Tema 6: Fidelidad

Tema 6: Fidelidad

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CONTENIDO

SESIÓN 1: ¿Qué es la fidelidad?

1.Acogida (5 min.)

2.Iluminados por la Palabra de Dios

3.Dinámica inicial (15 min.)

4.Exposición del tema (30 min.)

4.1. Diferencia entre lealtad y fidelidad

4.2. La fidelidad de Dios: modelo perfecto

4.3. María: modelo de fidelidad

4.4. Factores que impiden la fidelidad

5.Experiencia vital (15 min.)

6.El acompañamiento entre sesiones

SESIÓN 2: Análisis de la fidelidad

1.Acogida (5 min.)

2.Iluminados por la Palabra de Dios (10 min.)

3.Dinámica inicial (15 min.)

4.Exposición del tema (30 min.)

4.1. Estructura de la fidelidad

4.2. Propiedades de la fidelidad

4.3. La infidelidad tiene muchos rostros

4.4. Una puerta a la esperanza

5.Experiencia vital (15 min.)

6.El acompañamiento entre sesiones

SESIÓN 3: Apasionadamente fieles

1.Acogida (5 min.)

2.Iluminados por la Palabra de Dios (10 min.)

3.Dinámica inicial (15 min.)

4.Exposición del tema (30 min.)

4.1. ¿Por qué ser fieles?

4.2. La fidelidad cristiana como virtud activa

4.3. Crecer en fidelidad

4.4. Fidelidad ante la infidelidad

5.Experiencia vital (15 min.)

6.El acompañamiento entre sesiones

 

El Objetivo de este tema es descubrir la riqueza y profundidad que tiene el valor de la fidelidad, en los diferentes aspectos de la vida y, muy especialmente, en el noviazgo, matrimonio y vida familiar.

 

“Toda la vida, todo en común… La unión que cristaliza en la promesa matrimonial para siempre es más que una formalidad social o una tradición” (AL 123).  El noviazgo es una etapa adecuada para descubrir el alcance que tiene la verdadera fidelidad en la vida conyugal.

 

El proceso de descubrimiento se hará gradualmente durante tres sesiones:

 

⇒ Primera sesión: diferenciaremos la fidelidad de la lealtad, proponiendo como ejemplos la fidelidad de Dios y de la Virgen María y haremos una valoración de los factores que impiden la fidelidad.
⇒  Segunda sesión: mostraremos la estructura y propiedades de la fidelidad y reflexionaremos sobre las diferentes formas de infidelidad.
⇒  Tercera sesión: presentaremos la fidelidad como virtud cristiana, exponiendo las claves para hacer crecer nuestra fidelidad en el noviazgo y en el matrimonio.

 

 

SESIÓN 1: ¿Qué es la fidelidad?

 

1. Acogida (5 min.)

 

Nos remitimos a las indicaciones ofrecidas en la Introducción del itinerario.

 

2. Iluminados por la Palabra de Dios (10 min.)

 

Iniciamos esta sesión en un clima de oración, pidiendo a la Virgen María que nos ayude a mantenernos siempre en la fidelidad.

 

Este pasaje evangélico que narra el anuncio del nacimiento de Jesús guarda un cierto paralelismo con el texto anterior, en el que se contaba el anuncio del nacimiento de Juan Bautista. Ahora bien, mientras Zacarías, al escuchar el mensaje del ángel del Señor se aterroriza y exige una señal, María se fía plenamente y responde “hágase”.

 

“El Señor está contigo”. ¿Cómo percibimos en nuestra vida cotidiana que el Señor está siempre con nosotros y es fiel?
La fidelidad de María a Dios, expresada en la frase “hágase en mí según tu palabra” nos lleva a preguntarnos: ¿cómo vivo yo mi fidelidad a Dios y a los demás? ¿Cuáles son las principales dificultades que descubro?

 

 

 (Oración ⌊1 entregada a los novios del Encuentro con el papa Francisco en la Plaza de San Pedro, 14 de febrero 2014, día de san Valentín)

 

3. Dinámica inicial (15 min.)

 

“ELIGE LA FRASE QUE MÁS SE AJUSTA A TU OPINIÓN… Y LA QUE MENOS”

 

— Objetivo: iniciar el debate sobre tópicos de la fidelidad y mostrar opiniones propias. Es una dinámica apropiada para favorecer la participación en grupos.

 

Se indica a los novios que se les van a mostrar frases de autores conocidos, relacionadas con la fidelidad, pero sin mostrarles inicialmente su nombre. Se les pide en primer lugar que las lean y reflexionen. En segundo lugar, deben indicar cuál es la que más se ajusta a su opinión y la que menos, razonando su respuesta.

 

Pueden seleccionarse las que mejor consideren los monitores para los diez minutos de la dinámica.

 

Una vez que todos los integrantes del grupo hayan participado, se muestran los autores de dichas frases y se debate.

 

1
“La fidelidad de muchos hombres se basa en la pereza, la fidelidad de muchas mujeres en la costumbre”.
2
“Los hombres jóvenes quieren ser fieles y no lo consiguen; los hombres viejos quieren ser infieles y no lo logran”.
3
“El matrimonio es una cadena tan pesada que para llevarla hace falta ser dos y, a menudo, tres”.
4
“La fidelidad es el esfuerzo de un alma noble para igualarse a otra más grande que ella”.
5
“La fidelidad comprada siempre es sospechosa y, por lo general, de corta duración”.
6
“Solo el que manda con amor es servido con fidelidad”.
7
“Es fácil ser heroico y generoso en un momento determinado, lo que cuesta es ser fiel y constante”.
8
“La fidelidad y la gratitud son dos flores raras que se encuentran difícilmente”.
9
“Nunca he engañado a mi mujer. No es ningún mérito: la amo”.
10
“Lo pequeño es pequeño, pero ser fiel en lo pequeño, es cosa grande”.
11
“Dios no pretende de mi que tenga éxito. Solo me exige que le sea fiel”.
12
“Dios no quiere una casa construida por el hombre; sino la fidelidad a su palabra, a su designio”.
¿Quién lo dice?

 

1
→ Víctor Hugo (novelista).
2
→ Oscar Wilde (dramaturgo).
3
→ Alejandro Dumas (dramaturgo).
4
→ Goethe (dramaturgo).
5
→ Tácito (historiador).
6
→ Quevedo (escritor).
7
→ Karl Marx (filósofo y economista).
8
→ Ignacio Manuel Altamirano (escritor).
9
→ Georges Duhamel (escritor).
10
→ San Agustín.
11
→ Santa Madre Teresa de Calcuta.
12
→ Papa Francisco.

