
Comentarios a las lecturas
de los domingos de Cuaresma
Las lecturas de la misa de los domingos de Cuaresma están distribuidas de la siguiente manera: en los domingos primero y segundo se conservan las narraciones de las tentaciones y de la transfiguración del Señor, aunque leídas según los tres sinópticos.
En los tres domingos siguientes se han recuperado, para el año A, los evangelios de la samaritana, del ciego de nacimiento y de la resurrección de Lázaro; estos evangelios, como son de gran importancia, en relación con la iniciación cristiana, pueden leerse también en los años B y C, sobre todo cuando hay catecúmenos.
El domingo de Ramos en la Pasión del Señor: para la procesión, se han escogido los textos que se refieren a la solemne entrada del Señor en Jerusalén, tomados de los tres evangelios sinópticos; en la misa, se lee el relato de la pasión del Señor. Las lecturas del Antiguo Testamento se refieren a la historia de la salvación, que es uno de los temas propios de la catequesis cuaresmal.
Cada año hay una serie de textos que presentan los principales elementos de esta historia, desde el principio hasta la promesa de la nueva alianza. Las lecturas del Apóstol se han escogido de manera que tengan relación con las lecturas del Evangelio y del Antiguo Testamento y haya, en lo posible, una adecuada conexión entre las mismas. Todo ello se encuentra en el Calendario Litúrgico Pastoral 2025-2026, que edita el sello editorial Libros Litúrgicos.
En esta Cuaresma 2026 comienza a utilizarse el volumen II de la Liturgia de las Horas.
En la misa dominical: volumen I-A del Leccionario.
I Domingo de Cuaresma (22 de febrero)
- LECC.: vol. I (A)
- Gen 2, 7-9; 3, 1-7. Creación y pecado de los primeros padres.
- Sal 50. R. Misericordia, Señor, hemos pecado.-
- Rom 5, 12-19. Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia.-
- Mt 4, 1-11. Jesús ayuna cuarenta días y es tentado.
Las tentaciones de Jesús son nuestras tentaciones, él nos enseña a superar la tentación de creernos autosuficientes, pues habiendo pasado por lo mismo nos otorga su gracia, nos ayuda como hermano mayor nuestro. La primera nos presenta la tensión por la subsistencia diaria; la segunda nos habla del poder y la gloria de ser reconocidos; y la tercera es exigir a Dios que se manifieste y que demuestre quién es. Contemplamos la gran misericordia de Dios en Cristo, sabiendo que donde está nuestra tentación está la llamada a seguirle con fidelidad y a progresar en su conocimiento, y donde está nuestro pecado está su invitación a la conversión.

II Domingo de Cuaresma (1 de marzo)
- LECC.: vol. I (A)
- Gen 12, 1-4a. Vocación de Abrahán, padre del pueblo de Dios.
- Sal 32. R. Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti.
- 2 Tim 1, 8b-10. Dios nos llama y nos ilumina.
- Mt 17, 1-9. Su rostro resplandecía como el sol.
Este Jesús que conoce nuestras tentaciones se nos presenta hoy resplandeciente, para iluminarnos con su verdad. Solo desde la experiencia del silencio y de la oración podremos llegar a un verdadero conocimiento de Jesús, guiados por la gracia que se nos otorga en la vida espiritual, y que se manifiesta en la vida sacramental y de oración de su Iglesia. Contemplamos con mirada limpia el rostro transfigurado de Cristo, rostro divino de Hijo de Dios, y a la vez, rostro doliente en la cruz que se prolonga como hermano en nuestro sufrimiento y en el de nuestros hermanos. Rostro transfigurado por la luz de la resurrección, al que miramos con esperanza.

