Tema 12: Dimensión social del noviazgo

Tema 12: Dimensión social del noviazgo

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CONTENIDO

 

1.Acogida (5 min.)

2.Iluminados por la Palabra de Dios (10 min.)

3.Dinámica inicial (12 min.)

4.Exposición del tema (30 min.)

4.1. Misión evangelizadora por el Bautismo 

a. ¿Cómo actuar?

b. ¿Dónde actuar?

4.2. Del Bautismo al noviazgo

4.3. Del noviazgo al matrimonio

5.Experiencia vital (15 min.)

6.El acompañamiento entre sesiones

 

El objetivo de este tema es reconocer que el noviazgo tiene una repercusión social importante, ya que es la antesala del matrimonio y la familia. La familia, a su vez, siendo la unidad básica de la sociedad, no se circunscribe solo a los esposos, sino que es un proyecto familiar y social.

 

Este tema, de única sesión, se centrará en tres puntos:

 

⇒ En la misión evangelizadora de todo cristiano por el Bautismo.
⇒ La misión específica del noviazgo a una vocación al matrimonio y la familia. Y desde esta perspectiva, hay que reconocer que los novios no viven aislados de sus familias y sus ambientes, sino que su amor participa en la Iglesia y la sociedad, como noviazgo cristiano.
⇒ El tercer punto es profundizar sobre la misión del matrimonio a la realización de un Proyecto de familia que participa de la Iglesia y aporta nuevos miembros. Y como iglesia doméstica contribuye también en la sociedad.

 

SESIÓN ÚNICA: La dimensión social del noviazgo

 

 1. Acogida (5 min.)

 

En la mesa de reunión se coloca una jarra con agua, una cajita pequeña, una vela y un paño blanco, elementos que simbolizan el Bautismo. Al lado se presentan también las fotocopias de los árboles que se utilizarán en la dinámica.

 

Y se realiza la acogida de los novios según las indicaciones ofrecidas en la Introducción del itinerario.

 

 2. Iluminados por la Palabra de Dios (10 min.)

 

Iniciamos esta sesión, siempre abiertos a la Palabra de Dios, para que ilumine nuestros corazones en este camino del noviazgo.

 

En esa última sesión hemos incorporado estos elementos a la lectura del Evangelio. El agua, que limpia y sacia la sed; la vela, que ilumina la oscuridad y esta tela blanca, que puede servir para vestirnos y darnos calor. Estos elementos nos recuerdan a algunos de los símbolos que se utilizan en el rito del sacramento del Bautismo. Os invitamos a recordar el sentido profundo de uno de los acontecimientos más importantes de vuestra vida. Vuestro propio bautismo. En él recibisteis, a través de la acción del Espíritu Santo, la gracia de su Amor, que os hizo partícipes de la naturaleza divina como hijos de Dios en Cristo. Habréis escuchado estas palabras en muchas ocasiones y de tanto oírlas han podido perder su valor. Pero os invitamos a abrir el corazón, dejad que el Espíritu Santo actúe, actualice en vosotros ese regalo de ser hijos de Dios. Y con esta disposición escuchemos su Palabra a través de su Hijo, Nuestro Señor:

 

 

 

Jesús, la noche de la última cena, se despide de sus discípulos compartiendo estas palabras que muestran la identidad de la relación que tiene con sus amigos, también hoy con nosotros: “Yo soy y vosotros sois”. La comparativa que hace con la vid y los sarmientos ilumina la intimidad existente entre Dios Padre- Dios Hijo y sus hijos. Nos declara la intimidad que tiene con nosotros.

 

⇒ ¿Creéis que existe alguna relación entre el Bautismo y la vid y los sarmientos de los que nos habla Jesús?
Dios que nos ha creado por amor, no nos obliga a permanecer unidos a Él. Nos da la libertad de elección. Un amor sin condición, pero si nos invita, también hoy, a permanecer en Él, ya que sin Él no podemos hacer nada.

 

→ ¿Cómo es nuestra intimidad con el Señor? ¿Cómo podemos permanecer en Él?
→ ¿Puede nuestro noviazgo dar fruto sin estar unido a la vid?

 

 

La viña, el labrador, la vid y los sarmientos dan fruto. El labrador se encarga de arrancar las malas hierbas, de podar los tallos, para que la savia llegue a todos los brotes de la viña y pueda dar fruto.

 

→ ¿Reconocemos que la relación de intimidad con el Señor da fruto?
→ ¿Reconocemos que nuestro noviazgo también puede dar fruto? ¿Cómo? ¿Dónde?