 

Conclusión de la dinámica. A continuación, se exponen algunas ideas que pueden aflorar en la puesta en común. No es relevante que aparezcan todas porque se tratarán en el desarrollo del tema:

 

√ La fidelidad además de ser una virtud humana es también una virtud cristiana.
√ Dios, que es Amor, es el modelo de fidelidad perfecto.
√ La fidelidad y la entrega en totalidad hacen realidad el “ya no serán dos, sino una sola carne”
√ Hay muchos tópicos sobre la fidelidad en el matrimonio.

 

 

4. Exposición del tema (30 min.)

 

 

4.1. Diferencia entre lealtad y fidelidad

 

 

La fidelidad es una palabra muy común, que aplicamos a muchos aspectos de nuestra vida. La Real Academia de la Lengua Española define fidelidad como: “Lealtad, observancia de la fe que alguien debe a otra persona”. Por otra parte, define lealtad como: “Cumplimiento de lo que exigen las leyes de la fidelidad y las del honor y hombría de bien”.

Pero ¿es lo mismo “fidelidad” que “lealtad”? En realidad, podemos observar diferentes matices:

 

La LEALTAD… La FIDELIDAD…
Está relacionada con una causa. Tiene que ver con una persona.
Tiene que ver con la razón. Tiene que ver con el corazón.
Tiene que ver con lo legal. Tiene que ver con el amor.
Tiene que ver con acuerdos. Tiene que ver con promesas.
Tiene que ver con asentimiento. Tiene que ver con una entrega voluntaria.

 

Ambos valores son positivos, pero la fidelidad, supera a la lealtad. Podemos encontrarnos el caso de una persona que sea leal pero no fiel, en la medida en que crea en una causa, pero no en una persona.

Ejemplo. El que es leal sigue haciendo la tarea, pero el que es fiel, además de hacer la tarea, nunca hablará mal de aquél a quien profesa fidelidad.

La fidelidad tiene que ver con el amor a una persona. Así lo expresa la famosa frase de Gabriel Marcel: “Amar a alguien es decirle tú no morirás”. ⌊2⌋ El amado permanecerá vivo en las mentes y los corazones de quienes de verdad lo amaron. Para el filósofo, la fidelidad es la única victoria posible sobre el tiempo, es decir, la fidelidad garantiza la permanencia del amor en el tiempo.

Otro de los importantes filósofos que asocian la fidelidad con el verdadero amor es M. Nédoncelle ⌊3⌋. Este considera que la fidelidad es condición o característica del amor verdadero, siendo el único camino para construir la comunión y comunicación entre las personas.

¿Y en el noviazgo y el matrimonio? Es claro que en toda relación el amor va evolucionando. Al principio, la relación es más emocional y pasional, pero luego, con el tiempo, se va apaciguando y se vuelve más madura y profunda. Los buenos hábitos ayudan a reforzar la fidelidad en la pareja. Podemos llegar al nivel más alto si la comunicación y comunión son plenas. Es el grado de fidelidad que debería darse en la familia: entre los esposos y con los hijos. Pero ¿cómo es la perfecta fidelidad? Veamos primero los factores que impiden la fidelidad y luego el modelo perfecto.

 

4.2. La fidelidad de Dios: modelo perfecto

 

En los apartados anteriores reflexionamos sobre algunos aspectos de la fidelidad en nuestro mundo actual. Pero ¿cómo es la verdadera fidelidad?

Los cristianos lo tenemos claro: Dios, que es Amor, es el modelo perfecto de fidelidad. La Sagrada Escritura, de comienzo a fin, es toda una demostración continua del “Amor fiel” que Dios nos tiene. Y esto ocurre, a pesar de nuestra infidelidad hacia Él.

Los hombres descubrieron y descubren a Dios en su historia, pero, sobre todo, descubren su estilo fiel de actuación. En el Libro del Éxodo se nos describe a Dios así: “Señor, Señor, Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia y lealtad” (Éx 34, 6).

Caigamos en la cuenta de una cosa: la palabra “alianza” hace referencia a un pacto que se establece entre dos o más partes para lograr un propósito o fin. Por eso, la alianza del Antiguo Testamento hacía referencia al pacto que se establecía entre Dios y su pueblo mediante algún personaje concreto (Noé, Abraham, Moisés, etc.).

Sin embargo, es Jesucristo quien sella la nueva alianza de Dios con los hombres, con su muerte y resurrección: “Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo.” (Jn 13, 1). Es lo que nos recuerda san Pablo: “Este cáliz es la nueva alianza en mi sangre; haced esto cada vez que lo bebáis, en memoria mía” (1 Cor 11, 25).

Otro bello ejemplo de la fidelidad de Dios lo tenemos en la “parábola del hijo pródigo”. Tal como indica Benedicto XVI, esta parábola debería ser llamada mejor la de “los dos hermanos y del Padre bueno”. Por un lado, el hijo pródigo es claramente infiel, apartándose y malgastando la herencia del Padre… Y, por otro lado, el hijo mayor también lo es, “a su modo”: cumple los mandatos del Padre, pero en su interior alberga resentimiento y falta de amor. Es el Padre, el que ama fielmente a ambos y muestra su misericordia. Aunque nos equivoquemos, Dios siempre nos acoge como hijos suyos.

La fidelidad de Dios para con nosotros es inquebrantable. Aunque Él sea traicionado, no traiciona. Aunque Él no sea correspondido, nos continúa amando. La auténtica fidelidad se expresa siempre en un renovado amor hacia el otro.

¡Y qué hermoso símbolo el de la alianza! Los esposos que se casan intercambian los anillos como símbolo de su compromiso esponsal, de su unión, de su amor y fidelidad. Es emocionante el ejemplo de tantos matrimonios que alcanzan y celebran sus bodas de plata y oro. Tal como recuerda a los jóvenes el papa Francisco: “Aunque haya pasado la primavera del noviazgo, hay hermosura en la fidelidad de las parejas que se aman en el otoño de la vida, en esos viejitos que caminan de la mano” (CV 183). No debemos confundir la belleza con la apariencia de belleza, pues la auténtica hermosura radica en cada persona que vive con amor su vocación personal.

 

4.3. María: modelo de fidelidad

 

También María es modelo perfecto de fidelidad para los cristianos. El título de Virgen fiel (Virgo fidelis) ⌊4⌋ destaca de entre todos los atribuidos a María. La fidelidad de María contempla cuatro dimensiones: búsqueda, aceptación, coherencia y constancia.

María fue fiel, ante todo, al buscar el sentido profundo del designio de Dios en Ella y para el mundo: “¿Cómo será eso, pues no conozco varón?” (Lc 1, 34). El fiat de María, es el momento clave de su fidelidad. Percibiendo que jamás comprendería totalmente el cómo, “María, por su parte, conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón” (Lc 2, 19).