III Domingo de Cuaresma (8 de marzo)
- LECC.: vol. I (A)
- Ex 17, 3-7. Danos agua que beber (Ex 17, 2).
- Sal 94. R. Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: «No endurezcáis vuestro corazón».
- Rom 5, 1-2. 5-8. El amor ha sido derramado en nosotros por el Espíritu que se nos ha dado.
- Jn 4, 5-42. Un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna.
La samaritana es una mujer marginada, con una baja apreciación de sí misma, y que habla con Jesús de un modo superficial, tratando de eludir su situación personal y desviando la conversación hacia la religión. Y Jesús le va a hablar con una gran ternura, haciéndole ver a la mujer que quien realmente tiene sed no es él, un caminante judío cansado del camino, sino ella, una mujer que todavía no ha conocido el don de Dios para su vida. Y de esta manera, la samaritana, en el pozo, reconociendo la verdad de su pequeñez y de su sed, va a ser ella misma desde la misericordia de Dios, y no lo que las circunstancias de marginación le empujan a ser.
- Este domingo se celebra el primer escrutinio preparatorio al bautismo de los catecúmenos que en la Vigilia pascual serán admitidos a los sacramentos de la Iniciación cristiana, con oraciones e intercesiones propias.

IV Domingo de Cuaresma «Laetare» (15 de marzo)
- LECC.: vol. I (A).
- 1 Sam 16, 1b. 6-7. 10-13a. David es ungido rey de Israel.-
- Sal 22. R. El Señor es mi pastor, nada me falta.-
- Ef 5, 8-14. Levántate de entre los muertos y Cristo te iluminará.-
- Jn 9, 1-41. Él fue, se lavó, y volvió con vista.
El Señor quiere abrir con su gracia nuestros ojos espirituales para así poder ver así la luz de su grandeza, sintiéndonos hijos de Dios, y ser así luz para los demás. Aprender a mirar con los ojos de la fe dejando atrás las apariencias mundanas, viviendo una vida honrada, sencilla y auténtica. Nos vemos a nosotros mismos y a los demás con los ojos misericordiosos de Dios. Y encontramos a Jesús en el rostro sufriente del pobre, del marginado, del necesitado, pues con los ojos de la fe no podemos aceptar que ningún ser humano sea condenado a la exclusión o a la marginación.
- Este domingo se celebra el segundo escrutinio preparatorio al bautismo para los catecúmenos que en la Vigilia pascual serán admitidos a los sacramentos de la iniciación cristiana, con oraciones e intercesiones propias.
- Hoy puede utilizarse la música instrumental y se puede adornar el altar con flores.

V Domingo de Cuaresma (22 de marzo)
- LECC.: vol. I (A).
- Ez 37, 12-14. Pondré mi espíritu en vosotros y viviréis.-
- Sal 129. R. Del Señor viene la misericordia, la redención copiosa. -
- Rom 8, 8-11. El Espíritu del que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros.-
- Jn 11, 1-45. Yo soy la resurrección y la vida.
Jesús es la vida, y su vida comienza aquí cuando buscamos su gracia uniéndonos a él. Jesús le dice a Marta que su hermano resucitará, y ella le entiende dentro de su fe judía como que resucitará en el último día. Jesús, ahora, corrige esto también, y dice que él mismo es la resurrección y la vida, en el sentido de que quien cree en él ya ha resucitado, no morirá jamás. Jesús habla de que somos inmortales, de que la muerte podrá destruir nuestro cuerpo material, pero que creyendo en él, que es la resurrección y la vida, no moriremos para siempre. ¡Jesús resucitado es la manifestación de la gloria de Dios! Esta es la verdad de Dios que todos andamos buscando.
- Este domingo se celebra el tercer escrutinio preparatorio al bautismo para los catecúmenos que en la Vigilia pascual serán admitidos a los sacramentos de la Iniciación cristiana, con oraciones e intercesiones propias.
- La costumbre de cubrir las cruces y las imágenes de la iglesia desde este domingo puede conservarse. Las cruces permanecerán cubiertas hasta después de la celebración de la Pasión del Señor, el Viernes Santo, y las imágenes hasta el comienzo de la Vigilia pascual.


