
Comentarios lecturas domingos y festivos
2025/2026
En el tiempo de Navidad, la Iglesia celebra el misterio de la manifestación del Señor: su humilde nacimiento en Belén, anunciado a los pastores, primicia de Israel que acoge al Salvador; la manifestación a los Magos, «venidos de Oriente» (Mt 2, 1), primicia de los gentiles, que en Jesús recién nacido reconocen y adoran al Cristo Mesías; la teofanía en el río Jordán, donde Jesús fue proclamado por el Padre «hijo predilecto» (Mt 3, 17) y comienza públicamente su ministerio mesiánico; el signo realizado en Caná, con el que Jesús «manifestó su gloria y sus discípulos creyeron en él» (Jn 2, 11).
Durante el tiempo navideño, además de estas celebraciones, que muestran su sentido esencial, tienen lugar otras que están íntimamente relacionadas con el misterio de la manifestación del Señor: el martirio de los Santos Inocentes (28 de diciembre), cuya sangre fue derramada a causa del odio a Jesús y del rechazo de su reino por parte de Herodes; la memoria del Nombre de Jesús (3 de enero);la fiesta de la Sagrada Familia (domingo dentro de la octava. Este año, el 28 de diciembre), en la que se celebra el santo núcleo familiar en el que «Jesús crecía en sabiduría, edad y gracia ante Dios y ante los hombres» (Lc 2, 52); la solemnidad del 1 de enero, memoria importante de la maternidad divina, virginal y salvífica de María; y, aunque fuera ya de los límites del tiempo navideño,la fiesta de la Presentación del Señor (2 de febrero), celebración del encuentro del Mesías con su pueblo, representado en Simeón y Ana, y ocasión de la profecía mesiánica de Simeón.
Estamos en el "Ciclo A". Año "par"
Natividad del Señor, misa a medianoche (24 de diciembre)
- Is 9, 1-6. Un hijo se nos ha dado.
- Sal 95. R. Hoy nos ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor.
- Tit 2, 11-14. Se ha manifestado la gracia de Dios para todos los hombres.
- Lc 2, 1-14. Hoy os ha nacido un Salvador.
En la lectura de Isaías se anuncia el nacimiento de un niño que se presenta como signo de luz y paz en medio de la oscuridad de la guerra. Es el contraste entre la paz impuesta por Augusto y la paz que traerá este niño nacido pobre en Belén. Esta paz de Dios no viene impuesta por ejércitos, sino que es anunciada por los ángeles, los mensajeros celestes, que anuncian el nacimiento a gente pobre y humilde. Esta gloria divina que produce este canto de alabanza celestial es el germen de la verdadera paz. Nos unimos a este canto celestial deseando «una vida sobria, justa y piadosa». Jesús es nuestra paz y la fuente de nuestra alegría.

Natividad del Señor, misa del día (25 de diciembre)
- Is 52, 7-10. Verán los confines de la tierra la salvación de nuestro Dios.
- Sal 97. R. Los confines de la tierra han contemplado la salvación de nuestro Dios.
- Heb 1, 1-6. Dios nos ha hablado por el Hijo.
- Jn 1, 1-18. El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros.
Este gran himno inspirado que nos presenta el Evangelio nos habla del verdadero origen de Jesús. Él es la manifestación del reinado de Dios que llega a los confines de la tierra. Es el «Verbo», la Palabra de Dios que actúa, que salva. De él proviene todo y por eso él es la verdadera tienda del encuentro que acampó entre nosotros, es el templo de Dios en nuestro mundo. Y podemos entrar en este templo para conocernos mejor. Somos hijos a través del Hijo que se ha hecho uno de nosotros, de nuestra carne. Jesús es así nuestro hermano mayor que está desde siempre junto al Padre y nos tiene junto a él en su designio de amor.
Fiesta de la Sagrada Familia: Jesús, María y José ( domingo,28 de diciembre )
- Eclo 3, 2-6. 12-14. Quien teme al Señor honrará a sus padres.
- Sal 127. R. Dichosos los que temen al Señor y siguen sus caminos.
- Col 3, 12-21. La vida de familia en el Señor.
- Lc 2, 41-52. Los padres de Jesús lo encontraron en medio de los maestros.
Lecturas alternativas:
- 1 Sam 1, 20-22. 24-28. Samuel queda cedido al Señor de por vida.
- Sal 83. R. ¡Dichosos los que viven en tu casa, Señor!
- 1 Jn 3, 1-2. 21-24. Somos llamados hijos de Dios, pues ¡lo somos!
Honrar desde el amor a los padres es un mandamiento de Dios que está escrito en nuestro corazón, pues la providencia divina se manifiesta en la familia. Las primeras comunidades estaban en las casas familiares que se ensanchaban acogiendo a otras familias: amor y autoridad son los dos pilares de la fraternidad cristiana. Jesús vivió bajo la autoridad de José y María, y esto nos muestra que la familia está dentro del plan de Dios desde la creación; porque Dios nos ha creado así: capaces de amar. El drama de tantos que tienen esta imagen del amor de Dios distorsionada por malas experiencias o por el mismo ambiente en el que vivimos nos interpela.

