
Dios se hace cercano a la humanidad
con la pequeñez de un niño
"Y sucedió que, mientras estaban allí, le llegó a ella el tiempo del parto y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre, porque no había sitio para ellos en la posada. En aquella misma región había unos pastores que pasaban la noche al aire libre, velando por turno su rebaño. De repente un ángel del Señor se les presentó; la gloria del Señor los envolvió de claridad, y se llenaron de gran temor. El ángel les dijo: «No temáis, os anuncio una buena noticia que será de gran alegría para todo el pueblo: hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor". (Lc 2,6-14).
Este acontecimiento, ocurrido hace más de dos mil años, se renueva cada año. En el tiempo de Navidad, la Iglesia celebra el misterio de la manifestación del Señor: su humilde nacimiento en Belén. Y así podemos afirmar hoy, como nos recuerda el papa León XIV, que "Dios se hace cercano a la humanidad con la pequeñez de un niño".
“Dejemos que la ternura del Niño Jesús ilumine nuestra vida. Dejemos que el amor de Dios, como las ramas de un árbol siempre verde, permanezca ferviente dentro de nosotros” (León XIV)
El Santo Padre subraya que, delante de cada pesebre, revivimos el nacimiento y "redescubrimos la necesidad de buscar momentos de silencio y de oración en nuestra vida, para reencontrarnos con nosotros mismos y entrar en comunión con Dios”.
Mensaje de Navidad 2025 del presidente de la CEE
- Hace ya unas cuantas semanas se encendieron las luces en las calles y plazas, pero hoy se ha encendido verdaderamente la Luz.
- Se enciende la luz de una manera muy singular para aquellos que tienen en su corazón tinieblas, confusión, dudas.
- Es especialmente para quienes estáis solos para los que el Emmanuel, el Dios con nosotros, viene, se acerca, quiere acoger y acompañar vuestro momento de soledad.
- Las residencias de ancianos, los centros penitenciarios o los hospitales son lugares especiales de la Navidad, porque son los más próximos al pesebre, son los más reales de un Dios que ha decidido nacer a las afueras.
- Acoger al Emmanuel nos une a otros lugares de la tierra, como, por ejemplo, la tierra misma de Jesús, donde no acaba de establecerse la paz. También nos vincula a los cristianos perseguidos, aquellos que para celebrar la Navidad hoy tienen casi que esconderse.
- Jesús nace para todos. Acojamos su presencia, que renueva nuestros corazones, que transforma nuestras relaciones, y que nos invita a poner en la mesa común de nuestra sociedad española una llamada a colaborar en el bien común.
El arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Mons. Luis Argüello, desea una alegre y santa Navidad.