Al igual que María, el hombre es fiel a Dios cuando se abandona al misterio con la disponibilidad de abrirse para ser habitado por Alguien más grande que el propio corazón. Esa aceptación se culmina por la fe, como adhesión al misterio revelado. Y la consecuencia de vivir de acuerdo con lo que se cree, es la coherencia: aceptar incomprensiones, persecuciones antes de permitir la ruptura entre lo que se vive y lo que se cree.

Pero toda fidelidad debe pasar la prueba de la duración. Es fácil ser coherente en la hora de la exaltación, difícil en la tribulación. Aun así, siempre hay posibilidad de levantarse de la caída y ponerse de nuevo en marcha hacia la casa del Padre. El fiat de María en la Anunciación encuentra su plenitud en el fiat silencioso de María al pie de la Cruz.

Definitivamente, la Santísima Virgen entendía así su vida: la vocación de ser la Madre de Dios la convierte en la primera servidora de Dios y de los hombres. Este es su gran ejemplo de fidelidad.

 

4.4. Factores que impiden la fidelidad

 

Ante este ejemplo de fidelidad de Dios a los hombres, analizamos los factores que nos dificultan vivir una auténtica fidelidad en nuestra sociedad actual, pues hay muchas ofertas que invitan a la infidelidad o al abandono (cf. AL 162). Más adelante, profundizaremos en cómo vivirla de forma auténtica. Veamos algunos:

  • Individualismo. “Hay que considerar el creciente peligro que representa un individualismo exasperado que desvirtúa los vínculos familiares y acaba por considerar a cada componente de la familia como una isla, haciendo que prevalezca, en ciertos casos, la idea de un sujeto que se construye según sus propios deseos asumidos con carácter absoluto” ⌊5⌋ (AL 33).
  • Narcisismo. “El narcisismo vuelve a las personas incapaces de mirar más allá de sí mismas, de sus deseos y necesidades. Pero quien utiliza a los demás tarde o temprano termina siendo utilizado, manipulado y abandonado con la misma lógica.” (AL 39). El narcisismo no es más que la admiración excesiva y exagerada que siente una persona por sí misma, por su aspecto físico o por sus dotes o cualidades. En realidad, manifiesta en la persona una carencia de elogio, aprecio y en definitiva de amor.
  • Pansexualismo. Vivimos “en una época en que la sexualidad tiende a banalizarse y a empobrecerse” (AL 280), en la que se reduce la riqueza de la sexualidad a una simple genitalidad. Vivimos, desde muy temprana edad, un ambiente excesivamente erotizado y banalizado. Ya el Concilio Vaticano II planteaba la necesidad de “una positiva y prudente educación sexual” que llegue a los niños y adolescentes “conforme avanza su edad” y “teniendo en cuenta el progreso de la psicología, la pedagogía y la didáctica” (GrE 1).

 

5. Experiencia vital (15 min.)

 

Invitar a los novios a qué cuenten como viven ellos su fidelidad hacia el otro y que dificultades encuentran.

 

Otra opción es invitar a dos matrimonios, uno con pocos años de casados y otro con cierto recorrido, podrían ser alguno de los hermanos o padres de los novios y que cuenten su experiencia en lo referente a su proyecto de vida en común, enfatizando en su vivencia de la fidelidad.

 

⇒ Preguntas.
⇒ Conclusión y resumen final con ideas clave.

 

6. El acompañamiento entre sesiones

 

— Canción recomendada. Enviamos la siguiente canción por WhatsApp entre la sesión 1 y 2 y les pedimos que la lean juntos y la comenten antes de escucharla. En la siguiente sesión podemos escucharla todos juntos en la acogida.

 

“Fiel”. Letra y música: Giovanni Barrantes

 

Fiel en lo profundo de mi ser
fiel porque me sale sin querer.
Tú amor es lo mejor que me ha pasado
jamás voy a alejarme de tu lado
por siempre y para siempre…
Fiel sin maquillaje ni disfraz
fiel porque no existe nadie más.
Confieso que hasta ayer había fallado
la magia de tu amor me ha transformado
por siempre y para siempre fiel…
Te lo juro que yo no te voy a fallar
mi amor nadie lo puede hacer cambiar.
Mira dentro de mí y verás que así
mi amor es exclusivo para ti
por siempre y para siempre…
Fiel en lo profundo de mi ser
fiel porque me sale sin querer.
Quién puede traicionar cuando se ama
jamás podré soñar en otra cama
por siempre y para siempre fiel…
Te lo juro que yo no te voy a fallar
mi amor nadie lo puede hacer cambiar.
Mira dentro de mí y verás que así
mi amor es exclusivo para ti
por siempre y para siempre
fiel…

 

— Corto recomendado. Les proponemos que comenten entre sí un corto de Isabel Coixet.

 

Bastille (Isabel Coixet en Paris, Je T’Aime 2006)

 

Oración en pareja. Para favorecer la futura espiritualidad conyugal les  proponemos que hagan oración juntos con la “Parábola del administrador astuto” (Lc 16, 1-12). Ayudará a reflexionar sobre la fidelidad y lealtad:

 

» La frase: “El que es fiel en lo poco, también en lo mucho es fiel”, ¿qué nos implica? Nombra un pequeño compromiso personal de cada uno.
» El amo felicita al administrador por su astucia. ¿Es realmente fiel para ti?

 

 

SESIÓN 2: Análisis de la fidelidad

 

1. Acogida (5 min.)

 

Nos remitimos a las indicaciones ofrecidas en la Introducción del itinerario.

 

2. Iluminados por la Palabra de Dios (10 min.)

 

Damos comienzo a nuestra reunión iluminados con la Palabra de Dios y en concreto con este texto del Antiguo Testamento, que nos ayuda a reflexionar sobre la relación entre fidelidad e infidelidad.

 

Noemí en Moab (Rut 1, 1-17).

 

 

 

El libro de Rut es una historia de amor y de fidelidad, que sucede en la turbulenta época de los jueces (s. XII a.C.). Este pasaje que hemos escogido es considerado como uno de los más hermosos de toda la literatura y expone la fidelidad de Rut (bisabuela de David y del linaje de Jesucristo) a su suegra, Noemí, frente a la desgracia de ésta al quedarse viuda y sufrir la muerte de sus dos hijos.

 

Tomando como referencia el texto, os invitamos a reflexionar estas cuestiones:

 

La actitud de Rut ante la insistencia de su suegra es reseñable. ¿Encontramos ejemplos similares de fidelidad en nuestro entorno?

 

¿Qué alcance tiene para nosotros la frase?: Tu pueblo será mi pueblo y tu Dios será mi Dios.