Solemnidad de Santa María, Madre de Dios (1 de enero)
- Núm 6, 22-27. Invocarán mi nombre sobre los hijos de Israel y yo los bendeciré.
- Sal 66. R. Que Dios tenga piedad y nos bendiga.
- Gál 4, 4-7. Envió Dios a su Hijo, nacido de mujer.
- Lc 2, 16-21. Encontraron a María y a José y al niño. Y a los ocho días, le pusieron por nombre Jesús.
Buscar la paz al amparo de la bendición de Dios es nuestro mayor deseo: el rostro luminoso del Dios bondadoso que ilumina nuestra existencia, y así pedimos que todos conozcan la bondad de Dios. San Pablo nos habla del envío de parte de Dios de su Hijo, nacido de una mujer, para que pudiéramos llamar a Dios «Padre». María trata de comprender todo lo que está sucediendo, lo que ella misma ha vivido y lo que cuentan los pastores, ella ya sabe con su propia carne que Dios hace cosas grandes con medios pequeños y con gente humilde. María no solo es modelo de mujer creyente, es también imagen de la Iglesia que acoge la Palabra en su corazón y la transmite.

Domingo segundo después de Navidad (5 de enero)
- Eclo 24, 1-2. 8-12. La sabiduría de Dios habitó en el pueblo escogido.
- Sal 147. R. El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros.
- Ef 1, 3-6. 15-18. Él nos ha destinado por medio de Jesucristo a ser sus hijos.
- Jn 1, 1-18. El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros.
La sabiduría de Dios se manifiesta en la creación y en la historia de la salvación, y con el salmo unimos Antiguo y Nuevo Testamento. La lectura de Efesios nos presenta un himno de alabanza a Dios por Jesucristo. En el Evangelio leemos otro gran himno, el más grande de los himnos inspirados, que está dedicado a Jesús como Verbo, es decir, como Palabra de Dios que se hace carne como nosotros para nuestra salvación. Verbo significa palabra que actúa, palabra que es acción, palabra que salva. Este Evangelio es una oración en sí mismo, es un himno que habla de Jesús.
Solemnidad de la Epifanía del Señor (6 de enero)
- Is 60, 1-6. La gloria del Señor amanece sobre ti.
- Sal 71. R. Se postrarán ante ti, Señor, todos los pueblos de la tierra.
- Ef 3, 2-3a. 5-6. Ahora ha sido revelado que los gentiles son coherederos de la promesa.
- Mt 2, 1-12. Venimos a adorar al Rey.
La palabra nos habla de una luz universal que nos puede guiar a todos, y respondemos con el salmo que nos habla de un rey que vendrá. El cuadro histórico y geográfico del Evangelio nos sitúa en tiempos del rey Herodes y en Belén de Judea. Los magos extranjeros siguen el camino de Abrahán, y este camino que va más allá de la ciencia, los lleva al Mesías pobre como encarnación del verdadero Dios. Desde el don de la fe y pasando por la humildad del nacimiento pobre de Jesús y por su cruz, decimos que Jesús es único y universal, y todos los caminos confluyen en él para llegar al Padre. Esta verdad se manifiesta en la dignidad de todo ser humano.

Domingo. Fiesta del Bautismo del Señor (12 de enero)
- Is 42, 1-4. 6-7. Mirad a mi siervo, en quien me complazco.
- Sal 28. R. El Señor bendice a su pueblo con la paz.
- Hch 10, 34-38. Ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo.
- Lc 3, 15-16. 21-22. Jesús fue bautizado; y, mientras oraba, se abrieron los cielos.
El profeta Isaías anunció la venida de un Mesías que implantaría la justicia en toda la tierra, pero no con la fuerza sino con la humildad y el servicio. Esta justicia y esta paz anunciada se cumplen en Jesucristo, el Hijo amado y predilecto de Dios que sigue un camino de humildad y entrega total. Es ahora cuando va a manifestarse la luz que los magos de Oriente habían encontrado en el portal de Belén. Jesús es el Hijo amado que a través del bautismo nos hace hijos de adopción a través de la unción del Espíritu Santo, y renovando nuestro bautismo nos sentimos seguidores de Jesús en su iglesia identificados con su misión a los más pobres y a los que sufren.

