedarás por mentiroso.
7Dos cosas te he pedido, | no me las niegues antes de morir:
8aleja de mí falsedad y mentira; | no me des riqueza ni pobreza, | concédeme mi ración de pan;
9no sea que me sacie y reniegue de ti, | diciendo: «Quién es el Señor?»; | no sea que robe por necesidad | y ofenda el nombre de mi Dios.
10No calumnies a un criado ante su amo, | te maldecirá y sufrirás las consecuencias.
11Hay quienes maldicen a su padre | y niegan la bendición a su madre;
12hay quienes presumen de puros | y no han limpiado su inmundicia;
13hay quienes miran altaneros | y dirigen miradas de desprecio;
14hay quienes tienen espadas por dientes | y mandíbulas igual que cuchillos, | para devorar a los pobres del país, | a los más necesitados de la tierra.
15Dos hijas tiene la sanguijuela, | y las dos se llaman «Dame». Hay tres cosas que nunca se sacian | y cuatro que no dicen «Basta»:
16el Abismo, el seno estéril, | la tierra, que no se harta de agua, | y el fuego, que jamás dice «Basta».
17Al hijo que se burla del padre | y desprecia la vejez de su madre, | los cuervos le sacarán los ojos | y las águilas lo devorarán.
18Hay tres cosas que me desbordan | y cuatro que no logro entender:
19el camino del águila por el cielo, | el camino de la serpiente sobre la roca, | el camino del barco en alta mar, | el camino del hombre con la mujer.
20Esta es la conducta de la adúltera: | come, se lava la boca y dice: | «No he hecho nada malo».
21Hay tres cosas que conmueven la tierra | y cuatro que no puede soportar:
22esclavo que llega a rey, | necio harto de pan,
23aborrecida que llega a casarse | y criada que pasa a ser señora.
24Hay cuatro seres pequeños | que son más sabios que los sabios:
25las hormigas, pueblo sin poder, | que en verano acumulan provisiones;
26los tejones, pueblo sin vigor, | que hacen su guarida en las rocas;
27las langostas, que no tienen rey, | y avanzan todas en formación;
28las lagartijas, que se cogen con la mano, | y habitan en palacios reales.
29Hay tres seres de andar majestuoso | y cuatro de elegante caminar:
30el león, la más fuerte de las fieras, | que no retrocede ante nada;
31el gallo orgulloso, el chivo, | y el rey al frente de su pueblo.
32Si tu necedad te ha llevado a la soberbia, | reflexiona y cierra la boca:
33apretando la leche se saca requesón, | apretando la nariz se saca sangre, | apretando la ira se saca discordia.
311Palabras de Lemuel, rey de Masá, que le enseñó su madre:
2¡Qué quieres que te diga, hijo mío, | hijo de mis entrañas y mis promesas!
3No gastes tu fuerza con mujeres, | tu vigor con las que destruyen reyes.
4No es propio de reyes, Lemuel, | no es de reyes entregarse al vino, | ni de príncipes darse a la bebida;
5pues beben y se olvidan de las leyes, | desatienden el derecho del indefenso.
6Ofrece licor al desgraciado, | vino al que se siente abatido;
7que beba y olvide su miseria, | y ya no se acuerde de sus penas.
8Sé voz de quien no tiene voz, | defensor del hombre desvalido,
9pronuncia sentencias justas, | defiende al pobre desprotegido.
10 (Álef) Una mujer fuerte, ¿quién la hallará? | Supera en valor a las perlas.
11(Bet) Su marido se fía de ella, | pues no le faltan riquezas.
12(Guímel) Le trae ganancias, no pérdidas, | todos los días de su vida.
13(Dálet) Busca la lana y el lino | y los trabaja con la destreza de sus manos.
14(He) Es como nave mercante | que importa el grano de lejos.
15(Vau) Todavía de noche, se levanta | a preparar la comida a los de casa | y repartir trabajo a las criadas.
16(Zain) Examina un terreno y lo compra, | con lo que gana planta un huerto.
17(Jet) Se ciñe la cintura con firmeza | y despliega la fuerza de sus brazos.
18(Tet) Comprueba si van bien sus asuntos, | y aun de noche no se apaga su lámpara.
19(Yod) Aplica sus manos al huso, | con sus dedos sostiene la rueca.
20(Kaf) Abre sus manos al necesitado | y tiende sus brazos al pobre.
21(Lámed) Si nieva, no teme por los de casa, | pues todos llevan trajes forrados.
22(Mem) Ella misma se hace las mantas, | se viste de lino y de púrpura.
23(Nun) En la plaza respetan al marido | cuando está con los jefes de la ciudad.
24(Sámek) Teje prendas de lino y las vende, | provee de cinturones a los comerciantes.
25(Ayin) Se viste de fuerza y dignidad, | sonríe ante el día de mañana.
26(Pe) Abre la boca con sabiduría, | su lengua enseña con bondad.
27(Sade) Vigila la marcha de su casa, | no come su pan de balde.
28(Qof) Sus hijos se levantan y la llaman dichosa, | su marido proclama su alabanza:
29(Res) «Hay muchas mujeres fuertes, | pero tú las ganas a todas».
30(Sin) Engañosa es la gracia, fugaz la hermosura; | la que teme al Señor merece alabanza.
31(Tau) Cantadle por el éxito de su trabajo, | que sus obras la alaben en público.