 

(Oración inspirada en otra a san Valentín ⌊6)

 

3. Dinámica inicial (15 min.)

 

“BUSCA SEMEJANZAS Y DIFERENCIAS”

 

— Objetivo: descubrir puntos en común y diferencias entre fidelidad y lealtad, considerando distintas situaciones de vida.

 

> Mostramos la presentación siguiente con diferentes imágenes. Otra opción es llevar fotos e ilustraciones similares en soporte papel.
 > Invitamos a los novios a realizar una “lluvia de ideas” sobre las semejanzas y diferencias entre las imágenes, procurando que afloren ideas de manera fluida y no valorando las opiniones.
 > Para reconducir las reflexiones, mostraremos las diapositivas “Algunas pistas”.
> Finalmente, recogemos las ideas principales para centrar el tema de la fidelidad.

 

 

—  Conclusión de la dinámica. A continuación, se exponen algunas ideas que pueden aflorar en la puesta en común. No es relevante que aparezcan todas porque se tratarán en el desarrollo del tema:

 

√ Las empresas quieren fidelizar a sus clientes, que sean fieles a una marca o producto.
√ Se dice que el perro es “el mejor amigo del hombre”, en ocasiones, más leal que la personas.
√ Muchas personas se consideran “incondicionales” de un equipo o club.
√ Hay personas de vida consagrada, sacerdotes y religiosos.
√ En el noviazgo y el matrimonio se entiende necesaria la fidelidad al otro.
√ Para los cristianos, Dios es el ejemplo de amor y fidelidad perfectos.

 

 

4. Exposición del tema (30 min.)

 

4.1. Estructura de la fidelidad

 

En la sesión anterior hemos analizado como referencia el modelo perfecto de fidelidad que Dios nos ofrece y el de María como ejemplo.

Pero ¿qué es necesario para que se sostenga la fidelidad? ¿Qué estructura tiene? Exponemos a continuación algunas ideas: ⌊7⌋

 

 

 

La fidelidad es confianza

 

Cuando conocemos de verdad a una persona y la apreciamos, nos fiamos de ella. “La amistad no es una relación fugaz o pasajera, sino estable, firme, fiel, que madura con el paso del tiempo. Es una relación de afecto que nos hace sentir unidos, y al mismo tiempo es un amor generoso, que nos lleva a buscar el bien del amigo” (CV 152).

Surge, pues, la confianza y fidelidad hacia ella. Ofrecemos nuestra fidelidad porque esta persona es verdaderamente importante para nosotros y la valoramos profundamente. Y nos fiamos tanto, que la consideramos siempre digna de nuestra confianza y fidelidad. San Pablo lo expresa de esta manera: “Sé de quién me he fiado, y estoy firmemente persuadido de que tiene poder para velar por mi depósito hasta aquel día” (2 Tim 1, 12).

 

La fidelidad es amor

 

Cuando nuestro aprecio a una persona es muy fuerte, nos sentimos realmente unidos a ella. Es una unión más fuerte que el interés, la costumbre, la admiración o el fanatismo. Es una adhesión amorosa. Por eso, además de confianza, la fidelidad es amor.

En este aspecto, es importante distinguir la fidelidad de la constancia o perseverancia. Podríamos decir que la fidelidad es la “perseverancia en amar”. Si la relación con una persona se basa solo en la constancia, sin cultivar el amor, esta relación se va deteriorando y finalmente se puede quebrar.

¡Cuántos matrimonios se consideran fieles cuando lo único que hacen es mantener una relación por rutina! Esto lo desarrollaremos algo más cuando veamos algunas situaciones de aparente fidelidad.

 

La fidelidad es adhesión perpetua

 

Cuando el amor es auténtico, la confianza es plena. Se percibe como algo no pasajero, como una unión que es para siempre. La fidelidad se vive como una necesidad demandada en nuestro interior, no como una obligación. Por eso, la auténtica fidelidad es una adhesión perpetua.

Cuando amamos así a una persona, nos sentimos tan íntimamente unidos a ella, que nuestros sentimientos, proyectos y decisiones tienen su eje en ella. Nuestra identidad está cohesionada con la de la otra persona. Por eso, la ruptura de una relación así supone el doloroso daño de nuestra identidad.

 

La fidelidad, un compromiso de amor público

 

¿Hace falta comunicar públicamente un compromiso de amor? Al hacer un compromiso público se manifiesta la voluntad de la permanencia en el tiempo. Esta misma expresión pública hace que se fortalezca el vínculo, puesto que, al hacerlo así, se exterioriza el deseo de hacer a los demás testigos de dicho compromiso.

Es lo que ocurre cuando los esposos dicen el “sí, quiero” ante los demás. Su amor queda fortalecido por la autodeterminación y su manifestación pública. Es un acto que representa la elección y apuesta por la persona elegida para construir un proyecto de vida, desechando el resto de las opciones. Es una opción personal y tomada conjuntamente por los esposos, para iniciar un compromiso esponsal y familiar.

 

4.2. Propiedades de la fidelidad

 

¿Cómo es la fidelidad? Es un gesto de libertad madura en el que uno no se conforma con lo que tiene, sino que se afana para ir construyendo algo mejor. ⌊8⌋ La fidelidad es un acto de voluntad, en el que podemos resaltar las siguientes propiedades:

 

La fidelidad es libre y creativa

 

Lejos de ser una rígida armadura, la auténtica fidelidad es libre y creativa. La creatividad es indispensable en la pareja para reinventarse constantemente, la mejor manera de vivir juntos. Es activa para mantener la ilusión e ir reaccionando ante las circunstancias, tanto en lo cotidiano como en las situaciones nuevas. Pero no podemos olvidar que debe ser libre. Solo es eterno lo que se basa en un amor libre. Nuestra auténtica libertad nos hace disponibles y nos libera del egoísmo.

 

La fidelidad es fuente de fecundidad y generosidad

 

En la verdadera fidelidad se abrazan “el deber” y “el gozo”: la persona a la que nos debemos es la persona a la que amamos. Es nuestro foco de amor, centro de alegría y bienestar. Por eso la fidelidad nos confiere una gran fuerza interior y, a su vez, provoca en nosotros la generosidad.

 

La fidelidad es fuente de perdón y también imperfecta

 

No obstante, el ser humano es débil. Consciente de su propia fragilidad, la auténtica fidelidad es humilde y está predispuesta a la misericordia y el perdón. Como dice el salmo: “La misericordia y la fidelidad se encuentran” (Sal 85, 11). Por ello, es misericordiosa ante una posible infidelidad del otro.

Y consecuencia también de nuestra debilidad, nuestra fidelidad es imperfecta. Esta debilidad se muestra en las caídas, pero también en la duda, puesto que toda elección supone una renuncia y nuestro corazón no se resigna del todo a perder aquello a lo que ha renunciado. Por eso, la fidelidad requiere una continua reafirmación.