 

 

 

 

 3. Dinámica inicial (12 min.)

 

Os invitamos a dibujar el árbol de vuestra vida. ¿Cómo?

 

Primero haciendo una lista con todos vuestros valores positivos. Os ayudamos con estos ejemplos:

 

– Cualidades personales (paciencia, amabilidad).
– Cualidades sociales (simpatía, capacidad de escucha).
– Cualidades intelectuales (memoria, capacidad de síntesis).
– Cualidades físicas (fuerza, destreza, ojos bonitos).
– Cualidades espirituales (compasivo, caritativo).

 

Elaborad otra lista con los logros que hayáis conseguido en vuestra vida. Desde los más pequeños a los más importantes.

 

Se os entrega un folio con el árbol de vuestra vida. Id colocando vuestras cualidades en las raíces del árbol. En las más gruesas colocad los valores que han dado más fruto y con este criterio id rellenando las raíces.

 

Después colocad los logros en las distintas ramas del árbol.

 

 

 

Cuando finalicemos la exposición del tema, con toda libertad, pondremos en común, las ideas y terminaremos la dinámica.

 

 

 4. Exposición del tema (30 min.)

 

Hemos visto la cantidad de cualidades que el ser humano puede tener y cómo los éxitos alcanzados tienen mucho que ver con esas cualidades. Son, como nos dice el mismo Jesús (Mt 25,14–30), los talentos que Dios nos da a cada uno, como regalo, como don. No son recibidos para guardarlos, sino para ponerlos en juego, al servicio de los demás y en respuesta a todo lo que hemos recibido desde la Creación.

Esta es nuestra misión, poner en juego nuestros talentos y dar fruto. Recordemos que los sarmientos por sí solos no pueden hacer nada. Deben estar unidos a la Vid para dar fruto y fruto en abundancia.

 

4.1. Misión evangelizadora por el Bautismo

 

 

 

El Magisterio de la Iglesia nos explica en qué consiste la misión de todo cristiano. Es una misión evangelizadora que se adquiere por el Bautismo. Esta misión forma parte de la propia identidad de todo bautizado que se convierte en discípulo misionero (EG 120). Encontrarse con el Amor de Dios no nos deja indiferentes. El saberse amado cambia la vida. Como el amor entre los novios, la vida ya no es igual, todo se transforma cuando uno se enamora.

El amor recibido en la Gracia del Bautismo es un impulso para evangelizar, como expresó el mismo Jesús en el templo: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado a evangelizar a los pobres, a proclamar a los cautivos la libertad, y a los ciegos la vista; a poner en libertad a los oprimidos; a proclamar el año de gracias del Señor” (Lc 4,18-19).

Esta es nuestra misión como cristianos: anunciar la salvación a la Humanidad, realizándolo en nuestro propio entorno, en nuestra sociedad. La motivación para evangelizar es, por tanto, el amor de Jesús. Esa experiencia de sentirnos salvados por Él, que nos impulsa a darle a conocer a los demás y desear que todos sientan la grandeza de sentirse amados y salvados (EG 264).

Esta llamada a la evangelización se lleva a cabo desde nuestra realidad y nuestros talentos.

 

 a ¿Cómo actuar?

 

El anuncio del evangelio se hace desde la Vid. Unidos en comunión al mismo Jesucristo. Unidos a Él, buscamos lo que Él busca, amamos lo que Él ama. Buscamos, como el mismo Jesús, glorificar al Padre (EG 267). Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos” (Jn 15,8).

 

 

 

Jesucristo es modelo de esta misión evangelizadora (EG 269). ¿Cómo actuar? Fijándonos en Él, en cómo vivía cada acontecimiento:

 

  • La comunión con el Padre y la disposición de entrega para hacer Su voluntad. “Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y llevar a término su obra” (Jn 4, 34).
  • Su oración en intimidad con el Padre. “Subió al monte a orar. Y mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió” (Lc 9 28-29).
  • Su forma de mirar. “Jesús se lo quedó mirando y lo amó” (Mc 10, 21).
  • Sus gestos y sus palabras. “Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón” (Mt 11, 29).
  • Su compasión por los enfermos y su manera de acoger a los pecadores. “Al ver a las muchedumbres se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas” (Mt 9, 36).
  • Su manera de abajarse y dejarse honrar. “Ha hecho conmigo una obra buena” (Mt 26, 10).
  • Su entrega sin reservas, hasta la cruz. “Padre, perdónales porque no saben lo que hacen” Lc 23, 34).

