
Semana Santa
SEMANA SANTA
- 1. Preguntas y respuestas
- 2. Domingo de Ramos en la Pasión del Señor
- 3. Jueves Santo en la Cena del Señor
- 4. Viernes Santo, la celebración de la Pasión del Señor
- 5. Sábado Santo, esperanza junto a María
- 6. Vigilia Pascual en la noche santa
- 7. Otras presencias en la Semana Santa
- 8. La Resurrección de Jesús
De la Pasión a la Gloria:
el amor es más fuerte que la muerte
La Semana Santa es el corazón del calendario litúrgico cristiano, un tiempo en el que los cristianos conmemoramos y revivimos los misterios centrales de nuestra fe: la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo, que constituyen el misterio pascual, el centro de la vida del Señor.
Semana Santa: la victoria de Cristo sobre la muerte
La Semana Santa es peregrinar de la tristeza al gozo. Desde la oscuridad del Viernes Santo hasta la luz radiante de la Resurrección. Son días de vivir con sobriedad la pasión y la muerte de Jesús para luego celebrar, rebosantes de alegría, la gloria de la resurrección.
Este camino a la Pascua también se hace visible en las celebraciones de la Iglesia. La sobriedad de los templos durante el Triduo. La Vigilia pascual, celebración del tránsito de Cristo, de su Muerte a su Resurrección. Y abandonamos la oscuridad para celebrar la gloria del Domingo de Resurrección, para evidenciar que Cristo es la luz del mundo.
Este año viviremos la primera Semana Santa con el papa León XIV , quien en el Ángelus del V Domingo de Cuaresma invitó a "abrirnos al don de la gracia durante la Semana Santa".
En este sentido, el Santo Padre indicó que, la liturgia nos invita a revivir, a la luz de la inminente celebración de la Semana Santa, los acontecimientos de la Pasión del Señor —la entrada en Jerusalén, la última cena, el juicio, la crucifixión, el entierro— para percibir su sentido más auténtico y abrirnos al don de la gracia que contienen.
“De hecho, es en Cristo Resucitado, que vence a la muerte y que vive en nosotros por la gracia del Bautismo, en quien estos acontecimientos encuentran su culmen, para nuestra salvación y plenitud de vida”, aseguró León XIV.

