
Domingo de Ramos
SEMANA SANTA
- 1. Preguntas y respuestas
- 2. Domingo de Ramos en la Pasión del Señor
- 3. Jueves Santo en la Cena del Señor
- 4. Viernes Santo, la celebración de la Pasión del Señor
- 5. Sábado Santo, esperanza junto a María
- 6. Vigilia Pascual en la noche santa
- 7. Otras presencias en la Semana Santa
- 8. La Resurrección de Jesús
Domingo de Ramos en la Pasión del Señor
La Semana Santa comienza el Domingo de Ramos en la Pasión del Señor, que comprende a la vez el anuncio del triunfo de Cristo y de la Pasión.
Este día se conmemora la entrada de Jesús en Jerusalén montado en un pollino de borrica. A su encuentro salió la multitud con ramos de olivo. Los niños hebreos lo recibieron cantando el «Hosanna» como expresión de júbilo.
Como recuerdo de este acontecimiento, es tradición celebrar antes de la Eucaristía la procesión con los ramos de palmas, que previamente se han bendecido. Estos ramos se conservan después en casa, para recordar la victoria de Cristo.

La celebración del Domingo del Ramos
En el Evangelio del Domingo de Ramos se lee la Pasión de nuestro Señor Jesucristo. La historia de la Pasión goza de una especial solemnidad. Por eso es aconsejable que se mantenga la tradición de que sean tres personas las que hagan las veces de Cristo, el narrador y el pueblo. La Pasión ha de ser proclamada por diáconos o presbíteros. En caso de que fuera por lectores, la parte correspondiente a Cristo se reserva al sacerdote.
Para la proclamación de la Pasión no se usan ni luces ni incienso. Además, antes de la lectura del Evangelio no se hace ni el saludo inicial ni la señal de la cruz sobre el libro. Tan sólo los diáconos piden la bendición al sacerdote.
Se aconseja leer completa la narración de la Pasión y no omitir las lecturas previas ni la homilía.
Nota: El modo habitual de la celebración se puede leer en las recomendaciones establecidas en la Carta Circular sobre las Fiestas Pascuales, de la Congregación para el Culto Divino, de 1988.
Comentario a las lecturas según el calendario litúrgico
En el Domingo de Ramos en la Pasión del Señor, para la procesión se han escogido los textos que se refieren a la solemne entrada del Señor en Jerusalén, tomados de los tres Evangelios sinópticos; en la misa se lee el relato de la Pasión del Señor.
29 de marzo de 2026
LECC.: vol. I (A).
El color de las vestiduras litúrgicas es rojo.
Procesión:
- Mt 21, 1-11. Bendito el que viene en nombre del Señor.
Misa:
- Is 50, 4-7. No escondí el rostro ante ultrajes, sabiendo que no quedaría defraudado.
- Sal 21. R. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
- Flp 2, 6-11. Se humilló a sí mismo; por eso Dios lo exaltó sobre todo.
- Mt 26, 14 — 27, 66. Pasión de nuestro Señor Jesucristo.
Narrando la pasión, San Mateo subraya que Jesús es consciente de lo que ocurre: lo sabe de antemano, lo asume y trata en todo momento de que sus discípulos no se dispersen. Subraya también la injusticia del proceso y la culpabilidad de las autoridades. También el hecho de que los paganos son los que perciben mejor la inocencia y dignidad de Jesús: la mujer de Pilato, el centurión en la cruz… Meditar la pasión significa cruzar nuestra mirada con la dulce presencia del Nazareno. Mirando a Jesús, contemplando su rostro de sufrimiento, encontramos el camino de la paz. Su omnipotencia está en su amor, en su misericordia para con todos nosotros. El sufre con nosotros y todo lo humano está en él, y en su resurrección todos resucitaremos

En este día la Iglesia recuerda la entrada de Cristo, el Señor, en Jerusalén para consumar su Misterio pascual. Por esta razón, en todas las misas se hace memoria de la entrada del Señor en la ciudad santa; esta memoria se hace o bien por la procesión o entrada solemne antes de la misa principal, o bien por la entrada simple antes de las restantes misas.
La procesión de ramos expresa de manera sensible lo que ha sido nuestro peregrinar de Cuaresma. Es la culminación de la subida con Cristo a Jerusalén para vivir la pascua con Él, que, «reconocido como hombre por su presencia, se humilló a sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz» (2 lectura.). La liturgia de hoy, pues, incluye los dos polos del misterio pascual: rechazo y aceptación, sombra y luz, muerte y vida. De la alegría de la procesión, pasaremos a la contemplación de la Pasión de Cristo en el Evangelio de la misa. Estos dos polos encuentran su expresión más completa y perfecta en el altar de la eucaristía, que, al mismo tiempo que sacrificio, es banquete festivo de los hijos de Dios.