 

La vida de Jesús, su manera de entregarse a los demás, es Evangelio. Y el evangelio es buena noticia, que responde a las necesidades más profundas de las personas.

Cada persona es digna de nuestra entrega (EG 274), de mi entrega personal. “Cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis” (Mt 25,40). Este es el mandato divino: “Amaos los unos a los otros como yo os he amado. En esto conocerán que sois mis discípulos” (Jn 13, 34).

Seducidos por el modelo de amor, comunión y entrega de Jesucristo, surge el deseo en nuestros corazones a compartir nuestra vida, nuestros talentos, nuestros dones con los demás, integrándonos en la sociedad para la construcción de un mundo mejor (EG 269.274) desde la misericordia, el amor y la alegría que lo transforma.

 

 b. ¿Dónde actuar?

 

Vivimos en una sociedad consumista, basada en un modelo de bienestar social, donde el objetivo es la posesión y acumulación de bienes. Parece que el “ser” ya no es lo importante sino el “tener”. El valor de la persona queda devaluado y supeditado a lo que pueda aportar en vez de responder a su propia dignidad personal. Esta visión del bienestar, donde se busca la felicidad de forma desordenada y sin moderación, acaba produciendo verdaderas heridas en la sociedad y en concreto en aquellas personas que no participan, por falta de medios o por exclusión de este modelo social.

 

Nuestra misión es llevar el Evangelio a lo más profundo del corazón de las personas:

 

  • Donde haya heridas del corazón poder consolar.
  • Donde haya división poder restablecer la comunión.
  • Donde haya egoísmo poder buscar el bien común.

 

 

La Iglesia tiene una acción social dentro de la sociedad. Por el Bautismo somos incorporados a la Iglesia. Por eso estamos llamados también a realizar esa acción. Nuestra misión es poner en juego todos nuestros talentos en esa dimensión social que debe impulsarnos a hacernos presentes en la vida pública a través de todos sus ámbitos:

  • A través de los medios de comunicación y redes sociales.
  • Participando de la Política.
  • Contribuyendo en distintas ONG, Fundaciones y organizaciones de ayuda humanitaria.
  • En el mundo laboral.
  • Desde la propia familia.

 

4.2. Del Bautismo al noviazgo

 

La dimensión social del ser humano nos evoca la necesidad que tiene la persona de salir de sí misma y encontrarse con el otro. Desde nuestro nacimiento nos relacionamos con el ambiente que nos rodea y con las personas que están a nuestro lado, nuestros padres, familiares y amigos. A medida que crecemos vamos aumentando el círculo de relación. La socialización es necesaria para forjar la propia identidad personal. El noviazgo forma parte de esta relación interpersonal que ayuda a los novios a conocerse mejor a sí mismos, a comunicarse e idear un proyecto de vida en común en busca de la felicidad como respuesta a una vocación. Ya hemos visto a lo largo del itinerario que el noviazgo es una etapa transitoria hacia el matrimonio. Los novios no llegan a participar de la unidad esponsal, pero tampoco son seres independientes, sino que se establece un vínculo especial entre ambos, que otorga al noviazgo cierta identidad.

 

La dimensión social del noviazgo comienza ampliando el círculo de amistades de los novios, conociendo a compañeros del trabajo, aprendiendo a acoger a los amigos del otro, a respetar las diferencias y a ser generosos con el tiempo que se dedica a las relaciones con los demás.

También los novios comienzan a compartir tiempo con las familias de origen, que permite conocer más a la pareja, a través de su historia personal. Toda esta relación social comienza a ser un tiempo de iniciación a una vida en común. Pero hay que recordar, como vimos en la sesión anterior, que el noviazgo nunca cierra las puertas al amor de los novios, sino que debe vivir el amor en apertura a la familia, a los amigos y al trabajo, incluso a los hobbies. Esta disposición es un buen termómetro para identificar si una relación de noviazgo es buena o no.

Si además los novios, son bautizados y forman parte de la Iglesia, estamos hablando de una identidad con “apellido”, se trata de un “noviazgo cristiano”. Esto tiene una implicación mayor, ya que esa misión evangelizadora que los cristianos estamos llamados a vivir por el Bautismo, se significa de forma especial en el noviazgo. Llevar el evangelio, es también dar testimonio del amor humano que viven los novios. Es dar testimonio con la propia vida. Revelar al mundo que es posible vivir un noviazgo cristiano en esta sociedad.