 

4.3. La infidelidad tiene muchos rostros

 

Para la mayoría de las personas, la infidelidad es la mayor traición que se puede cometer a la pareja o al cónyuge. Cuando se quiebra la fidelidad es difícil recomponer la relación, aunque no imposible. Hay una tendencia a relacionar directamente la infidelidad con una relación sexual, pero no siempre es así. La cuestión es si se ha sido fiel a la promesa realizada, muchas veces no es necesaria la existencia de una tercera persona.

¿Quién de nosotros no ha lamentado la separación de algún matrimonio conocido, sin causa aparente? En muchos casos, la infidelidad es obvia, pero hay muchas situaciones de aparente fidelidad que en su fuero interno pueden no serlo. Veamos algunas posibles situaciones de “aparente fidelidad”:

 

  • Doble vida. Algunas personas guardan una apariencia de fidelidad en su vida pública, pero ocultan otra situación totalmente distinta. Al principio suele haber “remordimiento”, pero luego se acaba por acostumbrarse e incluso justificarse. Esta situación genera malestar a la persona por la falta de coherencia y de unidad.
  • Fidelidad exterior. Hay fidelidad de manera externa sin fidelidad interior. Si no se cultiva el amor, se puede instalar la rutina y el tedio.
  • Fidelidad inconsistente. El problema ahora es la estabilidad. La persona es sincera, pero es “inconstante en su adhesión y compromiso”; “vuelve a empezar”, pero tiende a “volver a caer”. Puede haber una afectividad inmadura o una vivencia demasiado “a flor de piel”.
  • Fidelidad mediocre. Se desea la fidelidad, pero sin renunciar a algunos “beneficios” secundarios de la infidelidad. En ella se apaga la aspiración por crecer en el amor.
  • Fidelidad congelada. Hay una firme voluntad de fidelidad, pero se pierde el entusiasmo de crecer en el amor. A menudo son “buenas personas”, pero alguno o los dos han descuidado mantener vivo el amor.

 

4.4. Una puerta a la esperanza

 

Es la que nos abre las palabras del papa Francisco en AL 1: “La alegría del amor que se vive en las familias es también el júbilo de la Iglesia… A pesar de las numerosas señales de crisis del matrimonio, «el deseo de familia permanece vivo, especialmente entre los jóvenes y esto motiva a la Iglesia». ⌊9⌋

Nuestra sociedad actual, en donde se valora más la comunicación personal entre los esposos, posibilita la mayor humanización de la convivencia familiar. Ya no caben formas y modelos del pasado, con falta de libertad y, por tanto, falsa fidelidad. Es muy esperanzador que, hoy por hoy, siguen siendo muchos los esposos y familias que viven plenamente su amor. Un amor, ratificado por la mutua fidelidad y, sobre todo, por el sacramento del Matrimonio, mediante el cual los esposos se entregan su pasado, presente y futuro; en cuerpo y mente, en la prosperidad y en la adversidad.

 

5. Experiencia vital (15 min.)

 

Animar a los novios a que cuenten su propia experiencia vital. Se trata de entrar en una “comunión de ideas y experiencias”, fomentando la participación de todos y creando “comunidad”.
Otra opción es invitar a un matrimonio con cierto recorrido, podrían ser alguno de los padres de los novios, y que cuenten su experiencia en lo referente a su proyecto de vida en común.

 

⇒ Preguntas
⇒ Conclusión y resumen final con ideas clave.

 

 

6. El acompañamiento entre sesiones

 

— Una pequeña nota de humor. Entre las sesiones 2 y 3 del tema de Fidelidad, podemos enviar un WhatsApp con un sano chiste que arranque una sonrisa a los novios.

 

Adán suele ausentarse con frecuencia en el paraíso. Cuando Eva le pregunta dice que simplemente se va a pasear. Pero ella no termina de creérselo y empieza a ponerse celosa y suspicaz.

 

Tú me estás engañando… Tú tienes a otra, seguro.
Pero cariño, ¿cómo voy a tener a otra si tú y yo somos los únicos humanos del paraíso?
Unos días más tarde Adán está durmiendo la siesta cuando nota que algo le está recorriendo el cuerpo y al abrir los ojos descubre a Eva palpándole minuciosamente el tórax.
Pero Eva ¿qué haces?
¡Contarte las costillas! ⌊10⌋

 

 

Canción recomendada. “Quien canta, ora dos veces”. Para interactuar con el grupo, podemos enviar la siguiente canción por mail o WhatsApp entre la sesión 2 y 3 y les pedimos que la lean juntos y la comenten antes de escucharla. En la siguiente sesión podemos escucharla todos juntos en la acogida.

 

“Alianza de amor entre tú y yo”. Cantante: Hermana Glenda

 

En la pobreza o en la riqueza, te amaré.
En la salud o en la enfermedad, yo te amaré.
En la tristeza o en la alegría, en la tormenta
o en la paz, ante todo y, sobre todo, te amaré.
Tú me amarás, yo te amaré.
Alianza eterna entre tú y yo.
Tú me amarás, yo te amaré
hasta que la muerte nos una más.
En las buenas o en las malas te amaré.
En el pecado o en la gracia te amaré.
En la noche o en el día, en la fuerza o
la debilidad ante todo y sobre todo te amaré.
Tú me amarás……
Tú me amarás……
Hasta que la muerte nos una más.

 


— Corto recomendado. Entre la primera y segunda sesión proponemos a los novios que comenten entre sí un corto de Timothy Reckart, Head Over Heels.

 

 

— Oración en pareja. Para favorecer la futura espiritualidad conyugal de los novios les proponemos que hagan oración juntos con el pasaje “Noemí en Moab” (Rut 1, 1-17). Para comentar entre ellos:

 

→ La actitud de Rut ante la insistencia de su suegra es reseñable. ¿Encontramos ejemplos similares de fidelidad en nuestro entorno?
→ ¿Qué alcance tiene para nosotros la frase?: Tu pueblo será mi pueblo y tu Dios será mi Dios.

 

 

SESIÓN 3: Apasionadamente fieles

 

1. Acogida (5 min.)

 

Nos remitimos a las indicaciones ofrecidas en la Introducción del itinerario.

 

 2. Iluminados por la Palabra de Dios (10 min.)

 

Iniciamos esta sesión poniéndonos en clima de oración y dejándonos iluminar por la Palabra de Dios.

 

 

Este fragmento de la carta de san Pablo a los Efesios es uno de los grandes textos eclesiales del Nuevo Testamento. Comienza con la autopresentación del autor, en la que subraya que está prisionero por su fidelidad al Señor, por vivir como pide su vocación. Después se describe cuáles deben ser las principales virtudes del cristiano que vive en la fidelidad a Dios y, finalmente, se exhorta a poner nuestros dones para la edificación del cuerpo de Cristo: la Iglesia.

 

A la luz este pasaje del Nuevo Testamento…

 

√ ¿Qué te sugiere acerca de tu propia vocación? ¿Sabrías decir cuál es tu vocación personal?
√ ¿Cuáles son tus propios dones? ¿Y los de tu pareja? ¿Son complementarios?
√ De las virtudes cristianas que describe san Pablo, ¿cuál destacarías para fortalecer la fidelidad en una pareja?

 

 

Tomado de  www.catequesisenfamilia.es

 

3. Dinámica inicial (15 min.)

 

“EL DETECTIVE”

 

— Objetivo: identificar casos de fidelidad auténtica y casos de infidelidad encubierta.

 

Se lee a los novios un caso práctico. Tendrán que analizar las diferentes situaciones y, posteriormente, debatir sobre ellas.

 

Juan es párroco de una preciosa iglesia. Lleva muchos años realizando, con gran dedicación, los cursos de preparación al matrimonio y a la vida familiar. Hoy se ha organizado un encuentro de aquellos esposos que hicieron el curso hace cinco años. Juan está muy contento de volverlos a ver… A medida que va entablando conversación con ellos comprueba signos de amor, pero también detecta algunos riesgos. En la homilía tendrá la oportunidad de darles algunos consejos. ¿Cuáles sugerirías para que crezcan en amor y la fidelidad? Analiza las parejas asistentes y sus comentarios.

 

Comentarios de los esposos:

 

→ Matrimonio A: Ana y /Andrés

 

Ana y Andrés son un matrimonio exitoso, con excelentes carreras profesionales. Tienen una vida acomodada y los hijos están estudiando en un colegio de gran reputación.

 

– Andrés: “Nos va muy bien. Me da igual lo que se gaste Ana con las amigas cuando va de compras, nos lo podemos permitir. Pero eso sí, mi quedada con los amigos para echar un partido es sagrada”.

 

– Ana: “Necesito mi espacio con mis amigas. Acaba una saturada de trabajo, casa, niños y marido”.

 

→ Matrimonio B: Blas y Bea

 

Blas y Bea se quieren mucho. Han sufrido varias crisis, pero ahora parecen estar mejor que nunca.

 

– Blas: “Pasé una mala racha con mi trabajo y discutíamos mucho. Pero ella sabe que la quiero de verdad.”

 

– Bea: “Discutimos, pero nos queremos, de lo contrario, no se comprende que sigamos. Por eso quisimos tener un bebé. Era lo que nos hacía falta… ahora estamos en racha.”

 

→ Matrimonio C: Clara y Carlos

 

Clara y Carlos son cristianos muy comprometidos. Forman una preciosa y numerosa familia.

 

– Clara: “El día no da para más, con los niños, la casa…, cuando llega la noche estoy loca por dormirme.”

 

– Carlos: “Tenemos muchos gastos. Cuando llego a casa tengo que seguir trabajando en el ordenador hasta las tantas”.

 

Conclusión de la dinámica. A continuación, se exponen algunas ideas que pueden aflorar en la puesta en común. No es relevante que aparezcan todas porque se tratarán en el desarrollo del tema:

 

→ El matrimonio A (Ana y Andrés). Riesgo: la excesiva independencia, la rutina y el tedio.
→ El matrimonio B (Blas y Bea). Riesgo: la falta de constancia en su compromiso.
→ El matrimonio C (Clara y Carlos). Riesgo: pérdida del entusiasmo de crecer en el amor.

 

— Consejos posibles: escuchar al otro; amar y respetar las diferencias; amarse como pecadores y eliminar idealizaciones; vivir los conflictos como una oportunidad; vivirse como dones el uno al otro; regalarse la admiración; vivir la sobriedad en familia; orar juntos, no solo el uno junto al otro.

 

4. Exposición del tema (30 min.)

 

Ya hemos reflexionado sobre la fidelidad en la situación de la sociedad actual y hemos profundizado en sus modelos perfectos. Ahora nos toca aplicar a nuestra vida desde el prisma de la fe.

 

4.1. ¿Por qué ser fieles?

 

¿Trae cuenta la fidelidad? En cualquier aspecto de la vida, toda persona que es fiel se siente en paz y satisfecha consigo misma. Adquiere valentía y madurez personal.

En cambio, ante la infidelidad uno mismo se siente despreciable y desesperado cuando reconoce que ha traicionado a la persona que confiaba en él.

Siempre es un tesoro la fidelidad. Ahora bien, ¿por qué ser fieles en el noviazgo y en el matrimonio?

La fidelidad en el noviazgo

El noviazgo es “escuela de amor” ⌊11⌋ y lección de libertad. En esta etapa encaminada al matrimonio, los novios aprenden a conjugar el compromiso con la prueba. ¡Qué bello descubrir que somos más libres en la medida en que nos comprometemos! En el noviazgo cristiano debe brillar la fidelidad y descartarse el mero flirteo o la aventura amorosa. Se puede ser novios formales a los ojos de los demás, pero lo importante es ser fieles a los ojos de Dios y de uno mismo.

 

La fidelidad en el matrimonio

 

Los esposos fieles hacen que su propio amor conyugal crezca. Generan armonía en la familia y dan estabilidad a sus hijos. La realidad es que el matrimonio constituye una íntima comunidad de vida y amor conyugal, fundada por el Creador y provista de leyes propias (cf. GS 48).

¿Qué leyes propias tiene el matrimonio cristiano en relación con la fidelidad?  La alianza del matrimonio implica un consentimiento personal, libre e irrevocable. Los esposos, libremente, se entregan el uno al otro, de forma total y definitiva. Forman “una sola carne y un solo espíritu”. Es decir, los esposos asumen la indisolubilidad del matrimonio, tal como Jesús determinó: “Pues lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre” (Mt 19, 6). Se crea un bello vínculo, que en ningún caso anula la libertad.

Pero hay que reconocer que no es fácil cumplir esta bella promesa de fidelidad, pues somos débiles. ¿Qué debilita la fidelidad a una promesa? Principalmente la búsqueda a toda costa de la propia satisfacción o la exaltación innegociable de la libertad. Por eso el cristiano debe ser siempre consciente de su necesidad de la gracia y misericordia de Dios.