La apertura en la dimensión social también se puede testimoniar participando en la sociedad a través de redes sociales, tan manejado entre los jóvenes; colaborando con voluntariados, en campañas sociales, ayudando a los necesitados y llevando el evangelio juntos.

El papa Francisco advierte a los novios que existe en la sociedad un modelo de amor que no corresponde con el verdadero. Aquel que muestra “coordenadas sentimentales enfocadas al hábito de consumo y de bienestar psico-físico”. ¡El amor no es esto! nos dice. (Audiencia general 27.05.2015). Por tanto, es fundamental, que los novios, que viven su amor inmersos en las nuevas tendencias de la sociedad, no caminen solos, sino que se dejen acompañar y guiar, como en este itinerario, para fortalecer su amor y que permanezcan unidos a la vid y sigan dando fruto.

Este testimonio de la vida de los novios también es una oportunidad para mostrar la belleza del matrimonio cristiano ya que esta etapa es una proyección de la vocación al matrimonio y la familia como respuesta a la vocación al amor. Desde el noviazgo cristiano se puede testimoniar la grandeza del matrimonio cristiano.

 

 

4.3. Del noviazgo al matrimonio

 

El matrimonio es la célula vital de la sociedad donde nacen los ciudadanos. El matrimonio, con apellido “cristiano”, además de tener la misión de custodiar, revelar y comunicar el amor (GS 48), tiene una función social que responde también a esa misión evangelizadora por el Bautismo. La primera misión social es la de vivir el Evangelio en la propia familia, siendo ejemplo de matrimonio cristiano y signo visible del amor de Dios para los hijos. Pero la función social no queda reducida al núcleo familiar. Al igual que veíamos en el apartado anterior, sobre la apertura del noviazgo, el amor de los novios no queda encerrado en sí mismo, también la familia cristiana se abre a las demás familias y a la sociedad, participando y asumiendo esa misión de llevar la buena noticia a los pobres y a los más necesitados.

 

Es en la familia donde se experimenta la sociabilidad, se establecen las primeras relaciones interpersonales y es cuna de formación en valores humanos. La familia es por tanto un pilar esencial en la sociedad. Debe establecerse una relación entre familia y sociedad. La sociedad debe estar al servicio de la familia, en el respeto y promoción de esta. (FC 45). Las familias a su vez tienen que ser conscientes de “ser protagonistas de la llamada política familiar” y asumir su responsabilidad en que las leyes defiendan los derechos y también deberes de las familias (FC44).

 

5. Experiencia vital (15 min.)

 

Retomamos de nuevo nuestro árbol del principio de la sesión. Hemos visto las cualidades personales y los éxitos. Podemos compartir con el grupo alguno de esos éxitos y explicarlo a los demás. Nos puede iluminar a todos.  Pero damos un pasito más y nos preguntamos:

 

¿Podría reconocer alguno de los valores que he resaltado en mi árbol que podría poner al servicio de la sociedad? Podemos compartirlo con los demás y destacarlo en nuestro árbol.

 

Observando de nuevo todas esas cualidades que tenemos, vamos a reflexionar y a compartir a través de estas preguntas:

 

> Esas cualidades que me han llevado a conseguir estos logros en mi vida ¿son fruto de mi esfuerzo? O ¿es algo innato en mí?
> Todos los logros que he conseguido, ¿los he conseguido por mis propias fuerzas o he tenido la ayuda de alguien? ¿De quién? Señala cuáles e indica el nombre en las ramas correspondiente al logro.
> Me surge la necesidad de agradecer los logros de mi vida. ¿A quién? Escríbelo en el tronco. ¿Quién sostiene mi vida?

 

6. El acompañamiento entre sesiones

 

Con esta sesión finaliza este itinerario de formación. Y os vamos a regalar vuestro “árbol del noviazgo” con nuestros mejores deseos de que llegue a florecer en vuestro matrimonio y que dé abundantes frutos.

Os invitamos a que compartáis los dones que el Señor os ha dado a cada uno de vosotros y penséis cómo podéis ponerlos al servicio de vuestro amor y en qué cosas concretas.

También podéis elegir juntos algún proyecto que podáis compartir al servicio de la sociedad. También de forma concreta, en vuestro círculo de amistades, en la parroquia, en el barrio, etc.

 

 

Recordad SIEMPRE que el ÉXITO de vuestro noviazgo, y también el de vuestro futuro matrimonio, está arraigado en
PERMANECER UNIDOS A LA VID.

“El que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante;
porque sin mí no podéis hacer nada” (Jn 15,6)

¡FELIZ CAMINO!



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