La grandeza de la fidelidad en el matrimonio es defendida por el papa Francisco. Afirma que no es una fría obligación legal, ni un simple instinto o pasión. Va estrechamente unida al amor. Recordemos que es la “perseverancia en amar”. Es decir, hacer de nuestros gestos de amor un hábito, que no sean actos de renuncia sino de amor.  Por eso el Papa reclama que “prometer un amor para siempre es posible cuando se descubre un plan que sobrepasa los propios proyectos, que nos sostiene y nos permite entregar totalmente nuestro futuro a la persona amada” (AL 124).

 

4.2. La fidelidad cristiana como virtud activa

 

 

 

 

¿Qué es una virtud?  “La virtud es una disposición habitual y firme a hacer el bien. Permite a la persona no solo realizar actos buenos, sino dar lo mejor de sí misma.” (CCE 1803).

¿Y en qué medida la fidelidad es una virtud activa para el matrimonio? El amante fiel pretende la unión con el amado, preservando su libertad e individualidad. Amar fielmente es sentirse responsable de la vida del otro y de su desarrollo personal.

Tal como expuso Pío XII al hablar sobre la fidelidad conyugal: “¿Qué es la fidelidad sino el religioso respeto del don que cada uno de los esposos ha hecho al otro, don de sí mismo, de su cuerpo, de su mente, de su corazón, para toda la vida, sin otra reserva que los sagrados derechos de Dios?” ⌊12⌋

Por un lado, la fidelidad es una virtud y una actitud espiritual dinámica, que evoluciona con la persona a lo largo de su vida. En el día a día, los obstáculos que surgen son a menudo imprevisibles, pero si se superan, la persona crece y la fidelidad aumenta y se afianza.

Por otro lado, el amor de los esposos, “ratificado por la mutua fidelidad y, sobre todo, por el sacramento de Cristo, es indisolublemente fiel, en cuerpo y mente, en la prosperidad y en la adversidad, y, por tanto, queda excluido de él todo adulterio y divorcio” (GS 49). Para afrontar esta vocación conyugal se requiere una gran virtud, cultivando la firmeza en el amor, el sacrificio y la oración asidua.

¡Grande es el testimonio de muchos esposos cristianos de amor, fidelidad y entrega a los hijos! Son el mayor impulso para renovar la sociedad a favor del matrimonio y la familia. Como decía san Agustín: “Vivamos bien y los tiempos serán buenos. Nosotros somos los tiempos: así como somos nosotros, así son los tiempos”. ⌊13⌋

 

4.3. Crecer en fidelidad

 

Y ¿cómo ser fieles en la pareja y el matrimonio? O mejor dicho… ¿cómo crecer en fidelidad con nuestro ser amado, ahora y cuando seamos esposos? Nada mejor que crear buenos hábitos para desarrollar la virtud de la fidelidad. Del libro “El amor inteligente en la vida de pareja” ⌊14⌋, de Bautista Borsato, podemos extraer algunas sugerencias para crecer en el amor y fidelidad:

 

Escuchar al otro

¡Qué importante es prestar verdadera atención y no solo oír! Escuchar de verdad requiere esfuerzo y dedicación: mirar a los ojos, callar muchas veces y liberarnos de opiniones propias y deseos. Debemos mantener el hábito de la escucha activa y no permitir que la rutina merme la comunicación. También es muy necesario reservar momentos para la pareja, que sean de auténtica comunicación para “hablar de sus cosas”: ¿cómo te ha ido?, ¿cómo te encuentras?, ¿cómo te puedo ayudar?

 

Amar y respetar siempre la diferencia del otro

 

Para amar de verdad, debemos favorecer que el otro sea él mismo, no intentar cambiar su forma de ser ni mucho menos “educarle”. La pareja crece en fidelidad cuando los dos son felices, siendo diferentes. Es un sano ejercicio valorar y respetar siempre la opinión o preferencia del otro; no desprestigiar o menospreciar, y menos delante de los demás. Por muy convencidos que estemos de nuestra verdad, debemos ser respetuosos. A menudo existen diferentes maneras de hacer las cosas.

 

Defender la libertad del otro, no la propia

 

La libertad, bien entendida, conlleva la facultad y el derecho de las personas a elegir de manera responsable su propia forma de actuar. Es grande el riesgo de pensar solo en la propia libertad y no en la del otro, lo que conduce a la indiferencia y al desamor. En cambio, responsabilizarse de contribuir a hacer un buen uso de su libertad al otro, promueve su desarrollo personal y dignidad. Cuando se cultiva el respeto mutuo, brota el diálogo y la paz.

 

Amarse como pecadores sin idealizaciones

 

Amar es aceptar las imperfecciones del otro e incluso sus pecados. En vez de condenar, el sano ejercicio de la misericordia hace que la persona que se ha equivocado se sienta comprendida y animada a mejorar. En definitiva, es necesario pedirse perdón y perdonar, como hábito indispensable para evitar una “lista de agravios acumulados”, y renovar continuamente el amor y fidelidad.

 

Hacer de los conflictos una oportunidad

 

Es inevitable que los conflictos aparezcan y con ellos, la tentación de pensar que el amor ha desaparecido o quebrado. Como si de una aguja de coser se tratara, es constructivo enmendar en vez de utilizarla para pinchar. Cada conflicto es ocasión para conocer mejor al otro y aceptarlo, evitar idealizaciones, y permitir así que la relación madure.

 

Considerarse como dones el uno para el otro

 

Somos diferentes y complementarios, somos un don el uno para el otro, para que seamos mejores. Y por supuesto, también la sexualidad es un don que proviene de Dios, para vivirlo con respeto y responsabilidad. El amor esponsal es reflejo del Amor de Dios y ser consciente de la entrega plena de los esposos hace que la fidelidad crezca en ambos.

 

Admirarse mutuamente

 

No se trata de idealizar al otro, todo lo contrario. La admiración nace de la contemplación del otro cuando apreciamos y valoramos lo bueno y bello que hay en la otra persona. Cultivar y mantener el deseo de descubrir al otro, invita a la admiración, y por tanto a crecer en el amor y fidelidad.

 

Vivir la sobriedad en familia

 

No debemos confundir la pobreza con la sobriedad. La primera es la carencia de bienes necesarios, mientras que la sobriedad es su uso correcto. Pues bien, cuando ponemos a Dios y a los demás por encima de todas las cosas, vivimos la sobriedad, dando justo valor a los bienes materiales. Vivir sobriamente, pues, es un ejercicio estupendo para mostrar fidelidad a Dios y a nuestros seres queridos.

 

Servidores de los demás

 

No es sano que una pareja tienda a encerrarse en sí misma. Ser sensible a las situaciones de injusticia y sufrimiento de los demás, nos ayuda a crecer como personas y a madurar en la relación. Y aún más, compartir en pareja un mismo compromiso social (voluntariado, pastoral, etc.) es una excelente oportunidad para crecer entre ellos el amor y fidelidad mutuos.

 

Orar juntos, no solo el uno junto al otro

 

La oración es el alimento del cristiano y si de verdad queremos ser “una sola alma y un solo corazón”, se hace indispensable la oración conyugal, algo que los novios pueden empezar a degustar. Compartir ratos de oración es desnudar nuestras almas en presencia de Dios. No hay mejor manera de crecer en amor y fidelidad.

 

4.4. Fidelidad ante la infidelidad

 

Como hemos visto, la fidelidad es un valor propio de la naturaleza que respalda el amor entre los esposos. No consiste en ser fiel a un contrato, sino en ser fiel al amor cultivándolo día a día.

Pero los cristianos no debemos conformarnos solo con eso y debemos dar un paso más. Tal como decía san Agustín: “El miembro de Cristo debe temer el adulterio del cónyuge por el mismo cónyuge, no por sí mismo, y ha de esperar del mismo Cristo el premio de la fidelidad conyugal que propone al cónyuge”. ⌊15⌋

Mención especial requieren los cónyuges injustamente abandonados. Ofrecen un valioso testimonio cristiano de auténtica fe y caridad, cuando no emprenden una nueva unión por fidelidad a Dios y a su cónyuge, aunque éste se comporte injustamente.

Así pues, la fidelidad implica, también en este aspecto, la mutua responsabilidad del uno respecto al otro. Sin duda, el adulterio es un grave ataque para el matrimonio y uno de los grandes males para la sociedad. Aún más, esta agresión es definitivamente perjudicial si se materializa en la separación o el divorcio. El perdón y la reconciliación son las únicas vías para salvaguardar un bien excelso como es el matrimonio.

Aunque difícil, esta predisposición solo es posible desde la experiencia de la misericordia y el perdón de Dios. “Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados” (Lc 6, 36-37).

Pero la realidad es que abundan las separaciones y divorcios. “Es verdad que estas dificultades que sufren en su familia de origen llevan a muchos jóvenes a preguntarse si vale la pena formar una nueva familia, ser fieles, ser generosos” (CV 263). Ante esto, el papa Francisco alienta a los jóvenes a apostar por la familia, en donde encontrarán los mejores estímulos para madurar y las más bellas alegrías para compartir. “No dejen que les roben el amor en serio. No dejen que los engañen esos que les proponen una vida de desenfreno individualista que finalmente lleva al aislamiento y a la peor soledad” (CV 263).

 

5. Experiencia vital (15 min.)

 

Animar a los novios a que cuenten su propia experiencia vital. Se trata de entrar en una “comunión de ideas y experiencias”, fomentando la participación de todos y creando “comunidad”.

 

Otra opción es invitar a un matrimonio con cierto recorrido, podrían ser alguno de los padres de los novios, y que cuenten su experiencia en lo referente a su proyecto de vida en común.

 

> Preguntas
> Conclusión y resumen final con ideas clave.

 

 

6. El acompañamiento entre sesiones

 

— Oración en pareja. Para favorecer la futura espiritualidad conyugal de los novios se les propone que hagan oración juntos con el pasaje de Ef 4, 1-13. Para comentar entre ellos…
→ ¿Qué te sugiere acerca de tu propia vocación? ¿Sabrías decir cuál es tu vocación personal?
→ ¿Cuáles son tus propios dones? ¿Y los de tu pareja? ¿Son complementarios?
— Oración Experiencial recomendada (30’). Podemos proponer a los novios un momento más intenso de oración para favorecer en ellos la introducción a la oración conyugal. Para ello se necesita una flor u otro símbolo por pareja, por ejemplo, un clavel rojo y música ambiente instrumental.

 

A cada pareja de novios, se les entrega el símbolo y se les invita a cogerlo entre los dos. Es recomendable que las parejas puedan estar separadas unas de otras, para facilitarles su intimidad.

 

Se les invita a permanecer en silencio y comunicarse mediante el lenguaje corporal, gestos, miradas, sonrisas, etc.

 

Vamos leyendo el texto siguiente realizando pausas y entonaciones entre frases:

 

 

 

 

— Nota: Con la colaboración de un sacerdote, puede planificarse un Acto Penitencial tras la oración anterior. En este caso, se aconseja que se realice en una iglesia o capilla. A los novios se les explica que, tras la oración, tendrán la opción de recibir el sacramento de la Reconciliación. Al finalizar la oración guiada, el sacerdote se encontrará disponible y los novios que lo deseen se acercarán individualmente por turnos. Mientras, las demás parejas continúan su oración. Se puede acabar rezando todos juntos de la mano un Padre Nuestro.

 

 


 

⌊1⌋ https://www.aciprensa.com/noticias/la-oracion-de-los-novios-del-encuentro-con-el-papa-francisco-por-san-valentin-88478

⌊2⌋G. Marcel, La fidelité créatrice”, Revue International de Philosophie 2 (1939-1948) 96.

⌊3⌋ M. Nédoncelle, La Fidelidad, Palabra, Madrid 2002.

⌊4⌋ S. Juan Pablo II, Homilía, Catedral ciudad de México (26.1.1979).

⌊5⌋ III Asamblea General Extraordinaria del Sínodo de los Obispos, Relatio Synodi 2014, 5.

⌊6⌋ https://www.aciprensa.com/recursos/oracion-para-pedir-fidelidad-y-union-en-la-pareja-4169

⌊7⌋ A. Crespo, “Busca la fe…” Fortalecer la fe del pastor para alimentar la fe del rebaño, PPC, Madrid 2012, 91-127.

⌊8⌋ M. Patxi, Juntos somos más que dos. Pistas a un hijo para vivir en pareja, PPC, Madrid 2005, 157-161.

⌊9⌋ III Asamblea General Extraordinaria del Sínodo de los Obispos, Relatio synodi (18.10.2014), 2.

⌊10⌋ J. L. Rubio, 100 chistes con la gracia de Dios, CREO, Madrid 2018.

⌊11⌋ M. Merino, “La fidelidad como perspectiva pastoral del noviazgo cristiano”, en AA.VV. Cuestiones Fundamentales de Matrimonio y Familia, Actas del II Simposio Internacional de Teología, Eunsa, Pamplona 1980, 815-832.

⌊12⌋ Pío XII, Audiencia General, La fidelidad conyugal (21.10.1942).

⌊13⌋ S. Agustín, Sermón (80,8).

⌊14⌋ B. Borsato, El amor inteligente en la vida de pareja, Sal Terrae, Maliaño 2001.

⌊15⌋ L. Marín de San Martín, “Matrimonio y familia en san Agustín”, en serie Cuadernos de espiritualidad agustiniana, Federación Agustiniana Española, Madrid 2003, 7-10.



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